El Tesla Cybercab ya se fabrica, la primera unidad sale de Giga Texas

Ya se ha fabricado el primer Tesla Cybercab en la Gigafactory de Tesla. Una unidad pre producción del robotaxi que no tiene volante ni pedales. La producción en masa debería arrancar en abril de 2027, con importantes interrogantes alrededor de la conducción autónoma total.

Tesla ha confirmado que la primera unidad del Cybercab ha salido de la línea de producción en su Gigafactory de Texas. Se trata de un hito que llega incluso antes de lo previsto, ya que la producción en serie estaba programada para abril de 2026. El Cybercab es el proyecto más radical de Tesla hasta la fecha: un coche eléctrico biplaza, sin volante ni pedales, diseñado exclusivamente para funcionar como robotaxi autónomo.

Qué es el Tesla Cybercab y por qué es importante

Presentado en octubre de 2024 durante el evento «We, Robot», el Cybercab representa la apuesta más arriesgada de Elon Musk. A diferencia de cualquier otro vehículo en el mercado, este modelo elimina por completo los controles manuales. No hay volante, no hay pedales, no hay retrovisores convencionales. Todo queda en manos del sistema Full Self-Driving (FSD) de Tesla y un conjunto de cámaras que proporcionan visión 360 grados.

Las puertas tipo mariposa se abren verticalmente, el interior cuenta con una pantalla central de 20,5 pulgadas y dos asientos con tapicería vegana. Es, en esencia, más una cápsula de transporte que un coche convencional.

Ficha técnica del Tesla Cybercab: lo que sabemos

Tesla no ha publicado una ficha técnica completa, pero a partir de lo revelado por ejecutivos de la compañía y diversas filtraciones, este es el perfil técnico que se maneja:

  • Plazas: 2 pasajeros
  • Batería: aproximadamente 35 kWh (algunas fuentes apuntan a menos de 50 kWh)
  • Autonomía estimada: alrededor de 320 km (200 millas)
  • Eficiencia objetivo: 5,5 millas por kWh (~8,8 km/kWh), lo que sería récord en el segmento
  • Velocidad máxima: limitada a unos 120 km/h
  • Carga: inductiva (inalámbrica), con eficiencia superior al 90% según Tesla
  • Precio objetivo: menos de 30.000 dólares (~27.700 euros al cambio actual)
  • Conducción autónoma: sistema FSD basado exclusivamente en visión por cámaras

Una batería pequeña con grandes ambiciones de eficiencia

Uno de los aspectos técnicos más interesantes del Cybercab es su estrategia de batería. Con un pack de apenas 35 kWh, Tesla pretende alcanzar los 320 km de autonomía. Esto supondría una eficiencia de aproximadamente 9,1 km por kWh, una cifra que dejaría en evidencia a modelos como el Tesla Model 3 (6 km/kWh) o incluso al eficientísimo Lucid Air (6,9 km/kWh).

¿Cómo es posible? La clave está en la combinación de varios factores: un peso muy reducido al eliminar volante, pedales, columna de dirección y toda la interfaz de conducción manual; un diseño aerodinámico extremo sin retrovisores exteriores; y un uso previsto fundamentalmente urbano, donde las velocidades más bajas favorecen el consumo. Es un enfoque similar al que ya vimos con el Fiat 500e, que con sus 37,3 kWh alcanza 355 km en ciclo WLTP urbano gracias a la optimización de su uso en ciudad.

La elección de carga inductiva también es coherente con el concepto. Un robotaxi que opera de forma autónoma necesita poder recargarse sin intervención humana. Las bases de carga inalámbrica permiten que el Cybercab simplemente se estacione sobre una plataforma y comience a cargar, manteniendo la flota operativa las 24 horas.

El proceso de fabricación «Unboxed»: una revolución industrial pendiente de demostrar

Tesla ha insistido en que el Cybercab inaugurará su nuevo proceso de fabricación denominado «Unboxed». En lugar de la línea de ensamblaje tradicional y lineal, los distintos módulos del vehículo se fabricarían en paralelo en zonas separadas de la fábrica para ensamblarse al final. La promesa es ambiciosa: ciclos de producción de un vehículo cada 10 segundos, con un objetivo a largo plazo de cada 5 segundos.

Para poner esto en contexto, el Tesla Model Y tiene un tiempo de ciclo de unos 34 segundos. Si Tesla consigue lo que promete, estaríamos ante un salto de productividad sin precedentes en la industria del automóvil, más propio de la fabricación de electrónica de consumo que del sector automotriz.

Sin embargo, conviene mantener los pies en el suelo. El propio Musk ha admitido que la producción bajo este nuevo sistema será «agonizantemente lenta» al principio mientras la compañía se adapta. La primera unidad que ha salido de la fábrica es claramente una unidad de preproducción, y la producción continua no arrancará hasta abril.

El gran problema: la conducción autónoma aún no está resuelta

Y aquí llegamos al elefante en la habitación. El Cybercab depende al 100% de un software de conducción autónoma que, a día de hoy, no ha alcanzado el nivel necesario para operar sin supervisión humana de forma segura y fiable.

Los datos del programa piloto de robotaxi de Tesla en Austin, que utiliza vehículos Model Y con la misma tecnología FSD, no son precisamente alentadores. Según datos de la NHTSA, la flota ha acumulado aproximadamente 14 accidentes en unos 800.000 kilómetros recorridos, lo que equivale a un accidente cada 91.000 km aproximadamente. Por comparación, el propio Tesla cifra la media de los conductores humanos en un accidente cada 368.000 km. Es decir, el sistema autónomo de Tesla está teniendo accidentes casi cuatro veces más frecuentemente que un conductor humano medio, y prácticamente todos esos kilómetros se han recorrido con un monitor de seguridad a bordo.

Además, el propio Musk reconoció en enero que Tesla necesita aproximadamente 16.000 millones de kilómetros de datos para alcanzar una «conducción autónoma no supervisada segura». Según las proyecciones actuales de crecimiento de flota y tasas de uso del FSD, Tesla cruzaría ese umbral alrededor de julio de 2026. Pero recopilar los datos es solo el primer paso: quedan las fases de entrenamiento masivo, validación y depuración de millones de casos límite.

Para complicar aún más las cosas, el chip de nueva generación AI5 de Tesla se ha retrasado hasta mediados de 2027, lo que significa que el Cybercab deberá operar con el hardware AI4 actual.

El precedente de la Cybertruck: razones para la cautela

No podemos hablar del Cybercab sin mencionar el precedente más reciente de Tesla con un producto revolucionario: la Cybertruck. Presentada en 2019 con promesas de un precio de partida de 39.900 dólares, acabó llegando al mercado en 2023 por 79.990 dólares. Los problemas de calidad, los retrasos y el rendimiento comercial muy por debajo de las expectativas han convertido a la Cybertruck en un caso de estudio de lo que ocurre cuando las promesas de Musk chocan con la realidad industrial.

Con el Cybercab, la apuesta es todavía más arriesgada. Si la Cybertruck al menos podía conducirse manualmente cuando el sistema autónomo no funcionaba, el Cybercab literalmente no puede moverse si el FSD no funciona. Como han señalado varios analistas, es un vehículo de 30.000 dólares que se convierte en un pisapapeles con ruedas si el software no está a la altura.

El marco regulatorio: otro obstáculo considerable

Más allá de la tecnología, el Cybercab se enfrenta a un laberinto regulatorio. Las normas federales de seguridad vehicular en Estados Unidos fueron diseñadas pensando en vehículos con controles humanos. Tesla necesitará exenciones especiales, similares a las que ya obtuvo Zoox (propiedad de Amazon) para operar su robotaxi en Las Vegas y San Francisco.

En cuanto a Europa, Tesla ha mencionado un posible despliegue a partir de 2027, pero la legislación europea sobre vehículos autónomos de nivel 4 está todavía en desarrollo, lo que añade una capa adicional de incertidumbre sobre cuándo podríamos ver al Cybercab circulando por nuestras carreteras.

¿Qué significa esto para el usuario?

Para el conductor particular español, el Cybercab no es un coche que puedas comprar para tu uso diario. Es un concepto de movilidad radicalmente diferente, pensado para flotas de robotaxis. Musk ha mencionado la posibilidad de que particulares puedan comprar uno y ponerlo a trabajar en la red de Tesla cuando no lo usen, generando ingresos pasivos. Pero esto depende de que la conducción autónoma funcione a la perfección y de que exista un marco legal que lo permita, dos condiciones que hoy están lejos de cumplirse.

Lo que sí resulta innegable es que Tesla está moviendo piezas a una velocidad notable. Que la primera unidad de preproducción haya salido de la fábrica antes de lo previsto demuestra que, al menos en el plano industrial, el proyecto avanza. Otra cosa muy distinta es que el software y la regulación estén listos cuando las fábricas lo estén.

El Cybercab es, en definitiva, la mayor apuesta de la historia de Tesla. Y como ocurre con todas las grandes apuestas, puede acabar siendo un éxito revolucionario o el error que defina el declive de la era Musk. El tiempo, y los datos, dirán.