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Tu coche puede mentir sobre la salud de su batería. China acaba de ponerle límite y Europa lo hará en noviembre

China acaba de detallar la norma GB/T 46991.1-2025, que fija por primera vez cuánto puede desviarse el estado de salud que te muestra el coche respecto al que mide un laboratorio: un 5% como máximo. Además establece mínimos de retención de capacidad a 5, 8 y 10 años. En Europa, la Euro 7 empieza a exigir algo parecido el 29 de noviembre de 2026, aunque con umbrales más blandos.

Si tienes un coche eléctrico con algunos años, o estás mirando uno de segunda mano, el número más importante de toda la ficha es el SOH: ese porcentaje de salud de batería que aparece en la pantalla o que sacas con un lector OBD. Es el que decide si el coche vale 18.000 o 21.000 euros. Y hasta ahora nadie ha regulado con qué precisión tiene que calcularlo el fabricante. Cada marca usa su propio algoritmo dentro del BMS, y ese algoritmo puede ser optimista, conservador o directamente errático según cómo hayas usado el coche.

Eso es exactamente lo que China ha decidido acotar. El detalle de la norma, desarrollada bajo la supervisión del MIIT y la Administración de Normalización, lo publicó CarNewsChina el 2 de agosto a partir de un reportaje de la CCTV.

Qué es el SOCE y por qué no es lo mismo que el SOC

La norma no habla de SOH sino de SOCE (State of Available Energy): la relación entre la energía disponible actual de la batería y la que tenía esa misma batería cuando el coche era nuevo. No confundir con el SOC, que es el porcentaje de carga que te queda ahora mismo para circular. El SOC te dice cuánto te queda hoy; el SOCE te dice cuánto has perdido para siempre.

La exigencia es que la desviación relativa entre el SOCE que muestra el coche y el medido físicamente no supere el 5%. Ojo al matiz, porque es relativo, no absoluto. Traducido a un caso real: imagina una batería de 60 kWh útiles que te muestra un 95% de salud, es decir, 57 kWh disponibles. Con la desviación máxima permitida, el valor real podría ser un 90,25%, o sea 54,2 kWh. Son casi 3 kWh de diferencia, alrededor de 18 kilómetros de autonomía a 16 kWh/100 km. Ese es el margen de error que China considera aceptable, y sigue siendo bastante margen.

Los «kilómetros virtuales», la parte que nadie está contando

Hay un segundo requisito que me parece incluso más interesante y que apenas se está comentando. La norma obliga a convertir en kilómetros virtuales toda la energía que el coche consume sin moverse: sistemas en marcha con el vehículo aparcado, climatización en parado, modo centinela, preacondicionamiento, accesorios. Ese equivalente en distancia tampoco puede desviarse más de un 3% del valor medido.

¿Por qué importa? Porque el consumo fantasma en parado es una de las quejas recurrentes de los propietarios y una de las cosas más difíciles de demostrar. Y porque, cuando reclamas una garantía de batería, la degradación siempre se mide contra los kilómetros del cuentakilómetros. Un coche que ha pasado meses gastando energía en el aparcamiento ha envejecido más de lo que dicen sus kilómetros recorridos. Contabilizar esa energía como distancia equivalente es una forma bastante elegante de que las cuentas cuadren. El resumen público de la norma, eso sí, no detalla las condiciones de ensayo para cada escenario.

Los umbrales de degradación: 82%, 75% y 70%

La norma china fija también mínimos de retención de energía disponible para turismos eléctricos ligeros según edad y kilometraje:

Antigüedad Kilometraje de referencia SOCE mínimo
5 años 100.000 km ≥ 82%
8 años 160.000 km ≥ 75%
10 años 200.000 km ≥ 70%

Sobre una batería de 100 kWh de energía disponible inicial, eso significa conservar al menos 82 kWh a los cinco años y 100.000 kilómetros.

Y aquí viene lo que creo que hay que decir con claridad: esos umbrales no son exigentes. Los datos que manejamos hoy sitúan la degradación media anual entre el 1,5% y el 3%, con un valor central en torno al 2,3%. Un coche normal, con uso normal, llega a los cinco años en torno al 88% de salud. Está muy por encima del 82% que exige la norma. Los umbrales son un suelo para cazar casos patológicos, no un objetivo. La noticia de verdad es el 5% de precisión, no el 82%.

¿Y en España qué? La Euro 7 llega en noviembre

Aquí es donde esto deja de ser una curiosidad china. La Euro 7, el Reglamento (UE) 2024/1257, incluye por primera vez requisitos de durabilidad de baterías, y se aplica desde el 29 de noviembre de 2026 para los nuevos tipos homologados y desde el 29 de noviembre de 2027 para todos los turismos y furgonetas nuevos matriculados. Sin excepciones.

Requisito China (GB/T 46991.1-2025) Europa (Euro 7)
5 años / 100.000 km ≥ 82% ≥ 80%
8 años / 160.000 km ≥ 75% ≥ 72%
10 años / 200.000 km ≥ 70% No contemplado
Carácter Norma recomendada Obligatorio para homologar

China es más exigente sobre el papel, y encima añade un tercer escalón a diez años que Europa no tiene. Pero hay una diferencia de fondo importante: GB/T significa norma nacional recomendada, no obligatoria. No lleva asociadas sanciones, retiradas obligatorias ni acciones administrativas publicadas para quien se salga del margen. Es un criterio de evaluación común, no una regulación de seguridad como la GB 38031-2025 sobre fugas térmicas. En Europa, en cambio, no cumplir significa no poder homologar ni matricular.

Sobre el famoso 5%, conviene además quitarle un poco de épica: no es un invento chino. El reglamento técnico mundial de Naciones Unidas GTR nº 22, que es precisamente el marco del que bebe la Euro 7, ya trabaja con una tolerancia del 5% para verificar la precisión de los monitores de SOCE embarcados. La diferencia es de método: en el marco europeo esa precisión se comprueba estadísticamente sobre una muestra de vehículos de cada familia, no coche a coche. China está poniendo el foco explícitamente en lo que ve el conductor en su pantalla.

Lo que esto cambia cuando vas a comprar de segunda mano

Que exista un método común para medir y mostrar la salud de la batería es, con diferencia, la mejor noticia posible para el mercado de ocasión. Hoy el problema no es que las baterías duren poco, porque duran más de lo que casi nadie esperaba hace diez años. El problema es que no hay una vara de medir común, y sin vara de medir el comprador desconfía y paga menos. Eso hunde valores residuales de coches que están perfectamente sanos.

Mi consejo mientras todo esto termina de aterrizar no cambia demasiado. Si compras un eléctrico usado, no te fíes del porcentaje de la pantalla como dato único: pide un certificado de salud de batería hecho con equipo independiente, revisa el historial de carga rápida si el vendedor puede aportarlo y mira con lupa la letra pequeña de la garantía, porque ahí es donde está el compromiso real del fabricante. Hay marcas que ya han ido bastante más lejos que cualquier norma, como BYD con la garantía vitalicia de celdas de la Blade 2. Y si aún estás en fase de decidir, te vendrá bien repasar qué mirar antes de comprar un coche eléctrico y entender bien cómo funciona la degradación antes de dejarte asustar por un número suelto.

Durante años hemos discutido si las baterías aguantan. La respuesta ya la tenemos y es que sí. La discusión que empieza ahora es otra, y es mucho más incómoda para los fabricantes: si el número que te enseñan es verdad.

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