En pocas semanas conoceremos el nuevo BMW Z4 2019, del que os hemos ido poco a poco desvelando todas sus características. Además de las fotos con camuflaje mostradas por la propia marca alemana, hemos podido descubrir cuáles serán sus motorizaciones así como cajas de cambio disponibles. Sin embargo, para aquellos que esperaban una versión más radical, sentimos robarles la ilusión ya que no se contempla un nuevo BMW Z4 M.

En declaraciones a nuestros compañeros de Car & Driver, el máximo responsable de BMW M Frank van Meel, afirmaba lo siguiente:

Déjenme decirlo de esta manera: creo que el M40i es la variante perfecta para este coche desde el punto de vista del rendimiento. Está bastante cerca del M2, así que estamos muy contentos con el enfoque general de ese modelo como un M40i. Si se comercializase uno superior, tendría un grupo de clientes muy, muy reducido.

El último BMW Z4 M nos dijo adiós en 2009. Aquel modelo contaba con el mismo motor de 3.2 litros y seis cilindros en línea S54 que montaba el BMW M3. Desarrollaba 343 cv y además BMW había incorporado un buen número de mejoras al coche como una dirección hidráulica en vez de eléctrica así como una suspensión completamente revisada.

El BMW Z4 M40i de 381 cv será el escalón más alto

Con estas afirmaciones por marte de Frank van Meel, queda claro que seguramente el BMW Z4 M40i 2019 será el modelo más potente que podamos adquirir del roadster alemán. El otro día, cuando os adelantamos las opciones mecánicas que habría para el BMW Z4 2019 os hablamos de un cuatro cilindros  de 2.0 litros de cilindrada que le otorgará una potencia aproximada de 265 cv y por encima de él, un 3.0 litros, 6 cilindros en línea y una potencia máxima de 340 cv.

Apuntábamos que la joya de la corona será el que ahora ya podemos llamar M40i y que, partiendo del mismo bloque motor que el anterior, añadirá mejoras para que la potencia llegue en este caso hasta aproximadamente los 381 cv, todo ello asociado a una caja de cambios ZF de 8 velocidades.

Este modelo además contará con una suspensión deportiva que reduce la altura de la carrocería y controla electrónicamente la amortiguación además de modificación en el eje delantero, frenos más potentes, llantas de menor peso y un bloqueo diferencial entre otras detalles.