Nadie es ajeno a estas alturas de que Toyota quiere salvar los motores de combustión interna, y de que no son precisamente la marca mejor posicionada en lo que se refiere al coche eléctrico. En muchas ocasiones han insistido en que el hidrógeno es el futuro o, como poco, una alternativa al coche eléctrico para coexistir en los próximos años. Su último motor, efectivamente, es un motor de combustión de hidrógeno que da un paso más hacia el frente porque, con una mejora adicional, es capaz de capturar CO2 de la atmósfera. O eso es lo que dicen, al menos, y lo que hace que su viabilidad futura en Europa sea algo más posible.
Lo que han hecho es, como te digo, tomar el motor de combustión de hidrógeno que ya tenían listo y que estaban probando en el Toyota GR Corolla, y añadirle una modificación clave. Un sistema de filtro que se encarga de capturar el CO2 de la atmósfera y, una vez capturado, lo libera en forma de fluido utilizando el propio calor del motor. Es decir, que no requiere de ninguna energía adicional, ni externa, para hacer este proceso de ‘succión’ de dióxido de carbono. Pero vamos, que es una tecnología que por muy prometedora que pueda resultar de momento está muy lejos en su desarrollo de poder llevarse a un vehículo de producción en masa listo para el gran público.

El motor de hidrógeno de Toyota ya ‘succiona’ dióxido de carbono de la atmósfera y quiere ser otra alternativa al coche eléctrico
¿Por qué está tan lejos de lograrlo? Pues porque según los datos que hay disponibles ahora mismo, en las pruebas a las que ha sido sometido se ha podido comprobar que a lo largo de 20 vueltas –en un circuito de carreras- este motor de combustión de hidrógeno, con la innovadora tecnología de la que te hablo, sólo pudo filtrar 20 gramos de CO2. Vamos, a un ritmo de 1 gramo de CO2 por vuelta, que es una cifra bastante baja en comparación con las emisiones que puede tener un coche gasolina típico.
Y este no es el único problema que tiene, sino que además necesita ser sustituido de forma constante, de modo que no es una solución viable a corto plazo para la ‘descarbonización’. Pero es que ya sabemos que Toyota sigue empeñada en los motores de combustión interna y su apuesta por el coche eléctrico de momento ha sido realmente discreta y, siendo honestos, bastante desacertada. Mientras todos sus competidores han centrado ya toda su inversión en el desarrollo de coches eléctricos, ellos siguen insistiendo en motores térmicos, en híbridos a base de gasolina, y en diferentes tecnologías basadas en hidrógeno.

En Toyota consideran que los motores de gasolina, los híbridos y los vehículos con pila de combustible de hidrógeno seguirán existiendo más allá de lo que ha pronosticado el grueso de la industria del automóvil. Este innovador filtro que como te digo es capaz de capturar dióxido de carbono de la atmósfera, nace de la intención de conseguir que esos motores de combustión de hidrógeno sean carbono negativos. Y sobre todo con el interés puesto en que exactamente la misma tecnología, según las indicaciones de la propia Toyota, también se podría utilizar en coches con motor de gasolina.
No lo aclaran de esta forma, pero teniendo en cuenta que sus híbridos tienen como base un motor gasolina, yo me imagino que esta tecnología sería compatible también con las mecánicas híbridas de los coches que están vendiendo a día de hoy. Pero vamos, que de momento el rendimiento que ha demostrado el filtro en cuestión es insuficiente y ha demostrado no ser una solución práctica. Como te decía el componente se tiene que sustituir de forma constante, así que ya veremos cómo evoluciona su desarrollo y si en algún momento es viable, al menos, para la descarbonización del parque automovilístico que se mantenga en circulación cuando se dejen de vender coches nuevos con motor térmico.