Cargar un coche eléctrico (BEV) consiste en transferir energía desde la red eléctrica a la batería del vehículo de forma controlada. El proceso está limitado por tres factores: la potencia disponible en el punto de carga, la potencia máxima que admite el coche y el estado de la batería (porcentaje y temperatura). Por eso los tiempos reales varían mucho y no basta con mirar “los kW del cargador”. En esta guía tienes la base técnica para entender qué ocurre, cuánto tarda y cuánto cuesta en condiciones reales.

Qué significa cargar un coche eléctrico (kWh vs kW)
La batería almacena energía en kWh (kilovatios hora). La velocidad a la que esa energía entra se expresa en kW (kilovatios). En términos prácticos:
- kWh: cantidad total de energía almacenada.
- kW: velocidad a la que se carga esa energía.
Ejemplo: cargar del 10 % al 80 % una batería útil de 60 kWh implica introducir unos 42 kWh. Si la potencia media real fuese de 10 kW, el tiempo sería de unas 4,2 horas. La clave es la potencia media, no la máxima anunciada.
El coche siempre decide cuánta potencia acepta mediante el BMS (Battery Management System), que limita la carga en función de:
Tipos de carga: AC y DC
Existen dos formas de cargar un coche eléctrico:
- Corriente alterna (AC): el cargador interno del coche convierte la energía a DC. La potencia suele estar limitada a 7,4 u 11 kW.
- Corriente continua (DC): la conversión se realiza fuera del coche y la energía entra directamente a la batería, permitiendo potencias mucho mayores.
En la carga en corriente alterna (AC), el cargador está integrado en el propio coche, lo que limita la potencia máxima de recarga. En este tipo de carga se utilizan principalmente dos conectores. El Schuko es el enchufe doméstico convencional, con potencias muy bajas (hasta unos 2,3 kW), pensado solo para emergencias o usos ocasionales. El conector Tipo 2 es el estándar en Europa para carga AC y permite potencias habituales de 3,7 kW, 7,4 kW, 11 kW o 22 kW, siendo el más común tanto en puntos públicos como en cargadores domésticos (wallbox).
En la carga en corriente continua (DC), el cargador está fuera del vehículo, lo que permite alcanzar potencias mucho más altas. El estándar predominante es el CCS (Combined Charging System), que añade dos pines adicionales al conector Tipo 2 para la carga rápida y ultrarrápida. Este sistema es el utilizado por la mayoría de coches eléctricos actuales para recargar en carretera y durante viajes largos.
Potencias de carga y tiempos orientativos
Valores aproximados para un coche eléctrico medio con batería útil de unos 60 kWh, en condiciones normales. El rango 10–80 % es el más representativo en carga rápida.
| Tipo de carga |
Potencia habitual |
Uso típico |
Tiempo 10–80 % |
| Enchufe doméstico |
2,3 kW |
Uso ocasional |
14–16 horas |
| Wallbox monofásico |
7,4 kW |
Carga diaria en casa |
6–7 horas |
| Wallbox trifásico |
11 kW |
Casa o trabajo |
4–5 horas |
| Carga pública en AC |
22 kW |
Entorno urbano |
3–4 horas* |
| Carga rápida en DC |
50 kW |
Apoyo puntual |
50–70 minutos |
| Carga rápida en DC |
100 kW |
Viajes |
30–40 minutos |
| Carga ultrarrápida en DC |
150 kW |
Autopista |
20–30 minutos |
| Carga ultrarrápida en DC |
250 kW o más |
Autopista (compatibles) |
15–25 minutos |
*Muchos coches limitan la carga en AC a 11 kW aunque el punto ofrezca 22 kW.
Por qué el tiempo de carga varía tanto
En carga rápida, la potencia no es constante. Sigue una curva de carga que reduce la potencia a medida que la batería se llena para protegerla. Por eso cargar del 80 % al 100 % puede llevar tanto tiempo como pasar del 20 % al 60 %.
Factores clave:
- Porcentaje inicial de batería.
- Temperatura del pack.
- Potencia máxima aceptada por el coche.
- Gestión del cargador y posibles limitaciones.
El tipo de batería también influye de forma directa en el tiempo de carga. Las baterías NCM (níquel-cobalto-manganeso) y LFP (litio-ferrofosfato) tienen comportamientos distintos por su composición química. Las NCM suelen admitir potencias de carga más altas durante más tiempo, especialmente en carga rápida, pero son más sensibles a temperaturas extremas. Las LFP, en cambio, son más estables y duraderas, pero tienden a reducir antes la potencia de carga, sobre todo cuando la batería está fría, lo que alarga los tiempos en determinadas condiciones.

La temperatura, tanto ambiental como de la propia batería, es uno de los factores más determinantes en la velocidad de carga. Con la batería fría, el sistema limita la potencia para evitar daños internos en las celdas, lo que puede hacer que una carga rápida sea mucho más lenta de lo esperado, especialmente en invierno. Con temperaturas muy altas ocurre algo similar: la potencia se reduce para evitar sobrecalentamiento y degradación prematura.
Por este motivo, el sistema de refrigeración y gestión térmica de la batería es clave. Un buen sistema permite mantener la batería dentro de su rango óptimo de temperatura y sostener potencias de carga más altas durante más tiempo, tanto en verano como en invierno. Los coches con gestión térmica avanzada cargan de forma más consistente y predecible, mientras que los que carecen de ella pueden ver tiempos de carga muy variables según la época del año y el uso previo del vehículo.
Cuánto cuesta cargar un coche eléctrico
El coste se calcula multiplicando los kWh cargados por el precio del kWh. En casa suele ser la opción más barata y estable. En carga pública, el precio varía mucho según potencia, operador y posibles recargos por tiempo.
En el uso real, la estrategia más eficiente es cubrir el día a día con carga doméstica y usar la carga rápida principalmente en viajes.
| Tipo de carga |
Potencia típica |
Precio orientativo €/kWh |
Coste aproximado para 50 kWh |
| Carga lenta pública (AC) |
3,7 – 7,4 kW |
0,10 – 0,40 €/kWh |
5 € – 20 € |
| Carga semirrápida pública (AC) |
11 – 22 kW |
0,20 – 0,45 €/kWh |
10 € – 22,5 € |
| Carga rápida pública (DC) |
50 – 100 kW |
0,35 – 0,60 €/kWh |
17,5 € – 30 € |
| Carga ultrarrápida pública (DC) |
150 – 350 kW |
0,45 – 0,70 €/kWh |
22,5 € – 35 € |
En nuestra sección de operadores puedes encontrar los precios –actualizados- de carga rápida pública, además de las opciones de suscripción de cada uno de ellos. En cualquier caso, lo habitual es que la carga lenta pública ronde los 0,10 €/kWh a 0,40 €/kWh y la carga rápida pública oscile entre los 0,35 €/kWh a 0,70 €/kWh.
Conclusión
Cargar un coche eléctrico no es complejo, pero sí técnico. Entender la diferencia entre kW y kWh, la curva de carga y las limitaciones reales del vehículo permite estimar tiempos y costes con precisión y evitar expectativas irreales basadas solo en la potencia del cargador. En nuestra calculadora de tiempos de carga puedes ver una estimación del tiempo necesario según la capacidad de la batería, potencia soportada, SoC, etcétera.