Esta semana hemos podido saber que CATL y Stellantis abrirán en España una fábrica de baterías para coches eléctricos, y que para ello han previsto una inversión de 4.100 millones de euros. Y aunque muchos quizá no hayan reparado en pensar lo positivo que es esto, ya me he encargado yo de intentar explicar por qué supone un antes y un después para nuestro país, y traerá consigo importantes beneficios.
Recordemos que estamos hablando del mayor fabricante mundial de baterías para coches eléctricos, por delante de BYD, que ocupa el segundo puesto a nivel global.

Coches eléctricos más baratos en Europa
La producción local de baterías, y también de coches eléctricos, eliminará los costes del transporte internacional de componentes y vehículos terminados. Esto tiene una repercusión positiva sobre los costes de producción. Pero además, las economías de escala generadas por una producción de alto volumen, y la optimización de la cadena de suministro por integrar la producción de baterías con plantas existentes de ensamblaje también favorecen unos costes menores.
Y quizá no lo veamos de inmediato, pero deberíamos tardar poco tiempo en ver coches eléctricos más baratos de parte de uno de los grupos automovilísticos más importantes en Europa, Stellantis. Un grupo que, por cierto, ya va por delante de sus rivales con el lanzamiento del Citroën ë-C3, el FIAT Grande Panda y el Leapmotor T03.

Impulso económico y creación de empleo
La construcción de esta nueva fábrica de baterías en España tendrá un importante impacto económico positivo gracias a la creación de cientos de empleos directos dedicados a la fabricación de baterías. Pero también desarrollará empleos indirectos relacionados con la cadena de suministro.
E insisto, se trata del mayor fabricante mundial de baterías para coches eléctricos, lo que debería atraer a empresas auxiliares y proveedores también. Por otro lado, fomentará en España la investigación y desarrollo en el sector de la movilidad eléctrica. Y tenemos un gran potencial aquí, porque en España vamos especialmente retrasados con respecto a la adopción de coches eléctricos y en relación al resto de países de Europa.
Fortalecimiento de la industria automotriz española
España siempre ha jugado un papel relevante en el sector automotriz, especialmente en Europa. Nuestro país es el segundo productor de vehículos en Europa, por detrás tan solo de Alemania, y con un volumen anual de 2,2 millones de vehículos producidos. Además, se exportan cerca del 85% de los vehículos que se producen.

Pero es que a nivel mundial nuestro país es el noveno productor de vehículos. A día de hoy ya hay 17 plantas de producción de diversas marcas y grupos. España se ha establecido como un importante centro de producción gracias a la mano de obra cualificada, pero con costes competitivos, y gracias también al fuerte tejido industrial auxiliar y de proveedores. Pero también por nuestra ubicación estratégica, clave para la exportación a Europa y el Norte de África, y por nuestra excelente red de infraestructuras y logística.
¿El problema? La necesidad de transformación hacia la movilidad eléctrica, algo que con esta nueva fábrica de CATL y Stellantis está llevándose a cabo. Pero también una necesidad de mayor inversión en I+D+i. Estos dos temas están abordándose de lleno, y los mayores retos a los que se enfrenta la industria automotriz española todavía es la competencia creciente de países del Este de Europa con menores costes laborales, y la dependencia de decisiones estratégicas que toman las matrices extranjeras.

Otros beneficios clave
Se espera que la presencia de CATL en España, como líder mundial en tecnología de baterías, favorezca la transferencia de conocimiento y tecnología, y atraiga las oportunidades de formación especializada. Estas nuevas instalaciones, y la presencia del gigante chino en España, propiciará colaboraciones con universidades y centros de investigación, y el desarrollo de nuevo talento en el sector de la movilidad eléctrica.
Pero es que además la producción local de baterías tiene importantes ventajas medioambientales, como la reducción de huella de carbono en el transporte de componentes, un impulso a la adopción de coches eléctricos y una importante mejora en la trazabilidad y el control de la producción. Así que esto también va a contribuir a los objetivos de descarbonización de España.