El CEO de Citroën, Xavier Chardon, ha dado luz verde a un concept inspirado en el mítico 2CV que se presentará en el Salón del Automóvil de París en octubre de 2026, según ha podido confirmar Auto Express. El modelo de producción, totalmente eléctrico, podría llegar al mercado en 2029 si la normativa europea de la nueva categoría M1E se aprueba a tiempo. Y lo más interesante es que, según medios italianos, la tecnología de Leapmotor podría estar detrás de su plataforma.
El Citroën 2CV original fue presentado en el Salón de París de 1948 como la respuesta a una necesidad concreta: motorizar la Francia rural de posguerra con un vehículo barato, resistente y funcional. Su pliego de condiciones, redactado en los años 30 bajo la dirección de Pierre-Jules Boulanger, pedía un coche capaz de transportar a cuatro personas y un saco de patatas por un campo arado sin romper una cesta de huevos. Entre 1948 y 1990 se fabricaron más de 3,8 millones de unidades, y si sumamos las variantes derivadas (Dyane, Méhari, Acadiane, Ami) la cifra supera los 9 millones. Fue, en esencia, el coche del pueblo, y su influencia en la historia del automóvil europeo es comparable a la del Volkswagen Beetle.
Ahora, casi cuatro décadas después del cese de su producción, Citroën quiere recuperar ese espíritu. Y no es la primera vez que lo intenta: en 2009, en el Salón de Frankfurt, la marca presentó el Citroën Revolte, un prototipo híbrido enchufable inspirado en el 2CV que, sin embargo, nunca llegó a producción. Tampoco lo hizo un prototipo desarrollado a finales de los 90 bajo el nombre interno «2CV 2000». La diferencia ahora es que el contexto de mercado, la presión regulatoria y el éxito del Renault Twingo y el Renault 5 eléctricos han cambiado radicalmente la ecuación.
Xavier Chardon y Pierre Leclercq, los dos nombres clave
El impulso definitivo llega con Xavier Chardon, que asumió la dirección de Citroën en verano de 2025 sustituyendo a Thierry Koskas. Este último había descartado públicamente el proyecto, argumentando que prefería «mirar hacia adelante» con diseños propios. Chardon, sin embargo, ha adoptado una posición radicalmente distinta. En declaraciones recogidas por Autocar, el CEO de Citroën afirmó que el 2CV es «parte de la cultura francesa» y que considera «su deber llevar esta iniciativa a 2025 y 2026, porque es fundamental que la movilidad individual vuelva a ser asequible». Chardon ha señalado que el ADN del 2CV es algo que la marca quiere «inyectar en sus futuros coches», aunque matiza que el proyecto va más allá de un ejercicio de nostalgia: se trata de reinterpretar la filosofía original, no necesariamente su forma.
El otro nombre clave es Pierre Leclercq, director de diseño de Citroën, que según Auto Express ya está trabajando activamente en el concept. Leclercq apuesta por un enfoque que él mismo define como «neo-retro», sin caer en la parodia del original pero respetando sus valores fundamentales de asequibilidad, habitabilidad, confort y eficiencia. El diseñador ha reconocido la complejidad del reto, porque el 2CV original presenta rasgos – como las ruedas traseras carenadas o el frontal dictado por el motor bóxer refrigerado por aire – que no tienen equivalente funcional en un eléctrico moderno. Aún así, hay elementos como la capota de lona enrollable que los ingenieros de Citroën están evaluando si pueden integrarse sobre la estructura actual.

La categoría E-Car europea, el catalizador regulatorio
El momento no es casual. La Comisión Europea está trabajando en una nueva categoría de vehículos denominada provisionalmente M1E o «E-Car», inspirada en los kei car japoneses. Se trata de un marco regulatorio menos restrictivo que el aplicable a los turismos convencionales, pensado para vehículos eléctricos urbanos de menos de 4,2 metros de longitud y fabricados dentro de la Unión Europea, con el objetivo explícito de llenar el vacío que existe en el mercado europeo por debajo de los 25.000 euros.
Esta normativa, si se aprueba antes de que termine 2026 como se espera, abriría la puerta a que fabricantes como Citroën lancen eléctricos urbanos con menores exigencias en materia de asistentes de conducción y normativas de seguridad pasiva, lo que se traduce directamente en costes de producción más bajos. Chardon ha calificado esta categoría como «territorio de Citroën» y considera que ofrecer algo similar al kei car japonés pero fabricado en Europa tiene todo el sentido del mundo. Es una oportunidad que la marca, que ya vendió más de 80.000 unidades del cuadriciclo Ami, quiere aprovechar con un turismo de pleno derecho situado entre el Ami y el Citroën ë-C3.
La plataforma: ¿Smart Car, STLA City o Leapmotor?
Aquí es donde entra el debate técnico más relevante. Citroën cuenta dentro de Stellantis con varias opciones de plataforma. La más obvia es la Smart Car, que ya utilizan el Citroën C3, el C3 Aircross, el FIAT Grande Panda y el Opel Frontera, entre otros. Es una arquitectura versátil, compatible con motores térmicos y eléctricos, y diseñada expresamente para reducir costes. Los ingenieros de la marca están estudiando si puede adaptarse para soportar un vehículo más pequeño que el C3 – que mide 4,02 metros – y si la estructura es lo suficientemente flexible como para admitir, por ejemplo, un techo de lona retráctil.
La otra opción interna es la plataforma STLA City, desarrollada para el FIAT 500 eléctrico. Sin embargo, según las informaciones publicadas por el medio italiano ClubAlfa, existe una tercera vía: recurrir a la tecnología de Leapmotor. Stellantis posee una participación del 20% en la firma china y controla los derechos de distribución y fabricación internacional a través de la joint venture Leapmotor International. La empresa china, que recientemente abrió un centro de I+D en Alemania, está trabajando en la segunda generación de su Leapmotor T03, un urbano eléctrico que ya se comercializa en Europa con éxito.
Utilizar la base tecnológica del próximo T03 le daría a Stellantis ventajas claras en tres frentes: costes de desarrollo significativamente menores, acceso a tecnología de baterías LFP ya optimizada por Leapmotor, y unos plazos de desarrollo que podrían igualarse a los del Renault Twingo. No en vano, en Figueruelas (Zaragoza) ya se están preparando las líneas de producción para fabricar hasta cuatro modelos eléctricos de Leapmotor destinados al mercado europeo.

El 2CV tendrá un hermano italiano: la nueva FIAT Pandina
El proyecto del nuevo 2CV no es un camino solitario. Según la misma fuente italiana, la nueva FIAT Pandina – heredera de la actual Panda, rebautizada para diferenciarse del Grande Panda – será un desarrollo conjunto con Citroën. Ambos modelos compartirían plataforma, dimensiones y grupo motriz, diferenciándose únicamente en diseño exterior e interior, exactamente como ya ocurre con los actuales C3 y Grande Panda. Esta estrategia de «mellizos» es la misma que seguirán los inminentes FIAT Grizzly y Fastback, derivados de los Citroën C3 Aircross y Basalt respectivamente.
La FIAT Pandina se producirá en la planta de Stellantis en Pomigliano d’Arco (Campania, Italia) y se espera que llegue al mercado entre finales de 2027 y principios de 2028, en versiones tanto híbrida como eléctrica, con precios de partida por debajo de los 15.000 euros. El Citroën 2CV, o C2 como posiblemente se denomine de manera comercial, podría debutar justo después.
¿Qué podemos esperar del nuevo 2CV eléctrico?
Con la información disponible hasta ahora, el perfil técnico del futuro 2CV eléctrico se va perfilando. Se trataría de un vehículo de alrededor de 3,8 metros de longitud, similar al Renault Twingo, con una batería LFP de capacidad contenida – posiblemente en torno a los 27-30 kWh – y una autonomía orientada al uso urbano de entre 200 y 260 kilómetros en ciclo WLTP. La potencia máxima, si finalmente se acoge a la categoría E-Car, podría estar limitada a unos 70 CV, con un peso total inferior a los 1.000 kg. Todo ello con el objetivo de mantenerse por debajo de los 20.000 euros, e idealmente acercándose a los 16.000 euros que ya marca como referencia el Twingo.
El concepto que se desvelará en París en octubre debería dar las primeras pistas firmes sobre la dirección de diseño. Y el 21 de mayo, cuando Antonio Filosa, CEO de Stellantis, presente el nuevo plan estratégico del grupo, podríamos conocer la confirmación oficial de la plataforma elegida y los plazos de producción. Lo que ya parece claro es que, esta vez, el proyecto del Citroën 2CV eléctrico va en serio.