Faros de burbuja y capó estriado para el Citroën 2CV eléctrico. Los primeros teasers oficiales confirman que será fiel al original
Citroën ha empezado a enseñar por partes el prototipo del nuevo 2CV que estrenará en París el domingo 11 de octubre. Las imágenes confirman un diseño muy apegado al original de 1948, pero también dejan ver una diferencia de fondo: muchos de los rasgos que hicieron famoso al 2CV nacieron para ahorrar dinero, y en el eléctrico de 2028 vuelven como guiño estético. Para llegar a los 15.000 euros, Citroën tendrá que encontrar sus propios trucos.

Llevamos meses siguiendo el regreso del Citroën 2CV, y por fin hay imágenes oficiales del coche real, aunque sea a trozos. Citroën ha ido publicando en su cuenta de Instagram un detalle distinto cada día, en una cuenta atrás que ha terminado este lunes 5 de octubre. El director de diseño de la marca, Pierre Leclercq, también ha compartido varias de esas imágenes en su perfil, y la campaña ha saltado incluso a la calle: los mismos detalles se exponen en la estación de metro de Porte de Versailles, la que usarán los visitantes del salón.
Ninguna foto enseña el coche completo. Juntas, sin embargo, ya permiten hacerse una idea bastante clara de lo que veremos el domingo, y casi todo apunta en la misma dirección.

Qué enseñan los teasers, pieza a pieza
La imagen más reveladora es la del frontal. Los faros son redondos y sobresalen como burbujas sobre unas aletas muy marcadas, separadas del capó por un escalón claro, igual que en el 2CV original. La diferencia está en la firma luminosa, que ahora es un anillo de LED. El capó es abombado y lleva estrías longitudinales, aunque aplanadas en la parte superior. Según los primeros teasers, en el morro también irá el doble chevron iluminado.
De perfil, el prototipo recupera la caída de techo tan reconocible del 2CV, que arranca en curva y acaba en una línea recta muy inclinada hacia el suelo. La custodia es ciega, como en el original, y en lo alto de la aleta trasera aparece un repetidor de intermitente. Ese detalle es nuevo: el 2CV clásico nunca lo tuvo.
El resto son guiños de coleccionista. Los tiradores de las puertas imitan a los originales, las llantas están dibujadas como si fueran ruedas de chapa y los neumáticos Michelin llevan una tipografía retro con chevrones grabados en el flanco. La carrocería que se ve en las imágenes es de color naranja. Tal y como recoge Kolesa, la campaña también ha jugado con un paraguas y una huevera, que remiten a las dos frases más famosas del encargo que dio origen al 2CV en los años 30: cuatro ruedas bajo un paraguas, y un coche capaz de cruzar un campo arado sin romper una cesta de huevos.
En 1948, cada uno de estos detalles ahorraba dinero
Aquí está lo que más me interesa de estas imágenes. Casi todos los rasgos que Citroën ha elegido enseñar tenían en el 2CV original una razón práctica, y casi siempre económica.
Las estrías del capó servían para dar rigidez a una chapa muy fina. El techo de lona era más barato y ligero que uno de acero, y además permitía cargar objetos altos con el techo enrollado. Los faros independientes y las aletas separadas simplificaban la fabricación y las reparaciones. Y la famosa huevera resumía el objetivo de una suspensión muy blanda, pensada para caminos rurales. El 2CV era bonito casi por accidente: su aspecto era la consecuencia de fabricar un coche lo más barato posible.
En el prototipo de 2026, esos mismos elementos vuelven como diseño. No tiene nada de malo, y viendo lo que ha conseguido Renault con el R5, el R4 y el Twingo, es probablemente la mejor decisión comercial que podía tomar Citroën. Pero sí cambia la pregunta que hay que hacerse el domingo. Las estrías ya no van a abaratar nada, así que el reto de un eléctrico por debajo de 15.000 euros está en otra parte: en la batería, en la plataforma y en lo que se decida recortar de equipamiento.

Ya expliqué hace unos días por qué, a ese precio, el nuevo 2CV será un urbano y no un coche para todo, a partir de lo que he visto en los eléctricos baratos que he probado. Los teasers no cambian esa lectura. Lo que sí demuestran es que Citroën ha entendido que el nombre se vende por el corazón, y que en eso va muy bien encaminada.
Domingo 11 a las 19:00, no el lunes 12
Conviene aclarar la fecha, porque ha habido cierta confusión. Cuando en agosto conté que el nuevo Citroën 2CV ya tenía fecha, la referencia era el 12 de octubre, el día que la organización del salón había marcado para su presentación. Finalmente, Citroën ha adelantado la revelación completa al domingo 11 de octubre a las 19:00, la víspera de la jornada de prensa, tal y como recoge L’argus.
El lunes 12 llegará la parte oficial. Según la nota de prensa de Citroën, la marca dará su rueda de prensa a las 9:55 en su stand de 930 m² del Pabellón 4, con el CEO de Citroën, Xavier Chardon, y Pierre Leclercq. El público podrá verlo a partir del martes 13 y hasta el domingo 18. En el mismo stand habrá un segundo prototipo que Citroën no ha querido desvelar, y que describe solo como una sorpresa.
La nota esconde un detalle curioso: el dibujante belga de cómic Jean-Luc Delvaux, aficionado declarado al 2CV, ha participado en el proyecto, y su trabajo se ha utilizado en el desarrollo de uno de los elementos del prototipo. Citroën no ha concretado cuál.
Lo que ya sabemos del modelo de producción
Lo que se verá en París será un concept car, no el coche de serie, aunque todo apunta a que estará muy cerca de lo que llegue a los concesionarios. Desde que empezamos a hablar de un 2CV eléctrico a principios de 2025, el proyecto ha pasado de rumor a plan oficial, y estos son los datos que hay hoy sobre la mesa:
- Será 100% eléctrico. Es la única motorización que ha confirmado Citroën.
- Llegará en 2028 y se fabricará en la planta italiana de Pomigliano d’Arco, junto al futuro FIAT Panda pequeño, el conocido como Pandina.
- El objetivo de precio es inferior a 15.000 euros antes de ayudas, según las declaraciones de Xavier Chardon. Es un precio objetivo, no una tarifa: habrá que esperar a la gama de 2028 para saber qué versión lo alcanza y con qué equipamiento.
- Forma parte del programa E-Car de Stellantis, pensado para la nueva categoría europea M1E de eléctricos pequeños fabricados en Europa, que da ventajas a las marcas en el cálculo de emisiones.
- Devuelve a Citroën al segmento A, que abandonó en 2022 con el final del C1.

Lo que sigue sin confirmarse es la base técnica. Stellantis ha reconocido que el programa E-Car se desarrolla con socios externos, y varios medios italianos apuntan a que la base sería la del Leapmotor T03 de segunda generación. Ya lo analicé cuando el 2CV y el Panda se confirmaron juntos, y antes, cuando se supo que habría concept en París: si se confirma, la referencia no sería el Leapmotor T03 actual, sino su sucesor. Es una hipótesis razonable, pero de momento es solo eso.
Ni Citroën ni Stellantis han dado una sola cifra de batería, potencia, autonomía o carga, y no es seguro que lo hagan el domingo, porque un concept no tiene por qué llevar ficha técnica. Por eso, más que el diseño, que a juzgar por los teasers va a gustar mucho, yo estaré pendiente de cualquier dato sobre el número de puertas y plazas, y de si Chardon vuelve a comprometerse en público con los 15.000 euros. Si la marca sostiene esa cifra con el coche ya delante, el 2CV tiene todo para repetir el éxito de los Renault retro. Si empieza a matizarla, sabremos que la parte difícil del proyecto sigue sin resolver.



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