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Vuelve la furgoneta 2CV. Citroën presenta el 2CV Fourgonnette, la versión de trabajo de su nuevo eléctrico

Un día después de enseñar el nuevo 2CV, Citroën ha llevado al Salón de París su versión de trabajo, el 2 CV Fourgonnette Concept. Es un pequeño comercial eléctrico que conserva el frontal del urbano y cambia las plazas traseras por una caja de carga. Es el heredero de la furgoneta que estrenó la fábrica de Vigo en 1958 y que durante décadas repartió el correo en España. La marca lo presenta como un ejercicio libre de sus diseñadores, deja claro que no anticipa un modelo de serie a corto plazo y no da ni un solo dato técnico.

Citroën presentó el 2 CV Fourgonnette Concept el lunes 12 de octubre en el Mondial de l’Auto, en el mismo stand donde la tarde anterior había descubierto el 2CV eléctrico de 3,76 metros y unos 15.000 euros que llegará en 2028. El turismo es un proyecto industrial con fecha. La furgoneta, de momento, no lo es.

El comunicado oficial de Citroën lo deja escrito sin rodeos. Es un estudio de diseño que nació de las ganas del equipo de estilo de recuperar un modelo histórico, y no presagia un vehículo de producción a corto plazo. Lo que sí hace, según la marca, es abrir una reflexión. Xavier Chardon, director general de Citroën y DS, lo resumió con una idea que encaja con todo el proyecto del nuevo 2CV: «útil nunca debería significar banal».

Mismo frontal, otra vida detrás de las puertas

Hasta las puertas delanteras, el Fourgonnette es el 2CV Concept sin cambios. Mantiene los faros redondos separados de la carrocería, el capó abombado y estriado y el voladizo delantero casi inexistente. Son los mismos faros de burbuja y capó estriado que adelantaron los primeros teasers. Es la misma lógica que siguió el original de 1951: aprovechar todo lo posible del turismo y cambiar solo lo necesario.

A partir del pilar central cambia todo. En lugar del habitáculo trasero aparece una caja más alta, con el techo escalonado y los cantos redondeados para fundirse con la línea del techo. Los flancos son planos y nervados, como en la furgoneta clásica. El color también cambia. El naranja Infra Red del turismo da paso a un gris caqui de vehículo de trabajo, que AutoNext describe junto al resto de cambios en su análisis del prototipo. No sé si es intencionado, pero cualquiera que recuerde las furgonetas grises de Correos verá el guiño.

La zaga es vertical y casi plana, una gran superficie oscura con dos ventanillas pequeñas y unas finas barras LED como pilotos. Para cargar, el prototipo combina dos accesos. Detrás hay dos puertas batientes, según Electric Vehicle Web, que lo vio de cerca en el stand. En el costado izquierdo hay además un panel que se abre para acceder a la carga, tal y como detalla Jalopnik. Las llantas retro con neumáticos de flanco gris completan el conjunto.

Dentro hay un cambio con sentido práctico. Electric Vehicle Web vio dos asientos individuales en lugar de la banqueta corrida del 2CV Concept. Y hay un detalle que me parece más interesante de lo que parece. La toma de carga está a la vista, justo detrás de la puerta del acompañante. En el 2CV Concept no había tapa de carga, porque Citroën todavía no había decidido dónde colocarla. Es curioso que el prototipo que la marca llama ejercicio de estilo resuelva algo que el coche con fecha de lanzamiento todavía no ha resuelto. Puede ser solo un detalle de maqueta, pero ahí está.

Lo que Citroën no ha contado

La lista de lo que falta es completa. No hay medidas, ni volumen de carga, ni carga útil, ni batería, ni potencia, ni autonomía, ni precio. Lo único que sirve de referencia es el coche del que deriva. El 2CV Concept mide 3,76 metros, Citroën se ha marcado como objetivo un peso cercano a la tonelada y un precio de partida de unos 15.000 euros, y el modelo de serie llegará en 2028.

Ese punto de partida condiciona mucho a una furgoneta. Según L’argus, la versión de acceso del 2CV superará por poco los 200 km WLTP, una cifra que Citroën no ha confirmado. Ya expliqué por qué a ese precio el 2CV será un urbano y no un coche para todo, y en un comercial el razonamiento se aprieta más. Un coche diseñado alrededor de una tonelada nota mucho más unos cientos de kilos de carga que una furgoneta grande, en proporción. Además, homologar una carga útil razonable obliga a reforzar suspensión y frenos, y eso suma peso y coste justo donde el proyecto intenta ahorrar.

Para un repartidor urbano o un artesano que se mueve por su ciudad, una autonomía corta puede ser suficiente si carga cada noche en su base. Para alguien que hace ruta interurbana, no. Una furgoneta 2CV de serie tendría que elegir muy bien su cliente.

La furgoneta con la que arrancó Vigo

El original salió a la venta en Francia en 1951 como 2CV AU. Llevaba un bicilíndrico de 375 cc, alcanzaba unos 60 km/h y cargaba 250 kg. Las versiones posteriores ganaron motor y capacidad, y entre las variantes AU, AZU y AK Citroën fabricó 1.246.335 unidades hasta finales de los setenta. Fue la primera furgoneta pequeña de tracción delantera y acabó siendo la herramienta de panaderos, fontaneros, agricultores y del servicio postal francés.

En España su papel fue todavía mayor. Como recuerda la propia marca en su repaso histórico de la 2CV Furgoneta, la fábrica de Citroën Hispania en la Zona Franca de Vigo abrió en 1958 y el primer vehículo que salió de sus líneas fue precisamente la furgoneta 2CV. Pintada de gris, fue durante décadas el vehículo de servicio de Correos y Telégrafos y de Telefónica. En 1977 la relevó la Acadiane, conocida aquí como Dyane 400, que se fabricó en Vigo hasta 1987. Después llegó el C15, otro icono del reparto que superó el millón de unidades.

No es la primera vez que Citroën rescata un derivado del 2CV en eléctrico. Ya lo hizo con el Méhari, y en su día comparé qué había cambiado entre el Méhari de 1968 y el E-Méhari de 2016. Aquel coche sí llegó a venderse, aunque en cifras muy pequeñas.

El hueco que Citroën tiene vacío desde 2017

Aquí está, para mí, el argumento más serio a favor de este prototipo. Tras la Acadiane y el C15, Citroën mantuvo un comercial pequeño con el Nemo, fabricado en Turquía junto al FIAT Fiorino, hasta 2017. Desde entonces, entre el Ami Cargo, que es un cuadriciclo, y el Berlingo, un furgón de unos 4,4 metros, no hay nada en la gama. El 2CV Fourgonnette apunta exactamente a ese espacio.

Tampoco hay mucha competencia directa. Renault estudió una versión utilitaria del R4 eléctrico y acabó cancelándola, como recuerda L’argus. Mientras, Stellantis está explorando en París versiones de trabajo de sus coches pequeños. El FIAT Multiplay, que se convierte en pick-up deslizando su parte trasera, es otro ejemplo del mismo salón.

Con las zonas de bajas emisiones extendiéndose por las ciudades españolas, un comercial eléctrico pequeño, barato y con una imagen tan reconocible tendría sitio. La pregunta es si sale a cuenta fabricarlo.

La normativa E-Car no ayuda a una furgoneta

El nuevo 2CV forma parte del programa con el que Stellantis quiere volver a los eléctricos pequeños y asequibles fabricados en Europa, la misma jugada que comparte con el FIAT Panda. Ese plan se apoya en la futura categoría M1E de la Unión Europea, que premiaría cada coche vendido como 1,3 unidades en el cálculo de emisiones de CO2 del fabricante.

El matiz es importante: la M1E es una subcategoría de turismos. Una furgoneta se homologa como vehículo comercial N1, de modo que, con lo que se conoce de la propuesta, un 2CV Fourgonnette quedaría fuera de esos supercréditos. Es decir, la herramienta regulatoria que ayuda a cuadrar las cuentas del turismo no serviría para su versión de trabajo, y la furgoneta tendría que justificarse solo con sus ventas.

Qué tendría que pasar para que llegue

Lo que juega a favor es la base industrial. Según la prensa francesa, el 2CV de serie compartirá plataforma y línea de producción con el futuro FIAT Pandina y con la segunda generación del Leapmotor T03. Una plataforma compartida por varias marcas reduce el coste de lanzar una carrocería derivada, sobre todo si conserva todo el frontal, como hace este prototipo.

La propia marca tampoco cierra la puerta del todo. Su comunicado habla de que no habrá modelo «a corto plazo», y L’argus asegura que Citroën no descarta una versión furgoneta del 2CV. La revista ha llegado a imaginar cómo sería una Fourgonnette de serie: sin puertas laterales correderas, porque con 3,76 metros no hay sitio, igual que en la original. Si el proyecto avanza, lo previsible es que lo haga después del turismo y no a la vez.

La señal llegará cuando Citroën presente el 2CV definitivo, previsiblemente en el Salón de París de 2028, cuando se cumplan 80 años del original. Desde que Citroën confirmó que resucitaría el 2CV, cada paso ha ido un poco más lejos de lo prometido. Si en esa presentación aparece una cifra de carga útil, la furgoneta estará en camino. Si no, este prototipo gris quedará como un homenaje a 1,2 millones de furgonetas, y a la primera que salió de Vigo.

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