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381 Wh/kg y ya está en producción. La batería de estado sólido que adelanta a BYD, CATL y Geely se fabricará también en Europa

ProLogium, la compañía taiwanesa en la que Mercedes-Benz invirtió y en cuyo consejo de administración tiene asiento, ha empezado a fabricar en serie una celda de estado sólido de 381 Wh/kg que además ha superado el ensayo con el que China separa las baterías realmente sólidas de las que solo lo parecen. Es el primer caso de una celda de esta tecnología que sale de una línea de producción y no de un laboratorio. Pero la fábrica que la produce tiene 0,5 GWh de capacidad, y ahí está la letra pequeña de todo el asunto.

La noticia llega en un momento muy concreto de la carrera por el estado sólido. Toda la industria china ha convergido en 2027 como año de arranque de sus líneas piloto, Europa acumula retrasos en sus gigafactorías y el comprador medio sigue sin tener una fecha creíble para comprar un coche con esta tecnología. En ese contexto, que alguien anuncie producción en serie de verdad, con informes de terceros y una norma nacional detrás, es más relevante que cualquier cifra de densidad energética suelta.

Los datos que ha publicado la compañía en su nota oficial del 2 de septiembre son estos: una celda de gran formato de 185,4 Ah, con 381 Wh/kg de densidad energética gravimétrica y 903 Wh/L de densidad volumétrica, ambas verificadas por TÜV Rheinland. Es la generación 3.5 de su Lithium Ceramic Battery, construida sobre una arquitectura de bolsa de gran formato con separador cerámico y un marco perimetral integrado que se encarga del sellado y el aislamiento.

Un test de vacío para zanjar la discusión sobre qué es estado sólido

La parte más interesante del anuncio no son los 381 Wh/kg, sino el sello que los acompaña. UL Solutions sometió la celda al procedimiento de la norma china GB/T 43568-2026: seis horas en vacío continuo a 120 ºC. Si la celda conserva electrolito líquido, ese líquido se evapora y la celda pierde masa. El umbral de la norma está en un 0,5% de pérdida máxima. ProLogium declara menos de un 0,05%, diez veces por debajo del límite, lo que clasifica la celda como completamente sólida bajo esa metodología.

Esto importa porque el término «estado sólido» se ha convertido en un cajón de sastre. En China se ha usado para vender paquetes que mantenían electrolito líquido, hasta el punto de que el país tuvo que aprobar nuevas normas nacionales en julio de 2026 para poner orden. El caso más citado es el de IM Motors, del grupo SAIC, que promocionó como sólida una batería desarrollada por QingTao que seguía llevando líquido dentro.

Aquí conviene tener clara la diferencia entre una batería de estado sólido y una convencional, porque entre medias existe todo un territorio de celdas semisólidas que se anuncian con cifras espectaculares. El ejemplo más claro es la celda semisólida de litio-manganeso de FAW, con más de 500 Wh/kg: un número muy superior al de ProLogium, pero de una tecnología que no es lo mismo. China ha remitido además la norma GB/T 43568-2026 a la Comisión Electrotécnica Internacional como referencia para una futura estandarización global, así que este criterio de medida puede acabar siendo el de todos.

381 Wh/kg saliendo de una fábrica de 0,5 GWh

ProLogium describe su planta de Taoyuan, en Taiwán, como una instalación de nivel giga. Su capacidad operativa inicial, sin embargo, es de 0,5 GWh anuales, con planes de crecer hasta 1 o 2 GWh. Traducido a coches: 0,5 GWh dan para unos 6.250 paquetes de 80 kWh al año. Menos de lo que una marca generalista matricula en España en un trimestre bueno.

Eso no invalida el hito, pero lo coloca en su sitio. Una línea de producción real que fabrica celdas certificadas es una cosa muy distinta de una línea piloto, y ninguno de los grandes fabricantes de celdas ha llegado todavía a ese punto con estado sólido puro. Pero tampoco es una batería que vaya a mover el mercado del coche eléctrico a corto plazo.

El dato volumétrico merece una comparación concreta. Esos 903 Wh/L superan los 844 Wh/L de la batería de estado sólido de Volkswagen y QuantumScape que pude ver en el IAA Mobility, y la alemana sigue siendo un desarrollo que ni siquiera ha llegado a un prototipo de coche. Con números en la mano: un paquete de 80 kWh construido con celdas actuales de en torno a 250 Wh/kg necesita unos 320 kilos solo en celdas. Con 381 Wh/kg bajaría a unos 210 kilos. Son 110 kilos menos a nivel de celda, antes de sumar estructura, refrigeración y electrónica.

2,4 millones de celdas que no son de coche eléctrico

La compañía acumula más de 2,4 millones de celdas entregadas desde que arrancó su producción comercial en 2013. Conviene leer bien esa cifra, porque no son 2,4 millones de celdas de tracción para vehículos eléctricos.

El propio desglose lo aclara: más de 900.000 de esas unidades han ido a un fabricante estadounidense de sistemas de audio para automoción, que a su vez las monta en vehículos producidos por una marca japonesa en Norteamérica. A eso se suman alrededor de 10.000 muestras de baterías para automoción entregadas a fabricantes para validación. Es un historial industrial sólido y una prueba de que la compañía sabe fabricar y certificar bajo estándares de automoción, pero no es un programa de tracción de alto voltaje en volumen.

Mercedes está detrás, pero su récord de 1.205 kilómetros no llevaba estas celdas

Aquí hay un matiz que se pierde en casi todas las coberturas. Mercedes-Benz firmó en enero de 2022 un acuerdo de cooperación tecnológica con ProLogium, con una inversión de decenas de millones de euros y un asiento en el consejo. La relación entre ambas viene de 2016, cuando la marca alemana empezó a probar sus celdas.

Pero el coche de estado sólido que Mercedes ha llevado a la carretera no monta celdas de ProLogium. El EQS que recorrió 1.205 kilómetros entre Stuttgart y Malmö sin parar a cargar, con 137 kilómetros de reserva al llegar, utiliza celdas de litio-metal de la estadounidense Factorial Energy, con tecnología FEST y un paquete desarrollado junto a Mercedes-AMG High Performance Powertrains en Brixworth.

Y aquí está lo relevante para entender el anuncio de esta semana. Las celdas de Factorial declaran 391 Wh/kg, diez más que las de ProLogium, pero son celdas cuasi-sólidas: su electrolito sólido está infundido con gel o líquido. Bajo el test de vacío de la norma china, muy probablemente no pasarían. Esa es exactamente la distinción que ProLogium está intentando capitalizar: no ser el que da el número más alto, sino el único que puede acreditar de dónde sale.

De la celda al paquete, y del paquete al precio

Ninguna cifra de celda se traslada íntegra al coche. Entre la celda y el paquete instalado hay estructura, sistema de refrigeración, protecciones eléctricas y electrónica de gestión, y todo eso suma peso y volumen. La ganancia real en el vehículo siempre es una fracción de la que anuncia la ficha de la celda.

El obstáculo mayor, sin embargo, es el coste. Las celdas LFP de gran volumen en el mercado chino se mueven en torno a 300-400 yuanes por kWh a nivel de celda, entre 42 y 55 dólares. ProLogium no ha publicado un coste comparable para su generación 3.5, así que la distancia exacta es una incógnita. Lo que sí sabemos es que ningún fabricante de estado sólido ha sugerido todavía que pueda competir con esos números, y por eso todas las hojas de ruta apuntan al segmento premium para las primeras aplicaciones.

Conviene recordar que este escepticismo no es nuevo. Hace tiempo que voces con mucho recorrido en la industria de las baterías avisan de que el camino será largo, y de que ningún avance aislado pone patas arriba el sector de la noche a la mañana. El anuncio de ProLogium encaja perfectamente en esa advertencia: es un paso real, y es un paso pequeño.

También hay una división de estrategias que explica por qué nadie va a llegar a la vez. ProLogium ha apostado por una arquitectura cerámica. BYD trabaja con electrolitos de sulfuro y apunta a producir pequeños lotes en 2027, con la paridad de coste frente a las NCM prevista para 2030. Y Geely ha puesto 2027 como año de despliegue piloto en todas las marcas del grupo, incluidas Volvo y Polestar, con 500 Wh/kg, en un anuncio en el que el propio presidente de CATL, Robin Zeng, situaba su tecnología en el nivel 4 de una escala TRL de nueve peldaños. Sulfuros, cerámicas y óxidos tienen problemas de interfaz y de procesado distintos, y no todos se resolverán al mismo ritmo.

Dunkerque, la parte que de verdad importa en Europa

Para el lector europeo, lo más relevante del expediente ProLogium no está en Taiwán sino en el norte de Francia. La compañía colocó la primera piedra de su gigafactoría de Dunkerque en febrero de 2026, tras obtener las subvenciones del Gobierno francés en 2023 y los permisos ambientales y de construcción en 2025. Es su primera planta fuera de Taiwán, con una inversión anunciada de 5.200 millones de euros.

Merece la pena detenerse en el calendario, porque las cifras que circulan estos días no coinciden con las de la propia compañía. Según la hoja de ruta oficial, la fase 1 de Fab 1 se completa en 2028 con 0,8 GWh y producción de la generación 4. En 2029 llega el escalado, en 2030 la fase 2 lleva el total a 4 GWh, y en 2032 se alcanzan los 12 GWh. El terreno reservado en el puerto de Dunkerque permitiría llegar a 48 GWh a largo plazo si la demanda acompaña, pero eso es un techo teórico, no un compromiso con fecha.

Es decir: la primera fase europea será de 0,8 GWh en 2028, no de 4 GWh de entrada. Sigue siendo ocho veces más de lo que produce hoy Taoyuan, y sitúa a Europa entre los primeros territorios con fabricación de celdas de estado sólido a escala industrial. Pero 2028 son dos años después de que BYD, CATL y Geely arranquen sus líneas piloto, y 4 GWh en 2030 es una fracción minúscula frente a los 40 GWh anuales que proyecta cualquier gigafactoría de celdas convencionales.

Qué significa esto para quien compra un coche eléctrico en España

Nada a corto plazo, y conviene decirlo sin rodeos. Ningún coche que se pueda comprar hoy en un concesionario español montará una batería de estado sólido en esta década salvo en unidades muy contadas y en modelos muy caros. El sobrecoste inicial de esta tecnología solo lo absorbe un coche premium, y ese es el consenso de todos los actores implicados, incluido el mayor fabricante de baterías del mundo.

Lo que sí cambia es el mapa industrial. España tiene su propia apuesta en este terreno con Basquevolt, que desarrolla en Vitoria celdas de estado sólido con electrolito polímero-inorgánico cien por cien europeas, dentro de un ecosistema de fábricas de baterías que arranca justo ahora. Y el contraste con lo que está ocurriendo en el resto de Europa es incómodo: mientras ProLogium levanta hormigón en Dunkerque con un calendario público hasta 2032, la planta de PowerCo en Sagunto acumula retrasos y su suministro real de celdas no llegaría hasta mediados de 2027, con celdas convencionales.

El anuncio de ProLogium no es la revolución que titulan algunos, pero tampoco es humo. Es la primera vez que alguien pone una celda de estado sólido certificada como tal en una línea de producción, con informes de terceros y una norma medible detrás. Lo que falta por demostrar es si esa celda se puede fabricar con el coste, el rendimiento de producción y la durabilidad que exige un coche que tiene que durar quince años. Y esa demostración, si llega, no será en 2027 ni en Taiwán: será en Dunkerque y bien entrada la próxima década.

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