Consumo en un coche eléctrico: qué significa kWh/100 km y cómo entenderlo

El consumo de un coche eléctrico se mide en kWh/100 km e indica la energía necesaria para recorrer 100 kilómetros. Depende de factores como la conducción, la velocidad y el clima, pero incluso en uso real suele ser más barato por kilómetro que un coche de combustión.

El consumo en un vehículo eléctrico se representa en kWh por cada 100 kilómetros, no en Litros por cada 100 kilómetros como en un térmico.

Qué significa kWh/100 km en el consumo de un coche eléctrico

El kWh/100 km es la unidad estándar que indica cuánta energía consume un vehículo eléctrico para recorrer cien kilómetros. Este parámetro te permite comparar la eficiencia energética entre diferentes modelos y calcular los costes operativos de tu EV.

Cómo se mide el consumo de un coche eléctrico

El consumo de un coche eléctrico se expresa en kilovatios hora por cada 100 kilómetros (kWh/100 km). Esta métrica representa la cantidad de energía que tu vehículo extrae de la batería para completar esa distancia.

La fórmula para calcular el consumo es directa: divides la energía utilizada en kWh entre los kilómetros recorridos y multiplicas el resultado por 100. Por ejemplo, si tu coche consume 15 kWh en un trayecto de 100 km, tu consumo es de 15 kWh/100 km.

La capacidad de la batería de tu vehículo eléctrico también se mide en kWh, pero este valor indica la energía total almacenada. Un coche con una batería de 60 kWh y un consumo de 15 kWh/100 km puede recorrer aproximadamente 400 kilómetros con una carga completa.

Diferencias con litros/100 km en modelos de combustión

Los coches de combustión utilizan litros por cada 100 kilómetros (l/100 km) como medida de consumo, mientras que los vehículos eléctricos emplean kWh/100 km. Aunque ambas métricas miden eficiencia, representan tipos de energía distintos.

La energía eléctrica medida en kWh es más eficiente en su conversión a movimiento que los combustibles fósiles. Un coche eléctrico típico puede consumir entre 15 y 20 kWh/100 km, mientras que un vehículo de gasolina consume entre 5 y 8 litros/100 km, pero el kWh resulta significativamente más económico por kilómetro recorrido.

La comparación directa entre ambas unidades requiere convertir los litros de combustible a su equivalente energético. Un litro de gasolina contiene aproximadamente 9 kWh de energía, pero los motores de combustión solo aprovechan un 20-30% de esa energía, mientras que los motores eléctricos alcanzan eficiencias del 85-90%.

Importancia del consumo medio homologado

El consumo homologado es el valor oficial que los fabricantes declaran tras realizar pruebas estandarizadas bajo el ciclo WLTP (Worldwide Harmonised Light Vehicle Test Procedure). Este dato te proporciona una referencia comparable entre diferentes modelos de coches eléctricos.

El consumo medio homologado no siempre coincide con el consumo real que experimentarás en tu uso diario. Las condiciones de las pruebas WLTP son controladas y no reflejan variables como tu estilo de conducción, el clima o el uso de sistemas auxiliares.

Tu consumo real puede variar entre un 10% y 30% respecto al homologado. En invierno, el uso de la calefacción incrementa el consumo energético, mientras que en verano el aire acondicionado tiene un impacto menor pero significativo en la autonomía de tu vehículo.

Relación entre consumo, autonomía y eficiencia

El consumo en kWh/100 determina directamente la autonomía de tu coche eléctrico. Para calcular los kilómetros que puedes recorrer, divides la capacidad total de la batería entre el consumo y multiplicas por 100.

La eficiencia energética de tu EV depende de múltiples factores que afectan el consumo. La velocidad de conducción, las aceleraciones bruscas, el peso del vehículo y la aerodinámica influyen directamente en cuántos kWh consume tu coche por kilómetro.

Un vehículo con mejor eficiencia energética recorre más distancia con la misma cantidad de energía. Si tu coche consume 15 kWh/100 km en lugar de 20 kWh/100 km, obtienes un 33% más de autonomía con la misma capacidad de batería.

La regeneración de energía durante el frenado mejora la eficiencia global de tu vehículo eléctrico. Este sistema recupera hasta un 20% de la energía que normalmente se perdería como calor en los frenos convencionales, reduciendo efectivamente tu consumo medio.

Conceptos clave: kW, kWh y unidades de medida en eléctricos

La potencia del motor en un coche eléctrico se expresa en kilovatios (kW), mientras que la capacidad de almacenamiento de su batería se mide en kilovatios hora (kWh). Estas dos unidades tienen funciones completamente diferentes y resultan fundamentales para entender el rendimiento y autonomía de tu vehículo.

Diferencia entre kW, kWh y kilovatios hora

El kilovatio (kW) mide la potencia eléctrica instantánea. Un kilovatio equivale a 1000 vatios y representa la velocidad a la que un coche eléctrico puede entregar o recibir energía.

El kilovatio hora (kWh) mide la cantidad total de energía que puede almacenarse o consumirse durante un periodo de tiempo. Si tu batería tiene 60 kWh de capacidad, significa que puede suministrar 1 kW de potencia durante 60 horas, o 60 kW durante 1 hora.

La diferencia principal radica en que kW indica potencia (intensidad del flujo energético), mientras que kWh indica energía (cantidad total disponible o consumida). Un cargador de 50 kW llenará tu batería más rápido que uno de 22 kW, pero la capacidad de tu batería en kWh determina cuánta energía total puede almacenar.

Potencia del motor: kW y caballos de vapor (CV)

La potencia del motor en vehículos eléctricos se expresa tradicionalmente en kilovatios, aunque también puede convertirse a caballos de vapor. Un kilovatio equivale aproximadamente a 1,36 CV.

Por ejemplo, un motor eléctrico de 150 kW desarrolla unos 204 CV. Esta conversión te permite comparar directamente con los coches de combustión que utilizan CV como unidad habitual.

La potencia del motor determina la aceleración y velocidad máxima de tu vehículo eléctrico. Cuanto mayor sea el valor en kW, más rápida será la respuesta del motor y mejor rendimiento dinámico obtendrás.

Capacidad de la batería: kWh y repercusión en el uso

La capacidad de la batería en kWh determina la autonomía máxima de tu coche eléctrico. Una batería de 55 kWh almacena menos energía que una de 78 kWh, lo que generalmente resulta en menor autonomía.

Esta capacidad también influye directamente en los tiempos de carga. Una batería más grande necesita más tiempo para cargarse completamente, aunque la velocidad depende también de la potencia eléctrica del cargador utilizado.

La capacidad útil disponible suele ser menor que la capacidad total declarada. Los fabricantes reservan un margen de seguridad para proteger la batería y prolongar su vida útil, por lo que la capacidad utilizable puede ser un 5-10% inferior a la nominal.

Factores que influyen en el consumo kWh/100 km

El consumo real de un coche eléctrico varía según múltiples elementos que van desde las características físicas del vehículo hasta tu forma de manejarlo. La temperatura ambiental, el diseño del coche y la recuperación de energía al frenar determinan cuántos kWh necesitarás por cada 100 km recorridos.

Aerodinámica, peso y diseño del vehículo

La aerodinámica juega un papel fundamental en el consumo de un coche eléctrico porque a mayor velocidad, la resistencia del aire aumenta de forma exponencial. Un vehículo con un coeficiente aerodinámico bajo necesita menos energía para desplazarse, especialmente en autopista.

El peso del vehículo afecta directamente al gasto energético. Cada kilogramo adicional requiere más potencia para acelerar y mantener la velocidad.

Los SUV eléctricos y modelos con tracción total suelen registrar consumos superiores a los 20 kWh/100 km, mientras que los turismos compactos optimizados pueden situarse entre 12 y 15 kWh/100 km. La diferencia en peso puede suponer entre 3 y 5 kWh adicionales por cada 100 km en vehículos más pesados.

El diseño incluye también los neumáticos, ya que aquellos con menor resistencia a la rodadura reducen el consumo hasta un 5%.

Estilo de conducción y uso del coche

Tu estilo de conducción marca una diferencia notable en el consumo de un coche eléctrico. Las aceleraciones bruscas y frenadas constantes pueden elevar el gasto energético hasta un 30% respecto a una conducción suave y anticipativa.

Mantener una velocidad constante optimiza la eficiencia. En ciudad, donde las velocidades son bajas y abundan las paradas, el consumo suele ser menor que en carretera si aprovechas bien la regeneración. Sin embargo, circular a 120 km/h en autopista incrementa el consumo notablemente comparado con hacerlo a 90 km/h.

Planificar tus trayectos evitando aceleraciones innecesarias y utilizando el control de crucero adaptativo cuando sea posible te ayudará a reducir el gasto. La carga transportada también suma: llevar el maletero lleno o transportar varios pasajeros aumenta el consumo entre 1 y 2 kWh/100 km adicionales.

Influencia de la temperatura y climatización

La temperatura exterior afecta directamente a la eficiencia de la batería. El frío reduce la capacidad química de las celdas, lo que se traduce en un aumento del consumo que puede llegar al 20-30% en invierno.

Usar la calefacción en climas fríos consume entre 2 y 4 kWh adicionales por cada 100 km. El aire acondicionado en verano también impacta, aunque en menor medida, añadiendo entre 1 y 2 kWh/100 km.

Las baterías funcionan de manera óptima entre 20°C y 25°C. Fuera de este rango, el sistema necesita energía extra para calentar o enfriar la batería hasta su temperatura ideal de trabajo. Precalentar o preenfriar el habitáculo mientras el coche está conectado a la red eléctrica minimiza este impacto en la autonomía.

Los sistemas de climatización por bomba de calor resultan más eficientes que los calefactores eléctricos tradicionales, reduciendo el consumo adicional hasta en un 50%.

Regeneración de energía y condiciones reales

La regeneración de energía permite recuperar parte de la electricidad durante las frenadas y desaceleraciones. Este sistema convierte el motor en un generador que recarga la batería, pudiendo recuperar entre el 10% y el 30% de la energía consumida según el tipo de conducción.

En ciudad, con múltiples paradas y arrancadas, la regeneración resulta más efectiva que en autopista. Algunos modelos permiten ajustar la intensidad del frenado regenerativo para maximizar la recuperación.

El consumo real suele diferir de las cifras homologadas porque las pruebas oficiales no reflejan todas las variables del uso diario. Un coche que indica 15 kWh/100 km en ficha técnica puede registrar entre 17 y 22 kWh/100 km en condiciones reales, dependiendo de los factores que influyen en el consumo mencionados.

Circular por terrenos montañosos aumenta el gasto en las subidas, aunque parte se recupera en los descensos. La antigüedad de la batería también cuenta: después de varios años, la capacidad se reduce y el consumo por kilómetro puede incrementarse ligeramente.

Interpretar y optimizar el consumo kWh/100 km

La cifra de kWh por cada 100 km que aparece en la ficha técnica es solo una referencia inicial, ya que el consumo real depende de múltiples factores que puedes controlar. Conocer cómo calcular tu consumo medio y aplicar técnicas para mejorar la eficiencia energética te ayudará a maximizar la autonomía de tu vehículo.

Cómo calcular el consumo real frente al homologado

El consumo homologado se obtiene en condiciones de laboratorio estandarizadas que no reflejan la conducción diaria. Para calcular tu consumo real, divide los kWh consumidos (según el ordenador de a bordo o el cargador) entre los kilómetros recorridos y multiplica por 100.

Por ejemplo, si has consumido 45 kWh para recorrer 250 km, tu consumo real es: (45 ÷ 250) × 100 = 18 kWh/100 km. Esta cifra suele ser superior al dato homologado, especialmente en ciudad con tráfico denso o en autopista a velocidades elevadas.

El consumo medio varía según las condiciones de uso. En ciudad puedes obtener valores más bajos gracias a la regeneración al frenar, mientras que en autopista el consumo aumenta por la resistencia aerodinámica.

Consejos para reducir el consumo energético

Adopta una conducción suave evitando aceleraciones bruscas y frenadas repentinas. Anticipa el tráfico para aprovechar al máximo el freno regenerativo, que devuelve energía a la batería.

Controla la climatización, ya que la calefacción y el aire acondicionado pueden incrementar el consumo hasta un 30%. Utiliza la función de precondicionamiento mientras el coche está conectado al cargador para calentar o enfriar el habitáculo sin afectar la autonomía.

Mantén la presión de los neumáticos en los valores recomendados y reduce el peso innecesario del maletero. La aerodinámica también importa: cierra las ventanillas en autopista y retira barras de techo cuando no las uses.

Activa el modo ECO si tu vehículo lo incluye, ya que limita la potencia y optimiza la respuesta del acelerador para mejorar la eficiencia energética.

Autonomía estimada y ejemplos prácticos

Para calcular tu autonomía estimada, divide la capacidad de la batería (kWh) entre tu consumo medio (kWh/100 km) y multiplica por 100. Con una batería de 60 kWh y un consumo de 15 kWh/100 km: (60 ÷ 15) × 100 = 400 km de autonomía.

En la práctica, los modelos más eficientes como el KIA EV3 logran 15,5 kWh/100 km, mientras que SUVs más pesados pueden alcanzar 21 kWh/100 km o más. Un coche con batería de 75 kWh y consumo de 18 kWh/100 km te ofrecerá aproximadamente 417 km de autonomía real.

Considera que cuánto consume un coche eléctrico varía notablemente: en trayectos urbanos podrías mejorar hasta un 20% respecto al dato homologado, mientras que en autopista a 120 km/h el consumo puede aumentar considerablemente.

Coste de recarga y comparativa con combustión

El consumo en kWh/100 km determina directamente cuánto pagarás por recargar tu vehículo eléctrico, ya sea en casa o en puntos públicos. La diferencia de costes frente a los coches de combustión depende del tipo de recarga que utilices y del precio de la electricidad en cada momento.

Coste de recarga doméstica y pública (wallbox)

La recarga doméstica representa la opción más económica para tu coche eléctrico. Con un wallbox conectado a tu contrato eléctrico, el coste medio se sitúa alrededor de 0,15 €/kWh en el mercado regulado. Si recargas principalmente en horario valle (de noche), puedes pagar entre 0,08 y 0,09 €/kWh.

Un vehículo con consumo de 17 kWh/100 km te costará aproximadamente 2,55 € cada 100 km con tarifa doméstica. Para un consumo más eficiente de 15 kWh/100 km, el coste baja a 1,80-3,00 € por cada 100 km según la tarifa horaria.

La recarga pública resulta más cara. En puntos rápidos (más de 50 kW) pagarás entre 0,45 y 0,55 €/kWh, lo que eleva el coste a 7,65 € cada 100 km para el mismo vehículo de 17 kWh/100 km. Algunas redes ofrecen suscripciones mensuales (alrededor de 9,99 €) que reducen estos precios en 10-13 céntimos por kWh.

Comparación de gasto eléctrico y de combustible

Tu consumo energético en kWh/100 km te permite calcular el ahorro real frente a vehículos de combustión. Un coche de gasolina que consume 7 litros/100 km te cuesta 11,27 € cada 100 km (a 1,61 €/litro). Un diésel con consumo de 5 litros/100 km supone 7,80 € cada 100 km (a 1,56 €/litro).

Tipo de vehículo Consumo Coste por 100 km
Eléctrico (carga doméstica) 17 kWh 2,55 €
Eléctrico (carga pública) 17 kWh 7,65 €
Diésel 5 litros 7,80 €
Gasolina 7 litros 11,27 €

Incluso usando exclusivamente puntos de recarga pública rápida, tu coche eléctrico resulta 32% más económico que uno de gasolina. La diferencia se amplía enormemente con recarga doméstica, donde ahorras hasta un 77% respecto a la gasolina y un 67% frente al diésel.

Impacto del consumo kWh/100 km en el gasto anual

El consumo de tu vehículo multiplicado por los kilómetros anuales determina tu gasto total en energía. Para un conductor medio que recorre 20.000 km al año, las diferencias son significativas.

Con recarga doméstica y consumo de 17 kWh/100 km, tu gasto anual será de 510 €. Si utilizas principalmente carga pública, el coste sube a 1.530 € anuales. Un coche diésel te costaría 1.560 € y uno de gasolina alcanza los 2.254 € anuales.

Tras cinco años (100.000 km), el ahorro acumulado se hace evidente:

  • Eléctrico carga doméstica: 2.550 €
  • Eléctrico carga pública: 7.650 €
  • Diésel: 7.800 €
  • Gasolina: 11.270 €

Cada kWh/100 km adicional en tu consumo suma aproximadamente 30 € anuales (con carga doméstica) o 90 € anuales (con carga pública) a tus costes. Por eso, reducir tu consumo de 20 a 15 kWh/100 km te ahorra entre 150 y 450 € al año según tu forma de recarga.