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Drama en París: BMW se borra de la lista mientras BYD va con todo al Salón del Automóvil

El Salón de París 2026 quería ser el símbolo del renacer de la industria europea. A tres meses de abrir sus puertas, la imagen que deja es otra: BMW cancela su asistencia para ahorrar costes mientras BYD, el mayor fabricante chino, reserva uno de los espacios más grandes del recinto y aprovecha para estrenar a Denza ante el público europeo.

El Salón de París se celebra del 12 al 18 de octubre en el recinto de Porte de Versailles, y esta edición se había planteado como el gran regreso de los fabricantes europeos a su cita más emblemática tras años de ausencias y ediciones descafeinadas. La lista de confirmados lo avalaba: el grupo Volkswagen, Mercedes-Benz, el grupo Renault, Stellantis con novedades de hasta ocho de sus marcas, Volvo, Ford, Hyundai… y también BMW, que había confirmado su presencia hace meses. Hasta ahora.

Según ha adelantado Automotive News, la marca bávara ha comunicado que finalmente no acudirá al Salón de París 2026. El motivo oficial es un «cambio de prioridades», apenas dos meses después de que Milan Nedeljkovic asumiera el cargo de CEO en sustitución de Oliver Zipse. El motivo real, leído entre líneas, es mucho más prosaico: recortar gastos en un momento en el que la compañía ha revisado a la baja sus previsiones de beneficios, presionada por los aranceles de Estados Unidos, la caída de demanda en China y los efectos colaterales del conflicto en Oriente Medio.

La paradoja: BMW sí tiene cosas que enseñar

Lo llamativo del caso es que BMW no se ausenta por falta de producto. En octubre la marca estará fabricando ya el nuevo BMW i3, la berlina eléctrica de la Neue Klasse con la que aspira a plantar cara al Tesla Model 3 y al Mercedes CLA con hasta 900 kilómetros de autonomía. Detrás vienen la nueva generación del X5, el iX4 y varios modelos más que ya hemos visto en fotos espía. Material de sobra para llenar un stand en el salón más importante de Europa.

Y sin embargo, la decisión es no estar. BMW da a entender que seguirá acudiendo a otros eventos, y de hecho en los últimos años ha reforzado su presencia en citas como Goodwood, Monterey Car Week o el Concorso d’Eleganza de Villa d’Este. Eventos más exclusivos, más baratos de producir y con un retorno más medible que un stand gigante en Porte de Versailles. Es una lógica financiera impecable a corto plazo. El problema es lo que comunica a medio plazo, porque los salones europeos ya no son solo un escaparate de novedades: son un termómetro de quién quiere pelear por el mercado europeo y quién está a la defensiva.

Mientras tanto, BYD reserva 1.600 metros cuadrados

Porque justo en la dirección contraria camina BYD. El fabricante chino ha confirmado oficialmente su presencia en París con un despliegue que no deja lugar a dudas: un stand de 1.000 metros cuadrados en el Hall 6 para la marca BYD, donde expondrá toda su gama 100% eléctrica y sus híbridos enchufables, incluyendo novedades como el Dolphin G DM-i, el Atto 2 DM-i o el Atto 3 Evo.

Pero la jugada no acaba ahí. París 2026 será también el debut de Denza ante el gran público europeo, con un espacio propio adicional de 600 metros cuadrados en el Hall 5. La marca premium de BYD llevará sus dos modelos de lanzamiento en Europa, el Denza Z9 GT y el monovolumen D9 DM-i, junto a su tecnología más avanzada: la batería Blade de nueva generación y el sistema de carga ultrarrápida Flash Charging. Sumando ambos stands, el grupo chino ocupará 1.600 metros cuadrados en el corazón del salón europeo por excelencia, con centro de pruebas dedicado incluido para que los visitantes puedan conducir los coches.

No es casualidad que Denza ya eligiera París, y nada menos que el Palais Garnier, para su presentación europea el pasado abril. Francia es un mercado simbólico y estratégico, y BYD está ejecutando ahí el mismo manual que le ha funcionado en España: presencia masiva, gama completa y una escalera de marcas que sube desde el Dolphin Surf hasta el lujo de Yangwang, previsto también para este año.

Dos estrategias, una foto

El contraste es la verdadera noticia. Un fabricante europeo decide que exhibirse en el salón europeo más importante no compensa el coste, precisamente en el año en el que estrena la plataforma que debe asegurar su futuro eléctrico. Y un fabricante chino, que hace apenas cuatro años era un desconocido en Europa, decide que ese mismo escaparate merece la mayor inversión de su historia en un salón occidental, porque su estrategia de exportación depende de ganar visibilidad, confianza y volumen en el continente.

Para BMW, París es un gasto prescindible. Para BYD, es una inversión prioritaria. Cuando en octubre los visitantes recorran los pasillos de Porte de Versailles y el stand más grande y concurrido no sea el de una marca europea, esa imagen valdrá más que cualquier comunicado sobre «cambios de prioridades». Los salones vuelven a importar, pero quizá no para quienes los inventaron.

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