Hace unos días conocíamos de primera mano el nuevo Mercedes-Benz EQC, el primer modelo eléctrico de la marca alemana y con el que arrancan una nueva gama de vehículos cien por cien eléctricos que serán los encargados de ir adelantando su futuro. Lo curioso y en contra de lo que que podríamos pensar, este SUV cuenta con una estructura muy similar a la de un vehículo tradicional, lo que le evita ganar capacidad de carga pero por otro lado y según cuentan nuestros compañeros de Carscoops, facilita la tarea del ensamblaje en las plantas de Mercedes actuales.

Menor capacidad para una mejor producción

El nuevo Mercedes-Benz EQC compite directamente con otros modelos SUV eléctricos ya presentes en el mercado, como es el caso del Tesla Model X y el Jaguar I-Pace. Sin embargo, el modelo alemán no cuenta como sus homónimos americano e inglés con un maletero frontal. En el caso del Jaguar, permite transportar pequeños objetos pero el modelo de Palo Alto cuenta con una gran capacidad, suficiente como para que pueda albergar en su interior hasta una persona adulta.

Así Mercedes habría prescindido de este interesante posibilidad con el fin de que la parte frontal del vehículo fuese similar a la de un vehículo convencional de gasolina. De hecho, debajo del capó no ha lugar para guardar ningún objeto ya que todo él se encuentra ocupado por el motor frontal (cuenta con dos motores eléctricos con una potencia combinada de 408 cv) así como con parte del sistema de gestión eléctrico.

De este forma, el Mercedes-Benz EQC llega a la planta de ensamblaje en tres partes diferenciadas: eje delantero con su motor eléctrico, eje trasero el otro motor y chasis autoportante con la carrocería. En la línea de ensamblaje colocan las baterías en el piso y atornillan tanto el subchasis trasero y el delantero a la carrocería, de una forma muy similar a cómo se hace actualmente.

De esta forma y únicamente con unos leves cambios en la línea de montaje, rápidamente los técnicos de Mercedes se pueden adaptar al nuevo modelo eléctrico y, en teoría, resolver de un plumazo esos problemas que encontró (y está encontrando), por ejemplo, Tesla y que le ha imposibilitado conseguir la producción estimada en un principio.