Si no te habías dado cuenta ya te lo digo yo: todos los coches eléctricos son más potentes que sus equivalentes con motor gasolina salvo muy contadas excepciones. Y esto no es cuestión de azar o casualidad, sino que es algo que se ha hecho a propósito y porque existe un motivo muy concreto. Ni siquiera es por la diversión de los acelerones instantáneos, como Elon Musk se lo ha vendido al mundo, aunque esto también ha ayudado a vender más coches eléctricos durante un tiempo y en Tesla lo saben muy bien. Veamos a qué se debe que los coches eléctricos sean bastante más potentes que un modelo comparable, pero con motor gasolina.
No es un único motivo, sino que es una combinación de varios. El caso es que, como seguro que habrás podido observar, en los segmentos de coches pequeños antes teníamos motores de 60 CV, por ejemplo, y ahora cuando llega un nuevo coche eléctrico a sustituir a tales opciones lo hace con 100 CV o incluso bastante más. Y en segmentos de subcompactos, por ejemplo, donde teníamos opciones con motor gasolina desde 90 CV apenas, sus sustitutos con motor eléctrico entregan 150 CV en adelante, y hay opciones muy por encima de los 200 CV, por ejemplo. Creo que todos nos hemos dado ya cuenta de que los coches eléctricos, entren a batallar en el segmento en el que lo hagan, lo hacen con bastante más potencia de la que ofrecían anteriormente los coches con motor gasolina. Y es que además es algo que está ocurriendo, como te digo, en absolutamente todos los segmentos en los que vemos llegar un nuevo coche eléctrico.

Los motivos por los que los coches eléctricos son mucho más potentes que los gasolina, no es precisamente para acelerar más rápido
Uno de los motivos, aunque no es el principal, es que los motores eléctricos, respecto a los motores gasolina, tienen una mayor densidad de potencia. Eso quiere decir que para un mismo volumen de motor, y con esto estamos hablando de su tamaño, el motor eléctrico es capaz de entregar mucha más potencia que uno gasolina. Así que, para un mismo espacio limitado en un vehículo, se puede poner un motor eléctrico que sea más pequeño y, sin embargo, que entregue más potencia. De hecho, la diferencia en la densidad de potencia entre un motor gasolina y uno eléctrico es realmente grande.
Otro motivo va exactamente en la misma línea que el anterior, y tiene que ver también con el espacio limitado que hay en un coche. En un vehículo con motor térmico, no solo el bloque ocupa una mayor cantidad de espacio físico en el coche, sino que también hay muchos más componentes asociados como, por ejemplo, los relativos a la transmisión, que hacen que no se pueda encajar un bloque motor más grande de lo que en ciertos casos le gustaría al fabricante. Aquí, de nuevo, en un sistema eléctrico se puede aprovechar mejor el espacio y colocar un motor más potente.

Pero el gran motivo por el que los coches eléctricos usan motores más potentes que los que utilizaban sus equivalentes con motor térmico está en una cuestión de eficiencia. En realidad cometemos un error llamándolos ‘motores eléctricos’ porque más bien deberíamos decir ‘máquinas eléctricas’. Esto es así porque este tipo de sistemas eléctricos pueden, digamos funcionar en un sentido o en el otro. Si funcionan en un sentido sí, servirán para propulsar al vehículo entregando energía cinética a través de la energía eléctrica; sin embargo, si funcionan ‘hacia el otro lado’, por decirlo de algún modo, se convierten en un generador eléctrico que hace exactamente lo contrario. En este modo toman la energía cinética y la convierten en energía eléctrica en lo que se denomina sistema de frenada regenerativa.
Es decir, que el motor de un coche eléctrico no sirve solo para mover el vehículo, sino también para lo contrario. Cuando el conductor deja de pisar el acelerador se convierte en un generador eléctrico que aprovecha la energía del movimiento del vehículo en retención para convertirla en energía eléctrica que se vuelve a enviar a la batería del vehículo para que pueda tener una mayor autonomía y reduzca su consumo eléctrico. Es, como comentábamos, una cuestión de eficiencia energética. Y cuanto más potente sea el motor eléctrico, más energía se recupera. Así que ahí tienes la explicación de por se usan motores tan potentes en los coches eléctricos frente a los gasolina.