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350 megacargas en 9 días. La Blade 2 del Yangwang U7 sólo pierde un 1,3% de su capacidad original

BYD ha sometido a su berlina más cara a 30.000 kilómetros en menos de nueve días, a 240 km/h constantes, con más de 350 cargas a máxima potencia y una temperatura ambiente por encima de los 36 ºC. El test se ha hecho, según la marca, con una unidad de serie escogida al azar en un concesionario.

La pregunta que más frena a un comprador de coche eléctrico no es la autonomía, es qué le pasa a la batería cuando la cargas rápido muchas veces. Y esa pregunta se vuelve mucho más relevante cuando hablas de cargar a 1.500 kW. BYD lo sabe, y por eso ha montado un test que parece diseñado exactamente para responderla: coger el modelo que estrena su nueva batería, machacarlo durante nueve días seguidos y publicar cuánta capacidad ha perdido.

Yangwang, la marca de ultra lujo del grupo, anunció el 25 de agosto que la versión de producción del Yangwang U7 2026 ha completado un test de resistencia de 30.000 kilómetros en 8 días, 19 horas y 58 minutos. El dato que acompaña al anuncio es el que importa: tras más de 350 ciclos de carga en la red Flash Charging, la retención de capacidad de la batería se mantuvo en el 98,7%. Es decir, un 1,3% de pérdida.

Las condiciones del test, que son la mitad de la historia

La prueba se realizó en Nanning, en el sur de China, y las condiciones no fueron precisamente benévolas. Estos son los parámetros que ha publicado la marca:

  • Velocidad de crucero continua de 240 km/h, no una media, sino velocidad sostenida.
  • Temperatura ambiente media por encima de los 36 ºC, con humedad relativa de hasta el 80%.
  • Climatización interior funcionando de forma permanente a 24 ºC.
  • Más de 350 ciclos de carga rápida en el sistema Flash Charging.

Hu Xiaoqing, directora general de Yangwang, insistió durante la presentación en que el coche del test era una unidad de serie escogida al azar en un concesionario, no un prototipo, ni una unidad preparada, ni un vehículo modificado. Y añadió que la marca invita a cualquier institución o particular independiente a repetir y verificar la prueba. Es una invitación fácil de hacer y difícil de aceptar: hacen falta 758 vehículos de desarrollo y 10,49 millones de kilómetros de test acumulados, que es exactamente lo que Yangwang dice haber invertido en este modelo antes de ponerlo a la venta.

Los números encajan, y eso ya dice algo

Cuando una marca publica una cifra redonda conviene comprobar si el resto de datos la sostienen. En este caso sí, y el ejercicio es revelador. Recorrer 30.000 km en 211,97 horas implica una media global de 141,5 km/h, paradas incluidas. Si la velocidad de conducción fue de 240 km/h, el coche estuvo rodando unas 125 horas, lo que deja aproximadamente 87 horas enchufado o parado: unos 15 minutos por cada una de las 350 paradas.

Traducido: el Yangwang U7 pasó cerca del 40% del test conectado a un cargador. No es un defecto de la prueba, es justo lo que la prueba quería demostrar. A 240 km/h el consumo se dispara por la resistencia aerodinámica, y con 350 recargas en 30.000 km el coche paró a cargar cada 86 kilómetros de media. Con un paquete de 150 kWh, eso apunta a consumos del orden de 100 kWh/100 km, cifras propias de un coche de tres toneladas rodando al límite.

Y de ahí sale el cálculo que de verdad contextualiza el 1,3%. Si cada recarga repuso en torno al 60% del paquete, el test movió alrededor de 31.500 kWh a través de las celdas, el equivalente a unos 210 ciclos completos. Un conductor español medio, con un eléctrico de 60 kWh y 15.000 km anuales, mueve unos 2,7 MWh al año, es decir, en torno a 45 ciclos completos. Nueve días de test equivalen a cuatro o cinco años de uso normal en términos de energía procesada, y encima con carga ultrarrápida en el 100% de los casos y a 36 ºC.

Qué significa un 1,3% y qué no significa

Para poner la cifra en contexto: la degradación habitual de una batería de coche eléctrico se sitúa entre el 1,5% y el 3% anual, con los estudios más amplios apuntando a una media del 2,3%, y con el uso intensivo de carga rápida como el factor que empuja hacia el extremo alto de esa horquilla. Perder un 1,3% haciendo únicamente carga ultrarrápida durante el equivalente energético a varios años de uso es, sobre el papel, un resultado excelente.

Pero hay un matiz que ninguna marca menciona nunca, y conviene decirlo claro: una batería envejece por dos vías, por ciclado y por calendario. Un test de nueve días mide la primera y elimina por completo la segunda. El envejecimiento calendario, el que se produce simplemente por el paso del tiempo con la batería a determinado estado de carga y temperatura, suele explicar una parte muy relevante de la pérdida real que sufre un coche en manos de un propietario normal. Este test no dice nada sobre eso.

Tampoco conviene extrapolar linealmente. Si esos 210 ciclos equivalentes costaron un 1,3%, la tentación es multiplicar y concluir que la batería llegaría al 80% de salud pasados unos 3.200 ciclos. La degradación no funciona así: es más rápida al principio, se estabiliza en una meseta larga y vuelve a acelerarse al final de la vida de la celda. Lo que sí se puede afirmar es que la meseta central de la Blade 2 aguanta la carga a máxima potencia mucho mejor de lo que aguantaría una celda de hace cinco años.

El test que faltaba en el argumentario de la Blade 2

Este anuncio no llega solo. Cuando BYD presentó la segunda generación de su batería el pasado 5 de marzo, acompañó el lanzamiento de una garantía vitalicia de celdas y de una batería de test de seguridad que incluía el clásico ensayo de penetración con clavo, pero ejecutado en condiciones mucho más duras: durante una sesión de carga activa y después de más de 500 ciclos de Flash Charging a máxima potencia.

La lógica de comunicación es transparente. Primero demuestras que la celda no arde tras cientos de megacargas, después demuestras que tampoco se degrada. Son las dos únicas objeciones serias que se pueden plantear a la carga a 1.500 kW, y BYD las está respondiendo por orden.

El Yangwang U7 es, además, el modelo lógico para hacerlo. Fue el primer coche del grupo en montar la Blade Battery 2.0, homologa 1.006 km CLTC con un paquete de 150 kWh, lleva cuatro motores eléctricos y parte de unos 95.400 dólares en el mercado chino, que es el único en el que se vende. Conviene recordarlo porque Yangwang es una marca de volumen testimonial: en julio matriculó 485 unidades en toda China. Aquí el coche es el laboratorio, no el producto.

Merece la pena aclarar también un punto que se malinterpreta constantemente. Los cargadores Flash Charging entregan hasta 1.500 kW, pero no todos los modelos con Blade 2 cargan a esa potencia: los 1.500 kW están reservados a las plataformas de 1.000 V, como la del propio U7, mientras que los modelos de 800 V se quedan en un pico de 1.000 kW. En tiempo real de parada la diferencia es mínima, que es justo el argumento de BYD.

Por qué BYD publica esto justo ahora

Hay un contexto regulatorio que explica el momento elegido, y que en Europa apenas se está contando. El 21 de enero de 2026, el Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información chino publicó su Anuncio nº 1 de 2026, que revisa los requisitos de homologación para fabricantes y productos. A partir del 1 de enero de 2027, los vehículos convencionales deberán superar ensayos de fiabilidad de no menos de 30.000 kilómetros.

Y en julio, el Comité Técnico Nacional de Normalización del Automóvil sometió a consulta pública tres propuestas de revisión que extienden esa exigencia a los vehículos de nueva energía: 30.000 km mínimos también para los eléctricos puros, 30.000 km para los híbridos enchufables de los que al menos 10.000 deben ser en modo eléctrico, y 30.000 km en modo híbrido para los de pila de combustible.

La cifra del test de Yangwang no es casual: es exactamente el listón que va a ser obligatorio. BYD está enseñando que lo supera con año y medio de antelación, y de paso con un modelo eléctrico, en las condiciones más duras que ha podido montar. Yan Jinghui, del comité de expertos de la asociación china de concesionarios, resumía bien el fondo del asunto en declaraciones recogidas por medios chinos: que el regulador iguale las exigencias de fiabilidad de eléctricos y térmicos demuestra que la autonomía y la durabilidad de las baterías ya no son el cuello de botella de la industria.

Ese es el titular real, y es mucho más importante que el 98,7%. Durante quince años, el debate sobre el coche eléctrico ha girado en torno a si la batería aguanta. En China, el regulador acaba de dar por zanjada esa discusión y ha pasado a tratar al eléctrico exactamente igual que a un coche de gasolina en materia de fiabilidad. La información original sobre el test procede de CarNewsChina.

Qué implica todo esto para el comprador europeo

Lo primero, la advertencia obligada: ni el Yangwang U7 ni ninguno de los modelos con batería Blade 2 se venden hoy en Europa, y la red Flash Charging de 1.500 kW es, por ahora, un fenómeno exclusivamente chino. BYD ha anunciado el despliegue de 3.000 megacargadores en Europa, pero los plazos y las potencias reales que veremos aquí están todavía por confirmar.

Lo segundo, lo que sí es aplicable desde ya. Si la carga ultrarrápida repetida degrada mucho menos de lo que asumíamos, cambia la forma de usar un coche eléctrico y cambia la forma de valorarlo de segunda mano. El miedo a «quemar» la batería en cargadores rápidos ha condicionado durante años los hábitos de miles de conductores, y ha empujado a fabricantes a limitar potencias por precaución. Un dato como este, si se confirma de forma independiente, apunta en la dirección contraria.

Y lo tercero, la lectura de fondo. BYD está construyendo con LFP un producto que hace innecesarias buena parte de las promesas asociadas a tecnologías futuras: cuando llegue el estado sólido tendrá que medirse contra esto, contra una batería que ya está en la calle, homologa más de 1.000 km, carga en minutos y pierde un 1,3% después de nueve días de tortura. El listón para lo que viene ya no es la batería de un eléctrico de 2020.

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