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Europa pondrá límites a los híbridos chinos. Así esquivaban los aranceles al eléctrico

La Comisión Europea prepara una medida de salvaguardia temporal para limitar la entrada de híbridos fabricados en China, con contingentes arancelarios que encarecerían las importaciones por encima de un volumen fijado. Es la respuesta al boom de modelos como el BYD Seal U DM-i, el BYD Atto 2 DM-i o los Jaecoo de Chery, que esquivan los aranceles al coche eléctrico y ya se llevan uno de cada tres híbridos enchufables vendidos en Europa.

La Unión Europea ha pasado de pedir a preparar. Según ha adelantado Bloomberg citando fuentes conocedoras del proceso, la Comisión Europea trabaja en medidas de salvaguardia para limitar las importaciones de híbridos chinos, y la herramienta con más papeletas es el contingente arancelario: un volumen de coches que entra con el arancel normal y un recargo para todo lo que llegue por encima. Las restricciones serían temporales, y Bruselas quiere usarlas como banco de pruebas para otros sectores en los que el desequilibrio comercial con China también se ha disparado. El déficit comercial de la UE con el país asiático ya supera los 1.000 millones de euros al día.

Todavía no hay cifras de cupo, ni de recargo, ni fecha. Y el plan puede cambiar esta misma semana, porque el comisario de Comercio, Maroš Šefčovič, viaja a Pekín para reunirse con el ministro chino de Comercio, Wang Wentao. Lo que salga de esa reunión decidirá si la medida sigue adelante y con qué forma. Las bolsas no esperaron: Renault llegó a subir un 6,1%, Volkswagen un 4,6% y Mercedes-Benz un 2% tras conocerse la noticia.

Cómo se abrió el agujero de los híbridos

Para entender por qué Bruselas mira ahora a los híbridos hay que volver a octubre de 2024. La UE impuso entonces aranceles compensatorios a los eléctricos de batería fabricados en China, con tipos distintos por fabricante: un 17% para BYD, un 18,8% para Geely y un 35,3% para SAIC, la matriz de MG, siempre sumados al arancel general del 10%. En el peor caso, un eléctrico chino pagaba un 45,3% al entrar en Europa.

Los híbridos, convencionales y enchufables, se quedaron fuera y siguieron pagando solo el 10%. Las marcas chinas hicieron lo previsible y llevaron a Europa lo que menos aranceles pagaba. Las importaciones de híbridos fabricados en China pasaron de 3.800 unidades en octubre de 2024 a unas 50.000 en julio de 2026, trece veces más en menos de dos años, y además con precios medios a la baja.

El resultado aparece en los datos de Dataforce de agosto que recoge Automotive World: las marcas chinas firmaron un récord del 11,7% de las matriculaciones de turismos en Europa, se llevaron uno de cada cuatro híbridos vendidos y uno de cada tres si solo se cuentan los enchufables. En Reino Unido, donde no existen los aranceles europeos al eléctrico chino, ya son más de uno de cada cinco coches nuevos.

El reparto interno también dice mucho. Según el desglose que publicó autoevolution, los híbridos enchufables ya suponen el 34% del volumen de las marcas chinas en Europa, frente al 37% de los eléctricos puros, y el BYD Seal U y el BYD Atto 2 fueron los híbridos enchufables más vendidos del continente en agosto y en el acumulado del año.

Mientras tanto, el frente de los eléctricos se ha ido desactivando. En enero, la Comisión publicó las pautas para que los fabricantes chinos puedan sustituir los aranceles por compromisos de precio mínimo. Europa rebajaba así la tensión en el segmento que quería proteger, mientras seguía sin respuesta en el que más crecía.

Un año de amagos antes de la salvaguardia

Lo que adelanta Bloomberg llega después de varios intentos que no pasaron del titular. En enero, Euractiv publicó que la Comisión estudiaba extender los aranceles del eléctrico a los híbridos, y el portavoz comercial de la UE, Olof Gill, lo desmintió días después: no había ninguna investigación abierta sobre híbridos, y sin investigación las reglas de la OMC no permiten imponer aranceles compensatorios.

En junio, el Handelsblatt aseguró que Bruselas tenía preparados derechos compensatorios específicos por fabricante para los enchufables chinos, pendientes del visto bueno de los Estados miembros. Tampoco llegaron. En septiembre, el Financial Times reveló que la UE había pedido a China que limitara voluntariamente sus exportaciones de híbridos hasta dejarlas en torno al 15% de ese mercado europeo, cuando ahora superan un tercio. Un funcionario europeo lo resumió ante el diario británico sin rodeos: si China no limita sus exportaciones, lo hará Europa.

Pekín contestó al día siguiente. El Ministerio de Comercio chino afirmó que las llamadas restricciones voluntarias a la exportación vulneran gravemente las normas de la OMC, se opuso a ellas con firmeza y avisó de que cualquier solución tendrá que respetar los intereses de la industria de ambas partes.

Dentro de Europa tampoco hay una sola voz. Volkswagen, cuyo Tiguan híbrido enchufable pasó en un año de ser el más vendido de Europa a cuarto, por detrás de tres modelos chinos, reclama aranceles sin más demora. BMW prefiere los acuerdos de precios: su consejero delegado, Milan Nedeljkovic, dijo al FAZ que nuevos aranceles serían una intervención todavía mayor y podrían alimentar una escalada comercial. El Gobierno alemán, por su parte, quiere aprobar el 14 de octubre un paquete propio de seguridad económica que podría incluir aranceles a los híbridos, justo antes de que los líderes europeos hablen de China en la cumbre del 15 y 16 de octubre.

Por qué una salvaguardia y no un arancel

La elección de la herramienta tiene su lógica. Un arancel antisubvención exige demostrar que un país subvenciona a su industria, y eso lleva tiempo: la investigación sobre los eléctricos se abrió en octubre de 2023 y los aranceles definitivos no llegaron hasta octubre de 2024. Una salvaguardia no necesita probar subvenciones, sino un aumento brusco de las importaciones que cause o amenace con causar un perjuicio grave a la industria europea. Con trece veces más híbridos en menos de dos años, ese argumento está servido.

Europa ya tiene un manual: el acero. Desde 2019 la UE aplica a las importaciones siderúrgicas contingentes arancelarios con cupos por país, calculados sobre los flujos comerciales históricos, con un recargo del 25% para todo lo que exceda el cupo. El nuevo régimen pactado esta primavera para relevarlo dobla ese recargo hasta el 50% y gestiona los cupos por trimestres.

Ese diseño también sortea un problema jurídico. En la OMC, una salvaguardia se aplica en principio a un producto, venga de donde venga, y no a un país concreto. Con cupos repartidos según el historial comercial, el proveedor que más ha crecido en poco tiempo es el que más nota el límite. En este caso, China.

El equilibrio es delicado. Según Bloomberg, la Comisión quiere calibrar la medida para no provocar represalias, algo que Europa ya sufrió en 2024, cuando Pekín respondió a los aranceles del eléctrico apuntando al coñac, el porcino y los lácteos europeos. En una nota citada por ZeroHedge, Deutsche Bank no espera grandes avances en Pekín y ve como paso más probable tras la cumbre una investigación antisubvención a los enchufables chinos, con aranceles que no entrarían en vigor antes de principios de 2027.

El problema de fondo: Europa protegió el eléctrico y recibió más gasolina

Lo más llamativo de esta historia es lo que revela sobre la política europea. Los aranceles de 2024 se diseñaron para frenar al eléctrico chino subvencionado. La oferta china no desapareció: se desplazó hacia una tecnología que sigue quemando gasolina.

Y en emisiones reales, el híbrido enchufable deja bastante que desear. El ICCT, que ha analizado los datos de consumo real de cerca de un millón de enchufables en Europa, calcula que emiten de media cinco veces más CO2 de lo que dice su homologación, porque se cargan mucho menos de lo que supone el ciclo WLTP. En los matriculados en 2023, la diferencia ya supera el 400%. El mismo organismo calcula que las marcas chinas firmaron el 28% de los enchufables matriculados en Europa entre enero y julio de 2026.

Visto así, el cupo admite dos lecturas. Si limita los enchufables importados mientras los eléctricos chinos tienen abierta la vía del precio mínimo, el incentivo para las marcas chinas vuelve a inclinarse hacia el eléctrico puro, que es justo lo que la normativa de CO2 europea dice perseguir. Si se queda en un gesto temporal y calibrado para no molestar a Pekín, como sospechan los analistas, solo habrá encarecido durante un tiempo una categoría de coches sin cambiar la dirección del mercado.

La otra salida: fabricar en Europa

Bruselas tiene en mente un precedente concreto. En los años ochenta y noventa, las limitaciones a los coches japoneses empujaron a Toyota, Nissan y Honda a abrir fábricas en suelo europeo, y según el Financial Times la UE confía en que un límite a las exportaciones anime ahora a los fabricantes chinos a invertir aquí o a asociarse con fabricantes locales.

Ese movimiento ya ha empezado, y España es uno de sus escenarios. Leapmotor fabrica el B10 en Zaragoza, y Chery ensambla en Barcelona los modelos que vende bajo la marca Ebro, que además salen beneficiados por el criterio de origen del Plan Auto+ (se puede comprobar en nuestra calculadora de ayudas). Geely, por su parte, ya produce para Europa en fábricas de Volvo y Ford. A nada de esto le afectaría un cupo a las importaciones desde China, porque lo que se limita es el país de fabricación y no la nacionalidad de la marca.

Qué puede cambiar para quien busca un híbrido enchufable chino

De momento, nada. No hay medida aprobada, ni cupos, ni recargos, y cualquier salvaguardia necesita un procedimiento previo antes de aplicarse. Pero conviene entender cómo funcionaría. Con un contingente arancelario, los coches que entren dentro del cupo seguirían pagando el 10% de siempre y solo los que lleguen por encima soportarían el recargo. Si se copia el modelo del acero, con cupos trimestrales, lo esperable es que las marcas adelanten envíos antes de la entrada en vigor y que, después, reserven el cupo para los modelos y versiones que les dejen más margen.

El impacto en España no sería menor. En el primer semestre, las marcas chinas firmaron 47.236 de los 153.826 enchufables matriculados, casi uno de cada tres, y el BYD Atto 2 DM-i fue el híbrido enchufable más vendido con 6.532 unidades, según los datos que recoge Motor16. Buena parte de esa oferta llega en barco desde China.

Europa tiene que decidir si protege su industria o su transición al eléctrico, porque esta vez las dos cosas no apuntan exactamente al mismo sitio. Un cupo temporal a los híbridos puede dar aire a Volkswagen, Renault o Stellantis en el segmento donde más les duele. Pero si cada agujero se tapa con un parche nuevo, las marcas chinas seguirán buscando el siguiente hueco, ya sea en otra tecnología o en una fábrica europea. Para el comprador español, que ese hueco acabe siendo una fábrica en Zaragoza o en Barcelona sería probablemente la mejor salida de todas.

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