Potencia de carga en un coche eléctrico: qué es y cómo elegirla

La velocidad de carga de un coche eléctrico no la marca solo el cargador, sino la potencia que admite el propio vehículo. Entender este límite es esencial para elegir bien la instalación y evitar gastos innecesarios.

Muchos propietarios de coches eléctricos se centran en elegir el cargador adecuado, pero pasan por alto un factor más determinante: la capacidad de carga de su propio vehículo. La potencia de carga se mide en kilovatios (kW) y representa la cantidad máxima de energía que tu coche puede recibir por unidad de tiempo, independientemente del cargador que uses. Comprender este concepto te ayudará a evitar inversiones innecesarias y a optimizar tus tiempos de carga.

La potencia de carga de un vehículo eléctrico determina qué tan rápido se llena la batería, incluso si instalas un cargador de alta capacidad. Si tu coche solo acepta 7 kW, un cargador de 22 kW no acelerará el proceso.

A lo largo de este artículo descubrirás cómo identificar los factores que afectan la potencia necesaria para cargar tu coche eléctrico, cómo calcular la configuración óptima para tu caso particular y qué consideraciones técnicas debes tener en cuenta antes de realizar cualquier instalación en tu vivienda.

¿Qué es la potencia de carga en un coche eléctrico?

La potencia de carga determina cuánta energía fluye hacia la batería de tu vehículo eléctrico y a qué velocidad se completa el proceso de recarga. Comprender este concepto te ayudará a tomar mejores decisiones sobre dónde y cómo cargar tu coche eléctrico.

Definición de potencia de carga

La potencia de carga se mide en kilovatios (kW) y representa la cantidad de energía eléctrica que se transfiere a la batería de tu vehículo eléctrico por unidad de tiempo. Esta potencia no depende únicamente del cargador que utilices, sino principalmente de las capacidades técnicas de tu coche eléctrico.

Tu vehículo eléctrico tiene un límite máximo de potencia que puede aceptar durante la carga. Incluso si conectas tu coche a un cargador de 150 kW, solo recibirá la potencia máxima que su sistema de gestión de batería permita.

La potencia efectiva también varía según factores como la temperatura de la batería, el estado de carga actual y la salud general del sistema eléctrico. Por ejemplo, cuando la batería está muy fría o casi completamente cargada, la potencia de carga se reduce automáticamente para proteger las celdas.

Diferencia entre kW y kWh

Los kW (kilovatios) miden la potencia de carga, es decir, la velocidad a la que fluye la energía hacia tu batería. Los kWh (kilovatios-hora) miden la capacidad total de la batería y la energía consumida.

Piensa en los kW como el caudal de agua que sale de un grifo, mientras que los kWh serían el volumen total del depósito que necesitas llenar. Un cargador de 7 kW transferirá 7 kWh de energía en una hora, mientras que uno de 50 kW transferirá 50 kWh en el mismo tiempo.

Esta distinción es fundamental para calcular cuánto tardará tu coche eléctrico en cargarse. Si tu batería tiene 60 kWh de capacidad y utilizas un cargador con potencia de 11 kW, necesitarás aproximadamente 5.5 horas para una carga completa desde vacío.

Relación entre potencia de carga y velocidad de carga

A mayor potencia de carga, menor tiempo de recarga necesitarás para recuperar la autonomía de tu vehículo eléctrico. Esta relación directa convierte la potencia en el factor más importante para determinar cuánto tiempo pasarás conectado.

Con una carga lenta de 3.7 kW en un enchufe doméstico normal, puedes añadir aproximadamente 15-20 km de autonomía por hora. Con un cargador de 7.4 kW instalado en casa, duplicas esa cifra a 30-40 km por hora. Los cargadores rápidos de 50 kW te permiten recuperar unos 250 km en 30 minutos, mientras que los ultrarrápidos de 150 kW o más pueden añadir 300 km en apenas 15-20 minutos.

La velocidad de carga no es constante durante todo el proceso. Tu coche eléctrico carga a máxima potencia hasta alcanzar aproximadamente el 80% de capacidad, momento en el que reduce la potencia para proteger la batería y prolongar su vida útil.

Factores que determinan la potencia de carga adecuada

La potencia de carga óptima para tu coche eléctrico no es un valor único, sino que depende de características específicas de tu vehículo, tu rutina diaria y las condiciones de tu instalación eléctrica. Estos elementos trabajan conjuntamente para definir cuánta potencia eléctrica necesitarás contratar.

Capacidad de batería y capacidad de carga del vehículo

La capacidad de batería de tu coche eléctrico, medida en kilovatios-hora (kWh), establece la cantidad total de energía que necesitas reponer. Un vehículo con una batería de 40 kWh requiere menos energía para cargarse completamente que uno de 80 kWh.

Sin embargo, la capacidad de carga del vehículo es igualmente determinante. Aunque instales un cargador de 22 kW, si tu coche solo acepta 7,4 kW como máximo, no podrás aprovechar esa potencia superior. El cargador integrado en el vehículo actúa como un cuello de botella que limita la velocidad de carga.

La mayoría de coches eléctricos actuales aceptan entre 3,7 kW y 11 kW en carga doméstica. Los modelos más avanzados pueden llegar hasta 22 kW en corriente alterna. Debes verificar las especificaciones técnicas de tu vehículo antes de decidir la potencia necesaria para cargar un coche eléctrico.

Tiempo disponible para cargar

El tiempo disponible para cargar determina directamente la potencia que necesitas contratar. Si cargas tu vehículo durante 8 horas nocturnas, tus requisitos de potencia serán menores que si solo dispones de 2 o 3 horas.

Para calcular la potencia mínima, divide la capacidad de batería entre las horas disponibles. Por ejemplo, con una batería de 50 kWh y 10 horas para cargar, necesitarías al menos 5 kW de potencia. Este cálculo básico te proporciona el punto de partida para evaluar tus necesidades.

Si tu rutina incluye trayectos largos diarios y tiempo de carga limitado, necesitarás mayor potencia. En cambio, si conduces distancias cortas y puedes dejar el coche enchufado toda la noche, una potencia más baja será suficiente para mantener la batería cargada.

Potencia contratada y limitaciones de la instalación

La potencia contratada en tu vivienda establece límites físicos a tu capacidad de carga. Si tienes contratados 5,75 kW y utilizas 2 kW para electrodomésticos, solo dispones de aproximadamente 3,75 kW para cargar tu coche sin que salte el interruptor de control de potencia.

Las instalaciones monofásicas típicas permiten potencias de hasta 7,4 kW, mientras que las trifásicas pueden alcanzar 22 kW. Muchas viviendas en España cuentan con conexiones monofásicas, lo que puede requerir una actualización si buscas velocidades de carga superiores.

El cableado existente también influye. Una instalación antigua puede no soportar potencias elevadas de forma continua, incluso si aumentas la potencia contratada. Un electricista cualificado debe evaluar si tu infraestructura eléctrica requiere mejoras antes de instalar el punto de carga.

Influencia de la infraestructura eléctrica

La red eléctrica de tu zona y las características del cuadro eléctrico determinan qué ampliaciones son técnicamente posibles. En zonas rurales o con infraestructura antigua, la compañía distribuidora puede limitar la potencia máxima disponible.

El consumo eléctrico simultáneo de tu hogar afecta la potencia disponible para el vehículo. Durante las horas pico, cuando funcionan electrodomésticos de alto consumo como hornos, calefacción o aire acondicionado, la potencia restante para la carga se reduce considerablemente.

Los sistemas de gestión dinámica de carga pueden optimizar este aspecto. Estos dispositivos ajustan automáticamente la potencia destinada al coche según el consumo eléctrico del resto de la vivienda, evitando sobrecargas y maximizando la eficiencia sin necesidad de aumentar la potencia contratada.

Tipos de cargadores y sus potencias

Los cargadores se distinguen por su potencia de salida y el tipo de corriente que entregan, factores que determinan dónde y cómo recargas tu vehículo. La diferencia entre un enchufe doméstico y una estación de carga ultrarrápida no es solo de velocidad, sino de tecnología y aplicación práctica.

Cargadores domésticos: enchufe, wallbox y niveles habituales

El enchufe doméstico convencional permite carga lenta a través de un schuko estándar, entregando normalmente entre 2,3 kW y 3,7 kW en una instalación monofásica. Esta opción no requiere obra, pero los tiempos de carga se alargan considerablemente.

Un wallbox representa el estándar actual para instalación doméstica de cargadores. En monofásica, las potencias típicas son 3,7 kW y 7,4 kW. En trifásica, puedes instalar un punto de recarga de 11 kW o 22 kW, siempre condicionado por tu acometida eléctrica y por las capacidades del cargador interno del vehículo.

La ventaja del wallbox frente al enchufe doméstico incluye protecciones específicas, programación horaria y balanceo de carga con el resto de la vivienda. Instalar más potencia no garantiza cargar más rápido si tu coche está limitado por su cargador interno, pero ofrece flexibilidad si cambias de vehículo.

Cargadores de uso público: carga rápida y ultrarrápida

Las estaciones de carga públicas operan con potencias superiores. La carga rápida entrega entre 50 kW y 150 kW en corriente continua, permitiendo recuperar del 20% al 80% en 30-45 minutos según el modelo.

La carga ultrarrápida alcanza hasta 350 kW, concentrándose principalmente en corredores de autopista. Estas estaciones HPC reducen los tiempos a minutos, aunque el rendimiento real depende de la curva de aceptación de tu batería y su temperatura.

El Reglamento AFIR obliga desde 2025 a ubicar puntos de recarga de al menos 150 kW cada 60 km en los corredores principales europeos. También existen puntos de carga de 120 kW que representan un equilibrio entre velocidad y disponibilidad en la red.

Cargadores inteligentes y adaptados al consumo

Un cargador inteligente ajusta automáticamente la potencia según el consumo total de tu instalación. Si detecta que otros electrodomésticos están funcionando, reduce la potencia destinada al coche para evitar sobrecargas.

Esta gestión dinámica resulta especialmente útil en viviendas con potencia contratada limitada. El wallbox puede programarse para aprovechar las horas valle, cuando la electricidad es más económica, y pausar la carga si detecta que vas a superar el límite contratado.

Algunos modelos incorporan integración con instalaciones fotovoltaicas, priorizando el excedente solar antes de tomar energía de la red. También ofrecen control remoto mediante aplicación móvil, medición energética detallada y compatibilidad con sistemas domóticos.

Corriente alterna y corriente continua: diferencias clave

Los cargadores domésticos entregan corriente alterna, que el cargador interno del vehículo convierte en corriente continua para almacenarla en la batería. Esta conversión limita la velocidad de carga a la capacidad del cargador integrado en el coche.

Las estaciones de carga rápida y ultrarrápida proporcionan corriente continua directamente a la batería. El punto de carga incorpora su propio convertidor externo de alta potencia, permitiendo velocidades muy superiores al saltar la limitación del cargador interno del vehículo.

La diferencia práctica es clara: en corriente alterna necesitas horas, en corriente continua necesitas minutos. Las diferencias entre ambos sistemas determinan cuándo usar cada tipo de punto de recarga según tus necesidades inmediatas.

Cómo calcular la potencia óptima para cargar tu coche eléctrico

Determinar la potencia adecuada requiere evaluar la capacidad de tu batería, el tiempo disponible para la carga y las limitaciones de tu instalación eléctrica actual. El cálculo correcto te permitirá optimizar costes sin comprometer la funcionalidad diaria de tu vehículo.

Fórmulas y métodos de cálculo

La fórmula básica para calcular el tiempo de carga es: Capacidad de la batería (kWh) ÷ Potencia del cargador (kW) = Horas de carga. Esta ecuación te proporciona una estimación aproximada, aunque debes considerar que la eficiencia real suele ser del 85-90% debido a pérdidas energéticas.

Para calcular la potencia mínima necesaria, divide la capacidad de tu batería entre las horas disponibles para cargar. Si tienes 8 horas nocturnas y una batería de 40 kWh, necesitarás al menos 5 kW de potencia (40 ÷ 8 = 5).

También debes sumar el consumo base de tu hogar. Si tu vivienda consume habitualmente 2 kW durante la noche, añade esta cifra a la potencia requerida para el coche. La potencia total contratada debería ser la suma de ambas necesidades más un margen de seguridad del 10-15%.

Ejemplos prácticos según batería y cargador

Una batería de 35 kWh con un punto de carga de 3,6 kW necesitará aproximadamente 10 horas para una carga completa. Si optas por un cargador de 7,4 kW, el mismo proceso se reduce a unas 5 horas.

Para baterías más grandes de 60 kWh, un cargador de 3,6 kW requeriría más de 16 horas, lo cual puede ser insuficiente para el uso diario. Con 7,4 kW, el tiempo baja a 8 horas, mientras que un cargador trifásico de 11 kW lo completa en aproximadamente 5,5 horas.

Si utilizas un cargador básico de 2,3 kW conectado a un enchufe doméstico estándar, una batería de 40 kWh tardará unas 17 horas en cargarse completamente. Esta opción solo resulta viable si no necesitas la autonomía completa a diario o dispones de tiempo prolongado sin usar el vehículo.

Diferencias para coches eléctricos y PHEV

Los híbridos enchufables (PHEV) cuentan con baterías significativamente más pequeñas, normalmente entre 8 y 20 kWh. Esto significa que pueden cargarse completamente con la potencia media contratada en hogares españoles de 4,5 kW en 2-4 horas.

Los coches eléctricos puros requieren mayor planificación debido a sus baterías de 40-100 kWh. Un PHEV con 12 kWh puede recuperar su autonomía eléctrica completa incluso con un punto de carga de 2,3 kW en aproximadamente 5 horas.

Para un híbrido enchufable, raramente necesitarás aumentar la potencia contratada de tu vivienda. Un coche eléctrico puro, especialmente con baterías superiores a 60 kWh, generalmente se beneficia de potencias de 7,4 kW o superiores para mantener tiempos de recarga prácticos.

Importancia del equilibrio entre velocidad y coste energético

Contratar más potencia implica pagar una tarifa fija mensual más elevada, independientemente de tu consumo real. La diferencia entre tener contratados 4,5 kW y 7,4 kW puede suponer entre 15-25 euros adicionales al mes en término de potencia.

Si cargas tu vehículo durante la noche y no necesitas recuperar el 100% de la batería diariamente, mantener una potencia de 3,6 kW puede ser suficiente. Esto resulta especialmente válido si tu recorrido diario es inferior a 100 kilómetros.

Los cargadores inteligentes te permiten modular la potencia según la demanda de tu hogar, evitando sobrecargas sin necesidad de contratar más kW. Esta tecnología puede ahorrarte el coste adicional de aumentar la potencia contratada, especialmente si tu instalación eléctrica actual es limitada.

Evalúa tus patrones reales de conducción antes de aumentar la potencia. Si solo recargas 2-3 veces por semana, una potencia menor con tiempos de carga más largos puede resultar más económica que pagar permanentemente por una potencia superior que no utilizas constantemente.

Consideraciones para la instalación y el uso eficiente

La potencia necesaria en casa para cargar un coche eléctrico requiere evaluar tanto la capacidad de tu instalación eléctrica como tus patrones de consumo. El éxito de la movilidad eléctrica depende de planificar correctamente la infraestructura de carga según tu situación particular.

Dimensionamiento de la instalación eléctrica

Tu instalación eléctrica determina la potencia máxima que puedes utilizar sin provocar cortes o sobrecargas. La mayoría de viviendas en España tienen potencias contratadas entre 3,45 kW y 5,75 kW.

Antes de instalar un punto de recarga, debes verificar:

  • Potencia contratada actual: revisa tu factura eléctrica para conocer los kW disponibles
  • Sección de cables: la instalación debe soportar la corriente continua del cargador
  • Protecciones eléctricas: magnetotérmicos y diferenciales adecuados a la nueva carga
  • Distancia desde el cuadro: cables más largos requieren mayor sección para evitar pérdidas

Un cargador de 7,4 kW necesita una potencia contratada mínima de 5,75 kW si usas gestión dinámica de carga. Sin este sistema inteligente, podrías necesitar ampliar hasta 9,2 kW para evitar interrupciones cuando utilices electrodomésticos simultáneamente.

Impacto en garajes comunitarios y viviendas individuales

La instalación de puntos de recarga en garajes comunitarios presenta desafíos diferentes al uso individual. En comunidades de vecinos, la potencia disponible se comparte entre todos los residentes.

Diferencias clave:

Aspecto Vivienda individual Garaje comunitario
Control de potencia Total Limitado por la comunidad
Coste de instalación Medio Variable según distancia
Necesidad de aprobación No Sí (junta de propietarios)
Gestión de carga Opcional Recomendable

En garajes comunitarios necesitas coordinar con la comunidad para determinar la potencia disponible. Muchas instalaciones implementan sistemas de gestión que distribuyen la carga entre varios usuarios, evitando que todos carguen a máxima potencia simultáneamente.

Infraestructura de carga en espacios públicos y privados

Las estaciones de carga públicas complementan tu punto de recarga doméstico, especialmente en viajes largos. La infraestructura de carga pública ofrece potencias superiores, desde 22 kW en cargadores semirrápidos hasta 350 kW en cargadores ultrarrápidos.

Tu estrategia de carga debe combinar:

  • Carga doméstica nocturna: aprovecha tarifas valle y potencias de 3,7-7,4 kW
  • Carga en destino: centros comerciales o parkings con cargadores gratuitos o económicos
  • Carga rápida ocasional: estaciones de carga públicas para emergencias o viajes

La movilidad eléctrica resulta más económica cuando priorizas la carga en casa. Las estaciones de carga públicas cobran por kWh consumido más tiempo de ocupación, elevando el coste hasta tres veces respecto al domicilio.

Optimización con autoconsumo y movilidad sostenible

El autoconsumo fotovoltaico transforma tu vehículo eléctrico en un elemento clave de la movilidad sostenible. Cargar con energía solar reduce tu huella de carbono y elimina costes de electricidad.

Un sistema de autoconsumo optimizado requiere:

  • Instalación fotovoltaica dimensionada para cubrir consumo doméstico y del vehículo
  • Cargador inteligente que priorice las horas de mayor producción solar
  • Batería doméstica opcional para almacenar excedentes (mejora autonomía energética)

La producción solar media permite cargar entre 30-50 km diarios con una instalación de 3-4 kWp. Si produces más energía de la necesaria, puedes venderla a la red o almacenarla para cargar por la noche.

La combinación de movilidad eléctrica y autoconsumo reduce las emisiones hasta niveles próximos a cero. Tu vehículo se convierte en un elemento activo del sistema energético doméstico, maximizando el aprovechamiento de energías renovables.