Ya está a punto para arrancar su actividad comercial el nuevo Citroën C3 Aircross, que ahora mide 4,39 metros de largo y por tanto supera en longitud a opciones como el Volvo EX30 o el KIA EV3. Dos de los nuevos modelos eléctricos que más atención han captado.
Y podría ser mejor que ellos en su versión eléctrica por cosas como un maletero de mayor capacidad. Sin embargo, tiene un grave problema y es que combina un concepto familiar con una configuración eléctrica que le impide hacer viajes de larga distancia. La autonomía real del Citroën ë-C3 Aircross está demasiado limitada, especialmente cuando las temperaturas son bajas y en el uso en autopista.
En su versión eléctrica no sirve para viajar, a pesar de ser un coche familiar
Con sus 4,39 metros de largo y un maletero de 460 litros es evidente que tiene el enfoque de un SUV familiar, aunque de tamaño reducido. Sin embargo, en su versión eléctrica usa el mismo motor y la misma batería que ya conocemos por el Citroën ë-C3 convencional, de menor tamaño. Es decir, una batería LFP de 44 kWh de capacidad y un motor eléctrico de 113 CV.
Con esto declara 306 km WLTP de autonomía que, sobre el papel, parecen suficiente para poder viajar. Sin embargo, las pruebas de autonomía real han demostrado que este modelo eléctrico hace, en realidad, entre 175 y 220 kilómetros por autopista. Se queda en 175 km con clima frío, y llega a 220 km con clima templado en las mejores circunstancias posibles.

Con frío, y cargado, no tiene suficiente autonomía para poder viajar
Con temperaturas frías se queda corto de autonomía, y con temperaturas templadas se queda muy justo. Ahora bien, es verdad que este coche eléctrico tiene un sistema de carga que llega hasta los 100 kW de potencia máxima en corriente continua. Y esto debería ser, en teoría, suficiente para aliviar los viajes de larga distancia. A priori es un coche que tendría que parar cada pocos kilómetros, pero haciendo pausas cortas.
Esto, desgraciadamente, tampoco se cumple. Y es que en las pruebas de su sistema de carga rápida se ha podido comprobar que mantiene una media de 60 kW haciendo uso de cargadores de 100 kW y de 150 kW, que son capaces de extraer su máximo potencial. Es decir, que de media se mantiene en una potencia de carga un 40% inferior a su máximo soportado.
Todos los coches eléctricos mantienen una media de carga inferior a su potencia máxima, pero en este modelo, en el Citroën ë-C3 y en el FIAT Grande Panda, la media es destacadamente reducida. En parte es porque utilizan una batería LFP, y ya sabemos que esta química es más limitada en la carga. Pero algún problema de optimización tiene que existir, y que quizá se pueda resolver con una actualización de software futura.
La conclusión, en definitiva, es que este coche tiene sentido comprarlo con motor gasolina, o mild hybrid, pero tiene poco sentido comprarlo en versión eléctrica. Si acaso para uso familiar en ámbito urbano, pero no para poder viajar largas distancias. Si quieres irte de veraneo con él, y con toda la familia y sus bultos, lo vas a tener complicado. Y ya, si es en invierno, más todavía por su escasa autonomía.


