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El 2CV y el Panda vuelven en eléctrico desde 15.000 euros: así es la jugada de Stellantis

Stellantis fabricará en Italia una familia de pequeños eléctricos urbanos con un precio de partida cercano a los 15.000 euros. El primero será un nuevo Citroën 2CV y el segundo llevará firma Fiat, y ambos se mostrarán en el Salón de París antes de llegar al mercado en 2028. Detrás del proyecto E-Car hay mucho más que nostalgia: una nueva categoría regulatoria europea diseñada para que los coches asequibles vuelvan a ser un negocio viable.

El coche nuevo y barato casi ha desaparecido de Europa. La combinación de normativas de seguridad cada vez más exigentes, los costes de la electrificación y la búsqueda de márgenes más altos ha empujado a los fabricantes hacia arriba, dejando un hueco enorme justo donde antes estaban los utilitarios accesibles. Stellantis quiere ocupar ese hueco con una idea tan sencilla como ambiciosa: una familia de eléctricos urbanos, fabricados en Europa, que arranquen alrededor de los 15.000 euros. Y para lograrlo va a recurrir a dos de los nombres más queridos de su historia.

Qué es el proyecto E-Car de Stellantis

El grupo confirmó el programa en su jornada de inversores de mayo, dentro del plan FaSTLAne 2030. La producción arrancará en 2028 en la planta Giambattista Vico de Pomigliano d’Arco, cerca de Nápoles, donde hoy se fabrican el actual Fiat Panda y el Alfa Romeo Tonale. No se trata de un único modelo, sino de una auténtica familia pensada para generar grandes volúmenes y compartir una misma base técnica entre varias marcas del grupo, según confirmó la propia compañía.

La «E» del nombre resume la intención: European, Emotion, Electric y Environmental friendliness. Traducido a la práctica, son coches pequeños (por debajo de 4,2 metros), esenciales, de prestaciones contenidas y, sobre todo, baratos. El objetivo declarado es alcanzar la paridad de precio con un equivalente de gasolina, algo que hoy resulta casi imposible en un eléctrico fabricado en Europa.

La verdadera clave no es el coche, es una nueva norma europea

Aquí está la parte que de verdad explica los 15.000 euros, y que muchas veces queda en segundo plano. El proyecto E-Car nace al amparo de una nueva categoría que la Comisión Europea está definiendo, bautizada como M1E e inspirada en los kei car japoneses. La idea es crear una clase específica para eléctricos pequeños fabricados en la UE, con requisitos más ligeros y, sobre todo, con dos incentivos decisivos para el fabricante: la posibilidad de computar supercréditos frente a los objetivos de CO2 y la promesa de congelar la regulación durante una década.

Ese segundo punto es el que cambia las reglas del juego. Si un fabricante sabe que las exigencias técnicas de la categoría no van a moverse en diez años, puede amortizar la inversión sin rediseñar el coche cada poco tiempo, que es precisamente lo que encarece los modelos de acceso. Es la diferencia entre que un eléctrico de 15.000 euros sea un brindis al sol o un proyecto industrial con números que cuadran. No es un movimiento aislado: es la misma lógica que está detrás de el impulso de Bruselas a los eléctricos pequeños y asequibles fabricados en Europa, con España como uno de los grandes beneficiados.

Para apretar todavía más el coste, Stellantis se apoyará en sus socios chinos. La plataforma, que el grupo denomina genéricamente smart car platform, y buena parte de la tecnología de batería podrían beneficiarse de la colaboración con Dongfeng y, sobre todo, con Leapmotor, la marca participada al 51% por Stellantis que ya le aporta un urbano de bajo coste como el Leapmotor T03. Es una paradoja que conviene asumir con naturalidad: el renacimiento del coche europeo asequible pasa, en parte, por la ingeniería china.

El Citroën 2CV abre fuego en París

El primer modelo de la familia será un nuevo Citroën 2CV, que se mostrará en el Salón de París de octubre, probablemente como prototipo muy cercano a la versión definitiva. La primera imagen difundida apunta a una relectura contemporánea del original de los años cuarenta: faros saltones, aletas redondeadas y, como guiño más evidente, una capota de lona enrollable que evoca el techo de tela del 2CV de toda la vida.

Será un coche compacto, de unos 3,70 metros (por debajo del C3), situado en la base de la gama Citroën. No hay todavía datos de potencia ni de batería, pero la filosofía está clara: simplicidad y contención de costes, sin grandes prestaciones ni autonomías extensas, lo justo para moverse con soltura por ciudad. No es poca cosa para una marca que, con el 2CV original (más de nueve millones de unidades entre 1948 y 1990), prácticamente definió lo que significaba motorizar a un país.

Después llegará el Fiat, ¿y con él un nuevo Panda?

El segundo modelo llevará firma Fiat y, según ha adelantado el CEO Olivier François, también debutará en París. Compartirá dimensiones y soluciones técnicas con el 2CV. Las líneas aún no son definitivas, pero el grupo ya ha dejado pistas a través del prototipo Ippo, desarrollado por estudiantes del ISIA Roma Design y presentado durante la Milan Design Week dentro del espacio «CIAO FUTURO!».

El Ippo comparte con el concept del 2CV el tema de los faros sobresalientes, posible seña de identidad común a toda la familia, y propone superficies cuadradas con guiños al «squircle» del Panda original de Giugiaro. No es casualidad: el nombre Panda podría regresar para este modelo, que convivirá con el Panda actual, previsto en Pomigliano al menos hasta 2030. Sería un movimiento muy de Fiat: recuperar un mito de la sencillez para reinventarlo en clave eléctrica, igual que ya hizo con el 500.

Por qué 15.000 euros lo cambian todo

Para entender la magnitud de la cifra conviene mirar a la competencia. El segmento de los eléctricos urbanos asequibles se está llenando, pero casi nadie baja de la barrera de los 20.000 euros:

  • El Renault Twingo E-Tech, el referente más inmediato, parte de unos 19.500 euros, con batería LFP de 27,5 kWh y 263 km WLTP. Llega en 2026.
  • El Volkswagen ID. EVERY1, la respuesta alemana en el mismo terreno, anunciada en torno a 20.000 euros pero que no llegará antes de 2027.
  • El Dacia Spring, hoy el eléctrico más barato del mercado, que estrenará nueva generación por menos de 18.000 euros.

Si Stellantis cumple su objetivo, el E-Car se colocaría unos 5.000 euros por debajo de los rivales europeos más económicos que están por venir. En un segmento donde cada cien euros cuentan, esa diferencia es enorme, y solo se explica por la combinación de la nueva norma M1E y la tecnología compartida con China.

Y para el comprador español hay un matiz que conviene aclarar: esos 15.000 euros son antes de cualquier ayuda. El Plan MOVES III, que durante años abarató el coche eléctrico en España, terminó el 31 de diciembre de 2025, y su sucesor estatal, el Plan Auto+ (enmarcado en el Plan España Auto 2030), aún no está operativo a la espera de que se cierre la letra pequeña. Lo relevante es que ese nuevo esquema premia precisamente a los eléctricos puros, económicos y fabricados en Europa, justo el perfil de un coche como el E-Car. Si llega a consolidarse de aquí a 2028, un urbano de estas características sería de los grandes beneficiados. España, de hecho, ya se ha subido a esa ola con el CUPRA Raval que se fabrica en Martorell.

La gran incógnita ya no es si el coche eléctrico barato es técnicamente posible, sino si Europa está dispuesta a cambiar sus propias reglas para que lo sea. Stellantis ha decidido apostar fuerte por que la respuesta sea sí, y lo hace de la forma más emocional posible: devolviendo a la carretera al 2CV y, muy probablemente, al Panda. Habrá que esperar a octubre, en París, para ver hasta dónde llega la nostalgia y dónde empieza el coche de verdad.

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