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BYD lleva 10.000 megacargadores en 5 meses. España tiene prometidos 300 y acaba de estrenar el primero

BYD ha alcanzado las 10.000 estaciones Flash Charging de 1.500 kW en China apenas cinco meses después de presentar el sistema. Es la mitad del objetivo anual y el ritmo de despliegue más rápido que ha visto la industria de la recarga. Mientras tanto, en España el contador está en un puñado de puntos y el calendario europeo ya se ha movido a 2027.

El 5 de marzo de 2026, cuando BYD presentó en Shenzhen la batería Blade de segunda generación junto al sistema Flash Charging de 1.500 kW, la compañía anunció que tendría 20.000 estaciones instaladas antes de que acabara el año. En aquel momento sonaba a cifra de titular: 20.000 puntos de una tecnología que se acababa de presentar, en menos de diez meses. Cinco meses y medio después, la mitad del trabajo está hecho. BYD ha confirmado que ya tiene 10.000 estaciones de megacarga operativas y celebra una inauguración oficial para la número 10.000.

La cifra importa por lo que dice del ritmo, no por el número redondo. Y ese ritmo es exactamente la vara de medir con la que conviene juzgar lo que la marca china está haciendo en Europa y, sobre todo, lo que va a hacer aquí.

De 5.000 a 10.000 en menos de cinco meses

La progresión es la parte interesante. A 5 de marzo, día de la presentación, BYD tenía 4.239 estaciones de primera generación. El 1 de abril anunció 5.000 unidades ya instaladas de la nueva generación de 1.500 kW, una cifra que en su momento ya analizamos con detalle porque anticipaba justo lo que estamos viendo ahora. A finales de abril superaba las 5.500 en 311 ciudades. A mediados de mayo, las 6.000. Y ahora, 10.000 repartidas por 325 ciudades chinas.

El reparto final previsto para diciembre es de 18.000 estaciones urbanas y 2.000 en autopista. A eso se suma el acuerdo con Sinopec, la mayor red de gasolineras del país, que permite a BYD instalar sus megacargadores junto a estaciones de servicio ya existentes: suelo resuelto, acceso resuelto, tráfico garantizado. Es un atajo que en Europa no tiene equivalente inmediato.

El truco no es la potencia, es la batería de la estación

Conviene repetirlo porque explica el 90% de la velocidad de despliegue. Un cargador de 1.500 kW no necesita una acometida de 1.500 kW. Cada estación Flash Charging integra un sistema de almacenamiento estacionario, con dos armarios de unos 185-190 kWh que se cargan lentamente desde la red y descargan a toda potencia cuando llega un coche. Es el mismo principio que expliqué al analizar cómo se va a cargar a 1.000 kW en España.

Las consecuencias prácticas son enormes. La estación se puede colocar donde la potencia contratada jamás daría para un cargador convencional de 350 kW. No hace falta refuerzo de red ni obra civil de transformación. Y el operador puede comprar energía en horas valle, lo que abarata el kWh que después vende. En China, además, muchas instalaciones incorporan fotovoltaica.

Para Europa hay un detalle técnico que ya está resuelto: aquí bastará un solo conector CCS2 para alcanzar la potencia máxima, frente a los dos cables simultáneos que obligaba el estándar chino GB/T en la primera generación. El cable, eso sí, va refrigerado por líquido.

Europa: 3.000 estaciones y un calendario que se ha estirado

El plan internacional de BYD son 6.000 estaciones fuera de China, de las cuales 3.000 en Europa. La fecha ha ido cambiando de forma significativa y merece la pena señalarlo: el objetivo original que manejaba la marca era tenerlas antes de que acabase 2026, y la comunicación oficial más reciente lo sitúa antes de que finalice 2027. Un año entero de diferencia.

La secuencia europea real ha sido esta. En abril, durante la presentación de Denza en París, BYD hizo la primera demostración pública del sistema en suelo europeo con un cargador off grid: el Denza Z9 GT cargó del 10% al 97% en 9 minutos y 22 segundos, cumpliendo las cifras prometidas al segundo. En junio se inauguró la primera estación comercial, en Alemania. Y en julio llegó el turno de España.

Entre marzo y agosto, China ha pasado de cero a 10.000. Europa, en ese mismo periodo, ha pasado de cero a unas pocas decenas. La tecnología no es el cuello de botella. Lo son los permisos, los plazos administrativos, los acuerdos de suelo y, sobre todo, la ausencia de coches capaces de aprovecharla.

España: 300 puntos prometidos y el primero en Leganés

El reparto ibérico está confirmado: 300 estaciones en España y 50 en Portugal. La primera ya la hemos visto funcionar en el concesionario oficial de la marca en Leganés, en la Ciudad del Automóvil de Madrid. Se estrenó coincidiendo con el desembarco comercial de Denza, y con un dato que la marca presentó como récord europeo de velocidad de carga: un Denza Z9GT pasó del 10% al 97% de su batería Blade 2.0 de 122,49 kWh en 8 minutos y 51 segundos.

El despliegue español se plantea en tres fases. Primero, los concesionarios Denza, que arrancan con Quadis en Barcelona y Valencia, Astara Retail en Madrid, Caetano en Málaga, Marcos Automoción en Murcia y Grupo Blendio en Barakaldo, con previsión de llegar a 13 puntos de venta antes de que acabe el año. Después, acuerdos con energéticas y operadores de recarga ya establecidos. Y en una tercera fase, estaciones propias en ubicaciones de paso.

Dos condiciones comerciales son las que de verdad hay que retener. La primera: las estaciones son abiertas a cualquier coche con conector CCS2, no un jardín vallado como el de Tesla en sus inicios. La segunda: el precio comprometido está por debajo de 0,50 euros por kWh, y los primeros clientes de Denza tienen 18 meses de carga gratuita, siguiendo el mismo guion de la campaña que BYD ha desplegado en China, donde regala entre 12 y 18 meses de recarga a los compradores de un coche con Blade 2.

Menos de 0,50 €/kWh es la cifra que más debería preocupar a la competencia

Aquí es donde la noticia deja de ser una curiosidad tecnológica china y se convierte en algo que afecta a cualquiera que conduzca un eléctrico en España. Cuando analicé lo que cuesta realmente cargar a 1.500 kW en China, la conclusión era que allí la potencia más alta del mundo no se paga con prima: 1,3 yuanes por kWh, unos 0,16 euros, un precio que cae dentro de la banda de la carga rápida convencional.

Ese precio chino es irreplicable aquí, y nadie serio debería prometerlo. Pero la cifra europea que BYD ha puesto sobre la mesa tampoco es menor. Ionity cobra 0,69 €/kWh en pago directo sin suscripción. Iberdrola se mueve entre 0,32 y 0,60 €/kWh según potencia y plan. Electra, que va a levantar en Carabanchel la electrolinera más potente de España con 26 puntos Alpitronic HYC1000, tiene tarifa libre de 0,44 €/kWh. Un operador nuevo entrando por debajo de 0,50 €/kWh con la potencia más alta del mercado y sin exigir suscripción mete presión a la baja a toda la tabla.

El problema sigue siendo el coche, no el enchufe

Y aquí llega el matiz clave. A día de hoy, el único modelo capaz de aprovechar los 1.500 kW en España es el Denza Z9 GT, que arranca en 115.000 euros en su versión 100% eléctrica. Ningún BYD de los que se venden aquí monta todavía la Blade 2: el Atto 3 EVO, el Seal, el Dolphin, el Sealion 6 y el Sealion 7 siguen con la primera generación de la batería.

El calendario para que eso cambie es el dato que de verdad conviene vigilar. Como conté al hacer el recuento de cuántos BYD eléctricos montan ya la Blade 2 en China, el despliegue ha sido rapidísimo por arriba y por el segmento medio, pero se frena justo antes del suelo del mercado, que es precisamente donde BYD gana en Europa. La marca habla de 24 meses para que la gama con Blade 2.0 llegue aquí.

Mientras tanto, un megacargador de 1.500 kW en Leganés atenderá sobre todo a coches que cargan a 150, 200 o 250 kW. No es dinero tirado: la estación entrega a cada vehículo lo máximo que este acepta, nunca hace cola por falta de potencia compartida y funciona igual aunque la acometida sea modesta. Pero conviene no confundir el titular con la experiencia real de la mayoría.

Lo que hay que mirar en los próximos meses

Hay tres indicadores que dirán si los 300 puntos españoles son un plan o un titular. El primero, cuántas estaciones salen del concesionario y aparecen en corredores de carretera, que es donde la megacarga tiene sentido real. El segundo, qué acuerdos firma BYD con operadores y energéticas españolas, porque de ahí depende que la fase dos se acelere o encalle. Y el tercero, si el precio prometido por debajo de 0,50 €/kWh se sostiene cuando terminen las promociones de lanzamiento.

China ha demostrado que instalar 10.000 megacargadores en cinco meses es técnicamente posible. Lo que veremos en España durante 2027 es cuánto de ese ritmo sobrevive al pasar por un expediente administrativo europeo. Y esa, seguramente, sea la noticia de verdad.

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