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9 minutos del 10 al 97%. BYD confirma la carga Flash del nuevo Seagull en sus vídeos oficiales

BYD ha publicado los dos primeros vídeos oficiales del Seagull de segunda generación y en uno de ellos aparece el pequeño rayo azul con el que la marca identifica la carga Flash. Es la confirmación que faltaba: el eléctrico de 4,2 metros que se lanza el martes en China llevará batería Blade de segunda generación, al menos en alguna versión, y promete pasar del 10 al 97% en nueve minutos.

Hace tres semanas escribí que una foto del nuevo Seagull aparcado frente a una maqueta de estación Flash Charging apuntaba a la carga más rápida de BYD, pero que no la confirmaba. Una maqueta en un plató no es una ficha técnica. Lo que ha aparecido ahora tiene otro peso, porque no viene de una filtración ni de un usuario de Weibo: lo ha publicado la propia marca.

BYD ha difundido dos vídeos teaser del coche a dos días de su presentación, uno de ellos en su canal oficial de Bilibili. En uno de los dos se ve, pequeño, el logotipo del rayo azul que la marca reserva para los modelos compatibles con su megacarga. Es fácil que pase desapercibido. Pero ningún fabricante mete en su material de lanzamiento el distintivo de una tecnología que el coche no tiene.

Encaja además con lo que adelantó el 14 de octubre Zhang Zhuo, director general de ventas de la red Ocean de BYD. Al anunciar la fecha de lanzamiento, enumeró entre los detalles del coche el emblema exclusivo del Seagull, el LiDAR del sistema God’s Eye B y la carga Flash.

Por qué el rayo azul significa Blade 2

El razonamiento lo ha dejado escrito la propia BYD. Cuando presentó la Blade de segunda generación el 5 de marzo, Wang Chuanfu explicó que la marca solo llama carga Flash a la que completa el 10-97% en nueve minutos, tal y como recogió CnEVPost. La etiqueta va ligada a esa cifra, y hoy esa cifra solo la consigue la nueva celda. Por eso el logotipo en el Seagull equivale a confirmar la Blade 2, aunque BYD todavía no lo haya puesto en una ficha.

Con ella llegan las promesas que la marca hizo en la presentación de la Blade 2: del 10 al 70% en cinco minutos, del 10 al 97% en nueve y del 20 al 97% en doce minutos tras pasar 24 horas a 30 grados bajo cero. El tope en el 97% es deliberado. BYD deja libre ese último 3% para que la frenada regenerativa funcione desde el primer metro después de cargar.

En septiembre puse como criterio que la ficha comercial lo resolvería con dos datos: la tensión del sistema y la potencia máxima en continua. El logotipo se ha adelantado a la ficha. Ya no hay que esperar al martes para saber si el Seagull lleva la Blade 2. Lo que queda es saber cuántos Seagull la llevarán y a qué precio.

Lo que exige cargar 39 kWh en nueve minutos

La homologación china recoge dos baterías LFP de FinDreams, de 30 y 39,2 kWh, con 320 y 420 km CLTC. Si traducimos las promesas de tiempo a potencia, salen estas cifras. La versión de 30 kWh la incluyo solo como referencia, porque todo apunta a que la carga Flash irá asociada a la grande.

Batería 10-70% en 5 minutos 10-97% en 9 minutos
39,2 kWh 23,5 kWh, 282 kW de media 34,1 kWh, 227 kW de media
30 kWh (si la llevara) 18 kWh, 216 kW de media 26,1 kWh, 174 kW de media

En los dos casos hablamos de una tasa de unos 7C: la batería recibe por hora siete veces su capacidad. El pico al inicio de la sesión será mayor que esas medias, previsiblemente por encima de 300 kW en la batería grande, y bajará conforme suban el estado de carga y la temperatura de las celdas.

Para situarlo frente a un coche conocido: el Dolphin Surf que probé se queda en 85 kW de pico con su batería de 43,2 kWh, y en la comparativa con el Geely E2 calculamos unos 30 minutos para ir del 10 al 80%. El nuevo Seagull haría el 10-70% en la sexta parte de ese tiempo. Con la equivalencia WLTP de unos 344 km que estima CarNewsChina para la versión grande, esos cinco minutos darían para unos 200 kilómetros, y los nueve minutos hasta el 97%, para cerca de 300.

Hay una cuenta más que me parece igual de relevante. BYD se ha comprometido a cobrar menos de 0,50 euros por kWh en sus estaciones Flash en España. Los 34 kWh del 10 al 97% saldrían por menos de 17 euros, una cifra en línea con la carga rápida convencional y bastante por debajo de las tarifas de algunos operadores de alta potencia.

Los 1.500 kW que acompañan siempre al nombre Flash Charging siguen sin tener nada que ver con este coche. Son el techo del cargador. Ya expliqué por qué no todos los modelos con Blade 2 cargan a 1.500 kW: lo que BYD promete es el tiempo, y la potencia pico depende del tamaño de la batería.

Lo que el rayo azul no aclara

El vídeo confirma la tecnología, pero no dice en qué versiones estará. Las informaciones que circulan entre concesionarios chinos y que recoge Sina sitúan la Blade 2 y la carga Flash solo en el acabado alto, mientras el de acceso mantendría una batería convencional. Otras fuentes hablan de carga Flash en toda la gama, aunque sin nada sólido detrás. Electrek también la da por reservada a los acabados más caros. Es la hipótesis más coherente con cómo ha desplegado BYD la Blade 2 en el resto de su gama: precio de entrada agresivo con la batería pequeña y megacarga para subir el ticket.

Tampoco sabemos la tensión del sistema, y no es un detalle menor. Mover 282 kW de media con una arquitectura de 400 voltios exige más de 700 amperios sostenidos. Con 800 voltios, la mitad. Es la diferencia entre encarecer el coche con electrónica de carburo de silicio o dimensionar cables, conectores y refrigeración para corrientes muy altas, como conté al repasar todo lo que implica una arquitectura de 800 V. Y tiene una consecuencia práctica: en un cargador CCS2 convencional, limitado normalmente a unos 500 amperios, el coche nunca se acercará a esas cifras. Los nueve minutos son solo para las estaciones Flash.

Queda el precio. Los concesionarios chinos están recogiendo reservas con un importe orientativo de entre 85.000 y 110.000 yuanes, y si la carga Flash va solo arriba, estaría en la parte alta de esa horquilla. Al cambio directo son unos 11.100 y 14.400 euros, cifras que no sirven para calcular nada en Europa, donde entran impuestos, homologación y, si se importa, aranceles. En septiembre dije que si la versión con carga Flash se quedaba por debajo de los 100.000 yuanes sería el primer BYD en llevar la megacarga a esa franja. Con estos rumores podría quedarse justo por encima, aunque seguiría siendo con mucha diferencia el acceso más barato a la tecnología dentro de la marca.

El martes, en Zhengzhou

BYD presenta el coche el 20 de octubre en el Circuito Internacional de Zhengzhou. Ese día deberían llegar el precio por versión, la potencia máxima de carga y la tensión del sistema. Algunos datos ya están cerrados: 4.205 mm de largo, cinco plazas, motor trasero de 95 kW (127 CV), maletero delantero de 94 litros y LiDAR opcional. Las unidades de exposición llegaron a los concesionarios chinos hace casi una semana y CarNewsChina ya las describía con soporte para carga Flash.

Hay un cambio de patrón que conviene subrayar. En agosto conté que la mitad de los BYD eléctricos ya montaba la Blade 2, pero los más baratos seguían sin ella, y que el Seagull y el Dolphin la recibirían probablemente en 2027. Me quedé corto. A día de hoy, ni el Dolphin ni el Yuan UP la llevan en China, como recuerda Sina Finanzas, y el Seagull se les va a adelantar antes de que acabe 2026 desde el escalón más bajo de la gama. Lo que hace un mes descarté por falta de fuentes ya tiene la mejor fuente posible.

El coche que le falta a la red Flash en España

BYD tiene prometidas 300 estaciones Flash Charging en España, abiertas a cualquier coche con CCS2, y la primera ya funciona en Leganés. En Francia vimos cómo un Denza Z9 GT pasaba del 10 al 97% en 9 minutos y 22 segundos. El problema sigue siendo el mismo: ese Denza, que parte de 115.000 euros, es el único coche a la venta en Europa capaz de aprovecharlas. Ningún BYD de los que se venden aquí monta todavía la Blade 2.

BYD no ha anunciado planes para traer el nuevo Seagull, y como expliqué ayer, si llega, su sitio estaría junto al Dolphin y no en lugar del Dolphin Surf. La carga Flash refuerza esa lectura. Un compacto de 4,2 metros capaz de recuperar 200 kilómetros en cinco minutos resuelve buena parte de lo que hoy le falta a su batería de 39 kWh en viaje, y llenaría unas estaciones que ahora mismo esperan a un coche de 115.000 euros. Para quien vive en ciudad sin garaje con enchufe, cargar en lo que dura un café cambia la ecuación más que cualquier cifra de autonomía. El martes sabremos cuánto cuesta en China. Lo que de verdad decidirá su impacto aquí es si BYD lo trae con la batería que lleva el rayo azul.

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