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Geely lleva el estado sólido a Volvo y Polestar. 500 Wh/kg y autonomía de diésel desde 2027

Geely Holding ha puesto fecha al despliegue de sus baterías de estado sólido: 2027, en formato piloto y repartido entre las marcas del grupo. La cifra que acompaña al anuncio son 500 Wh/kg de densidad energética, con una promesa de autonomía equiparable a la de un diésel. Es un número enorme, y conviene leerlo con lupa antes de darlo por bueno.

El anuncio llega apenas unos días después de que BYD y CATL confirmasen también 2027 como año de producción de prueba para sus respectivas celdas de electrolito sólido. Geely no quería quedarse fuera de esa foto, y su comunicado tiene una particularidad relevante: no habla de una marca concreta, sino de todo el ecosistema del grupo. Es decir, Geely, Zeekr, Lynk & Co, Volvo, Polestar, Lotus, smart, Proton y Farizon. Para el comprador europeo eso es mucho más interesante que cualquier cifra, porque significa que dos marcas que se venden en cualquier concesionario español están dentro del plan.

Qué ha anunciado Geely exactamente

Según la información publicada por CarNewsChina, Geely ha iniciado este mismo año la fase de validación en condiciones reales de uso y prevé el despliegue piloto en sus marcas durante 2027. La batería de estado sólido del grupo no será una sola, sino que llegará en varias variantes de densidad energética, y la versión superior es la que alcanzaría esos 500 Wh/kg.

El otro dato del anuncio es el socio: Dow Chemical participa en el desarrollo de materiales, según reveló Bo Tong, responsable técnico de cuentas clave de la compañía. Dow ya había desarrollado previamente un adhesivo para celdas de estado sólido capaz de mantenerse estable entre -40 ºC y 120 ºC. Volveremos sobre esto, porque es probablemente el detalle más revelador de todo el comunicado.

El matiz que lo cambia todo: 500 Wh/kg a nivel de paquete

Aquí está la clave. Por la redacción del anuncio, Geely parece estar hablando del conjunto del paquete de baterías, no de la celda. Y si eso es así, la cifra real a nivel de celda tendría que ser bastante superior a 500 Wh/kg.

Hagamos el cálculo. En una batería moderna con integración estructural tipo cell to body, el paquete completo conserva entre un 70% y un 85% de la densidad energética de sus celdas, porque hay que sumar carcasa, refrigeración, cableado, sistema de gestión y estructura. Con una eficiencia optimista del 80%, un paquete de 500 Wh/kg exige celdas de unos 625 Wh/kg. Con una eficiencia más realista del 70%, harían falta celdas de más de 700 Wh/kg.

Para situar esa cifra: las actuales baterías Golden Brick de Geely, que son las que montan los Zeekr con arquitectura de 800 voltios, rondan los 250 Wh/kg a nivel de celda. Las mejores celdas NCM del mercado se mueven entre 250 y 300 Wh/kg. Las LFP que monta la mayoría de eléctricos asequibles, entre 160 y 190 Wh/kg. Estaríamos hablando, por tanto, de multiplicar por 2,5 o por 3 lo mejor que existe hoy.

No es la primera vez que vemos ese número en un titular chino. Hace unos meses FAW anunció una celda semisólida de litio-manganeso por encima de 500 Wh/kg, aunque en ese caso la cifra sí era a nivel de celda y la tecnología era semisólida, que es un escalón intermedio bastante más manejable de fabricar. Que Geely aplique el mismo número al paquete completo es, sencillamente, otra liga.

Qué significan 500 Wh/kg dentro de un coche

Más allá del debate técnico, merece la pena traducir la cifra a algo tangible. Un paquete de 80 kWh actual, contando ya la integración estructural, pesa aproximadamente entre 420 y 480 kilos. Ese mismo paquete de 80 kWh a 500 Wh/kg pesaría 160 kilos.

Son entre 260 y 320 kilos menos en un coche del segmento C. Equivale a circular permanentemente con tres o cuatro adultos menos a bordo. Y el efecto no se queda en el consumo, que mejoraría en torno a 0,5-0,7 kWh/100 km por cada 100 kilos eliminados: cambia el dimensionado de frenos, suspensiones y neumáticos, cambia el comportamiento dinámico y cambia el propio diseño de la plataforma, porque un paquete más pequeño en volumen permite bajar el piso y recuperar altura interior.

Leído al revés es todavía más llamativo: manteniendo los mismos 450 kilos de paquete que hoy, la capacidad se iría por encima de los 220 kWh. Ese es el escenario que permite hablar de autonomía de diésel.

La autonomía de diésel, con matices

Geely asegura que un coche con esta batería superaría los 1.000 kilómetros con una sola carga. El matiz obligatorio es el ciclo de homologación: los fabricantes chinos comunican en CLTC, que es bastante más optimista que el WLTP europeo. Aplicando la corrección habitual, esos 1.000 km CLTC se quedarían en torno a 750-800 km WLTP, y en uso real de autopista bastante menos.

Sigue siendo una cifra excelente y sí, comparable a la de un compacto diésel con depósito de 55 litros. Pero conviene recordar dónde está hoy el problema real del coche eléctrico, y no es la autonomía. Cuando analizamos qué va a aportar en la práctica el estado sólido de BYD frente a su propia Blade 2, la conclusión era clara y algo incómoda: la ganancia está en ligereza, comportamiento en frío y espacio, no en velocidad de carga. De hecho, en potencia de carga la batería LFP que BYD ya vende hoy gana a su propio desarrollo de estado sólido.

El estado sólido no es automáticamente una batería que carga más rápido. Es una batería que pesa menos y ocupa menos, y eso es una ventaja distinta.

Dow Chemical y el problema que no sale en las presentaciones

El detalle del adhesivo estable entre -40 ºC y 120 ºC parece menor y no lo es en absoluto. Una celda de estado sólido necesita mantener un contacto mecánico constante y homogéneo entre el electrolito sólido y los electrodos. Si ese contacto se pierde, aunque sea a escala microscópica, la resistencia interna se dispara y la celda deja de funcionar como debe.

El problema es que los materiales se dilatan y se contraen con la temperatura, y que los ánodos con alto contenido en silicio, que son los que permiten estas densidades, cambian de volumen en cada ciclo de carga y descarga. Mantener la pila comprimida y unida en un coche que amanece a -8 ºC en Burgos en enero y aparca al sol a 45 ºC en Sevilla en agosto es exactamente el tipo de problema aburrido que decide si una tecnología llega al mercado o se queda en el laboratorio.

Que Geely presuma de su socio en materiales, y no solo de la cifra de densidad, es una señal de que el proyecto está mirando a la industrialización y no solo al titular.

2027 es el año del piloto, no del mercado

Toda la industria ha convergido en la misma fecha, y eso genera una confusión que merece la pena deshacer. 2027 es el año en el que arrancan las líneas piloto y las primeras series muy limitadas. No es el año en el que un comprador entra en un concesionario y elige un coche con batería de estado sólido.

El propio presidente de CATL, Robin Zeng, situó hace unos meses sus baterías de estado sólido en el nivel 4 de la escala TRL de nueve peldaños. Traducido: prototipos a escala parcial validados en laboratorio. Su científico jefe, Wu Kai, apunta a alcanzar el nivel 7 u 8, que ya serían prototipo a escala completa en condiciones comerciales y certificación de producto final. Del 4 al 8 hay bastante más camino del que sugiere la diferencia numérica.

Y hay un dato que casi nunca acompaña a los anuncios de densidad energética: la vida útil. BYD se ha fijado como objetivo alcanzar 800 ciclos, cuando su Blade 2.0 LFP supera los 3.500. Ochocientos ciclos en un coche de 80 kWh con consumo medio de 18 kWh/100 km dan unos 355.000 kilómetros, suficiente para un uso premium pero muy lejos de lo que ofrece hoy una batería convencional. Geely no ha dado ninguna cifra de ciclos, y esa ausencia es tan informativa como los 500 Wh/kg.

Lo que esto significa para Volvo, Polestar y Europa

Aquí está, para mí, la parte más relevante del anuncio. Volvo, Polestar, Lotus y smart forman parte del ecosistema de Geely Holding, y eso convierte a este plan en una de las vías más creíbles para que el estado sólido llegue a una marca con red comercial europea consolidada. No a través de un desarrollo propio europeo, sino importando tecnología de celda del grupo matriz.

El contraste con la ruta europea es evidente. PowerCo firmó en febrero un acuerdo con Factorial Energy para validar tecnología de estado sólido mientras su gigafactoría de Sagunto acumula retrasos y el suministro real de celdas no arrancaría hasta mediados de 2027. Europa está trabajando en lo mismo, pero desde una posición de partida más frágil en volumen y en cadena de suministro.

En cuanto a la propia marca Geely, su presencia en España ya es un hecho con el E5, el Starray EM-i y el recién llegado Geely E2, que monta baterías LFP de CATL. Nadie debería esperar estado sólido en un modelo de acceso como ese en muchos años: el sobrecoste inicial de esta tecnología solo lo absorben coches caros.

Lo importante ahora

Hay tres cosas concretas que dirán si este anuncio es un hito o una nota de prensa más. La primera, que Geely aclare si los 500 Wh/kg son de celda o de paquete, porque la diferencia entre ambas lecturas es la diferencia entre un avance notable y algo sin precedentes en la industria.

La segunda, la vida útil en ciclos. Es el dato que todos los fabricantes están evitando publicar y es el que decide si esta tecnología puede ir en un coche que tiene que durar quince años, o si de momento solo sirve para series de demostración.

Y la tercera, qué modelo concreto la estrena y a qué precio. La respuesta más probable apunta a un Zeekr de gama alta o a un Lotus, no a un Volvo de volumen. Cuando ese nombre se conozca, sabremos de verdad en qué punto está el estado sólido de Geely.

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