Un análisis de la organización medioambiental Transport & Environment (T&E), publicado este jueves, confirma que el precio medio de un coche eléctrico nuevo en la Unión Europea bajó en 2025 por primera vez desde 2020. Se situó en 42.700 euros, lo que supone 1.800 euros menos que el año anterior, una caída del 4,8%. La causa principal no es que los modelos existentes se hayan abaratado, sino que los fabricantes han lanzado al mercado una oleada de eléctricos pequeños y asequibles que ha tirado del precio medio hacia abajo.
Un 13% de bajada en los eléctricos pequeños
Según las cifras de T&E, la categoría de utilitarios y compactos pequeños fue la que registró la mayor caída de precios, con un descenso del 13%. Modelos como el Renault 5 E-Tech, el BYD Dolphin Surf, el Citroën ë-C3, el FIAT Grande Panda, el Hyundai Inster o el Dacia Spring han sido los protagonistas de esta nueva generación de eléctricos que, por primera vez, compiten en la franja de precio donde se mueve el grueso de las ventas en Europa.
En España esta oleada ha tenido un impacto directo. El BYD Dolphin Surf, por ejemplo, parte desde 20.100 euros sin ayudas y destaca por ofrecer la tecnología de sus hermanos mayores en formato compacto. Que un eléctrico con batería Blade y plataforma e-platform 3.0 se pueda comprar por debajo de los 21.000 euros era impensable hace apenas dos años. Y no está solo: el Dacia Spring se mueve en cifras aún más contenidas, y el Citroën ë-C3 ofrece 320 km de autonomía con batería LFP por un precio que ronda los 23.000 euros.
La normativa de CO2 como motor de la oferta
T&E atribuye la llegada de estos modelos directamente a la normativa europea de emisiones de CO2. En 2025, los límites que la UE impone a los fabricantes sobre las emisiones medias de sus flotas se endurecieron de forma significativa. Dado que los coches eléctricos computan como cero emisiones, lanzar modelos eléctricos de alto volumen es la forma más directa que tienen las marcas de cumplir con los objetivos sin exponerse a multas millonarias.
Lucien Matthieu, experto en automoción de T&E, fue claro al respecto: los fabricantes no lo reconocen abiertamente, pero la coincidencia temporal entre el endurecimiento de los límites y la aparición de estos modelos asequibles no deja lugar a dudas. La presión regulatoria ya venía condicionando las decisiones de las marcas desde hace años, pero ahora está generando un efecto positivo directo sobre el bolsillo del consumidor.

Qué se nota en España
En nuestro mercado, los datos confirman la tendencia. Las ventas de eléctricos crecieron un 77% en 2025, superando las 100.000 unidades matriculadas por primera vez. BYD colocó cuatro modelos entre los diez eléctricos más vendidos del año, y el Dolphin Surf fue el tercer modelo más matriculado. El Citroën ë-C3 también se abrió paso entre los más vendidos, y el KIA EV3 se consolidó como un referente en el segmento compacto.
Lo relevante aquí es que una parte importante de este crecimiento vino del canal de particulares, no solo de flotas o VTC. Eso indica que el comprador español está respondiendo cuando la oferta se ajusta a lo que necesita y puede pagar. Y en términos de ahorro a largo plazo, las cifras son claras: quien puede cargar en casa se ahorra una cantidad significativa frente al gasolina equivalente, especialmente a partir del quinto año de uso.
T&E estima paridad de precio antes de 2030
Según las proyecciones de la organización, los fabricantes están en camino de alcanzar la paridad de precio entre eléctricos y térmicos equivalentes. En los segmentos de gama alta, esa paridad ya es una realidad en muchos casos. Para los utilitarios y compactos – que es donde se concentran las ventas en España – T&E estima que este punto se alcanzará antes de 2030.
Ahora bien, llegar a esa paridad no depende solo de la tecnología. Los márgenes de los fabricantes europeos están en mínimos históricos, y las inversiones en nuevas plataformas, gigafactorías y cadena de suministro de baterías son enormes. Solo tres fabricantes aumentaron sus beneficios netos en el primer semestre de 2025. Así que la bajada de precios tiene un límite estructural que no se puede ignorar.

El riesgo de relajar la normativa
T&E lanza una advertencia importante en este sentido. La Comisión Europea ha propuesto suavizar los objetivos de CO2 para 2030, permitiendo que los fabricantes compensen incumplimientos en años posteriores. Los ministros de Medio Ambiente de la UE debatirán esta propuesta el próximo martes.
El riesgo, según Matthieu, es que si los fabricantes perciben que pueden retrasar el cumplimiento sin consecuencias, podrían frenar o posponer el lanzamiento de modelos asequibles. En un momento en el que por fin están llegando eléctricos competitivos al alcance del comprador medio, relajar la presión regulatoria podría paralizar el avance que más beneficia al consumidor.
Lo que viene en 2026
La buena noticia es que la tendencia, por ahora, no se detiene. En 2026 están previstos varios lanzamientos clave que seguirán empujando los precios hacia abajo. El Volkswagen ID. Polo, el Skoda Epiq y el Renault Twingo eléctrico apuntan a precios en torno a los 25.000 euros o menos. Y la transición a baterías LFP más económicas en modelos como el Renault 5 y el Renault 4 debería contribuir a comprimir aún más los precios de la gama eléctrica francesa.
Que esta tendencia se mantenga a medio plazo dependerá de que la regulación europea siga incentivando la producción de eléctricos asequibles, en lugar de dar marcha atrás justo cuando los resultados empiezan a ser visibles para el comprador.