Los hay ‘fanáticos’ de la aspiración natural y también los hay del turbo, y evidentemente cada mecánica tiene sus pros y sus contras. Y si nos centramos en los motores atmosféricos, hay ciertas cuestiones a tener en cuenta, desde la densidad del aire hasta la humedad ambiente, algunos factores atmosféricos que pueden influir, y lo hacen, directamente sobre el rendimiento de nuestro coche.

La densidad del aire se puede ver afectada por diferentes factores como la altitud y la temperatura, entre otros, y para nuestro motor es conveniente que sea baja. Si es así, la relación entre el aire y combustible que se suministra al motor es más rica, en tanto que la cantidad de aire en las cámaras de combustión, en relación con el volumen de combustible.

En este sentido, hay que tener en cuenta también la temperatura ambiente, que es un factor que influirá directamente sobre la densidad del aire. Así, cuando la temperatura ambiente es mayor, la densidad del aire disminuye, y por el contrario las temperaturas más bajas provocan una densidad mayor en el aire.

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motor porsche 911

Otro factor que afecta a nuestros motores atmosféricos es la humedad, que cuanto mayor sea menor octanaje del combustible requerido para un correcto funcionamiento. Según este factor, por gramo de agua sobre el kilo de agua seco, el octanaje se reduce de 0,25 a 0,35. Precisamente por esto, la inyección de agua en la admisión de aire puede aumentar el índice de octano y evitar el picado de biela.

Hablando de un motor atmosférico, es más que evidente que la presión atmosférica va a influir sobre el rendimiento de nuestro motor. Hablamos de la altitud, por lo tanto, y cómo afecta este factor sobre la densidad del aire, de nuevo. Más concretamente, los motores de aspiración natural pierden un 10% de potencia por cada 1.000 metros de altitud, luego sin duda es un factor determinante. Ahora bien, este valor es sobre motores diésel, mientras que en un gasolina también tenemos pérdidas similares por el requerimiento de octano que, en este caso, decrece de uno a dos octanos por cada 1.000 metros de altitud.

La escasez de aire provoca que la presión en la combustión descienda de manera notable, lo que se traduce en una menor potencia del motor y, por lo tanto, una pérdida de rendimiento. Evidentemente, cada fabricante introduce sus propias tecnologías para minimizar el impacto de las condiciones atmosféricas sobre el rendimiento de sus motores, pero estos son los factores que, a grosso modo, afectan a un motor de aspiración natural.