En los coches eléctricos, la velocidad es uno de los factores más determinantes en la autonomía. Aunque hay usuarios que creen lo contrario, el peso o el número de pasajeros no tienen una influencia tan notable en variaciones sobre la autonomía. Es decir, que ir más personas montadas en el coche, o llevar más equipaje en su maletero, no va a reducir tanto la autonomía.
Esto es así por varios motivos, y a continuación te los explicaré todos ellos de forma más detallada. No obstante, la razón principal de que la velocidad reduzca tanto la autonomía de los eléctricos está en la resistencia aerodinámica. Y es que la resistencia del aire crece con el cuadrado de la velocidad. Es decir, que si la velocidad se duplica, la resistencia del aire se multiplica por cuatro.

La resistencia aerodinámica hace que pierdas autonomía a mayor velocidad
Cuando un coche eléctrico se mueve tiene que ‘abrirse paso’ entre el aire. La fuerza que ese aire hace en contra es lo que se llama resistencia aerodinámica. Y el punto clave está en que esa resistencia no aumenta de forma lineal, sino que lo hace de forma cuadrática con la velocidad. Quiere decir, como te avanzaba, que si duplicas la velocidad la resistencia se multiplica por cuatro. Y si triplicas la velocidad, la resistencia se multiplica por nueve.
Como el motor de tu vehículo eléctrico necesita vencer esa resistencia, a medida que se aumenta la velocidad de circulación el consumo energético crece de una forma desproporcionada. Tanto es así que a 120 km/h un coche eléctrico puede consumir prácticamente el doble que cuando circula a 80 km/h.
Hay otros factores que también limitan la autonomía
Aunque es verdad que los motores eléctricos tienen un alto nivel de eficiencia, cuando se circula a altas velocidades se les exige trabajar en un rango de mayor esfuerzo, y eso hace que las pérdidas internas se incrementen. Por otro lado, también se genera una mayor demanda de corriente sobre la batería. Y esto también provoca una mayor generación de calor y las consecuentes pérdidas eléctricas.

Mientras que en ciudad, a 30 ó 50 km/h, la aerodinámica no tiene prácticamente influencia sobre el consumo, eso cambia cuando la velocidad aumenta. En ciudad es donde se consigue la máxima autonomía porque el consumo energético es bajo. En carretera, sin embargo, en torno a los 90 ó 100 km/h, hay un equilibrio razonable entre velocidad y eficiencia del sistema eléctrico.
Y en autopista, alrededor de los 120 km/h, sin embargo, el consumo puede aumentar en un 30% ó un 50% con respecto al consumo que se mantiene al circular a 90 km/h. Para que nos hagamos una idea más clara, un coche eléctrico que pudiera hacer 400 km de autonomía circulando a 90 km/h se quedaría alrededor de los 250 ó 280 km de autonomía circulando a 120 km/h.
Por supuesto, en el consumo energético influyen también, aunque en menor medida, aspectos como los neumáticos y su presión de inflado, el viento o las pendientes. Si circulamos a 120 km/h con un viento frontal de 20 km/h, por ejemplo, sería lo equivalente a circular a 140 km/h en términos de aerodinámica.
| Velocidad (km/h) | Consumo típico (kWh/100 km) |
|---|---|
| 60 | 14 |
| 80 | 15 |
| 100 | 17 |
| 120 | 21 |
| 130 | 24 |