Suzuki Motor Corporation ha anunciado la adquisición del negocio de baterías de litio de estado sólido de Kanadevia Corporation, la empresa japonesa anteriormente conocida como Hitachi Zosen. El acuerdo, firmado el 4 de marzo de 2026, entrará en vigor el 1 de julio de 2026 y se liquidará en efectivo, aunque ninguna de las dos partes ha revelado el importe de la operación.
Con esta compra, Suzuki se une a la carrera japonesa por las baterías de estado sólido, donde Toyota, Nissan y Honda ya llevan años invirtiendo. Pero lo que hace especialmente interesante esta operación no es solo el movimiento estratégico – es lo que Kanadevia trae consigo: dos décadas de desarrollo, una batería que ya ha funcionado en el espacio exterior y un proceso de fabricación en seco que elimina problemas fundamentales de las baterías convencionales.
Kanadevia: de Hitachi Zosen a pionera en estado sólido
Kanadevia comenzó a desarrollar baterías de estado sólido en 2006, cuando esta tecnología apenas existía fuera de los laboratorios académicos. Hasta octubre de 2024, la empresa operaba bajo el nombre de Hitachi Zosen Corporation, una compañía con raíces en la construcción naval y la industria pesada. El cambio de marca marcó su transición hacia tecnologías de descarbonización y medioambiente.
Su producto estrella es la AS-LiB (All-Solid-State Lithium-Ion Battery), una batería que utiliza un proceso de fabricación en seco – sin disolventes líquidos – que ofrece ventajas fundamentales sobre las baterías de iones de litio convencionales. Las características clave son las siguientes:
Rango de temperatura operativa de -40 °C a +120 °C. Las baterías de litio convencionales funcionan de forma segura entre 5 °C y 40 °C aproximadamente. Fuera de ese rango, el electrolito líquido puede solidificarse a bajas temperaturas o descomponerse y gasificarse a altas temperaturas, con riesgo de ignición. El electrolito sólido de Kanadevia elimina esos problemas, permitiendo operar en entornos donde una batería convencional simplemente no podría funcionar.
Sin riesgo de fuga de líquido. Al no contener electrolito líquido, desaparece uno de los principales factores de riesgo en caso de daño mecánico o perforación de la celda.
Seguridad demostrada ante perforación. En pruebas de penetración con clavo (nail piercing test), las baterías AS-LiB no se incendiaron, no emitieron humo ni explotaron. Bajo las mismas condiciones, una batería de iones de litio convencional se incendia. Es una de las demostraciones más claras de la ventaja de seguridad inherente del estado sólido.
Funcionamiento en vacío. La configuración sin componentes volátiles permite que la batería opere en condiciones de vacío sin expansión significativa, algo crítico para aplicaciones aeroespaciales.
La batería que funciona en la Estación Espacial Internacional
En febrero de 2022, Kanadevia (entonces Hitachi Zosen) y JAXA, la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, lanzaron una batería AS-LiB a la Estación Espacial Internacional (ISS). El equipo experimental, denominado Space AS-LiB, fue instalado en el exterior del módulo japonés Kibo, expuesto directamente al entorno espacial: vacío cósmico, radiación y fluctuaciones extremas de temperatura.
La colaboración entre JAXA y Kanadevia comenzó en 2016, con el objetivo de desarrollar baterías de estado sólido para futuras misiones espaciales, incluyendo rovers lunares. El 5 de marzo de 2022, la misión confirmó el funcionamiento correcto de carga y descarga en el espacio, lo que supuso la primera demostración exitosa del mundo de una batería de estado sólido en órbita.
JAXA certificó posteriormente la batería AS-LiB como apta para aplicaciones espaciales. El Space AS-LiB sigue operativo en la ISS. De hecho, una de las fotografías tomadas por la cámara de monitorización del equipo experimental – alimentada por las propias baterías AS-LiB – muestra la Tierra al fondo, junto con las instalaciones del módulo Kibo.
En 2024, Kanadevia recibió su primer pedido comercial: un lote de 12 unidades del tipo AS-LiB de 140 mAh para un fabricante de equipos de semiconductores. No es una batería para coches todavía, pero sí la primera aplicación industrial real fuera del ámbito aeroespacial.
Por qué Suzuki y por qué ahora
Suzuki acaba de dar sus primeros pasos en la movilidad eléctrica. El eVitara, su primer vehículo eléctrico de producción en serie, se presentó en noviembre de 2024 en Milán y llegó a los mercados europeos en septiembre de 2025. Comparte plataforma con el Toyota Urban Cruiser y ofrece baterías LFP de 49 o 61 kWh, con una autonomía WLTP de hasta 264 millas (aproximadamente 425 km).
Pero Suzuki llega tarde a la electrificación. Necesita acelerar su hoja de ruta tecnológica, y las baterías de estado sólido podrían ser un diferenciador clave, especialmente en los segmentos donde Suzuki es tradicionalmente fuerte: Kei cars y motocicletas. Estos vehículos requieren baterías compactas, y las celdas de estado sólido ofrecen mayor densidad energética en menos espacio que las baterías convencionales. Es un encaje natural.
Kanadevia, por su parte, justificó la venta señalando que la competencia en el sector de baterías de estado sólido se ha intensificado significativamente en los últimos años, aumentando la necesidad de avanzar rápidamente en rendimiento, establecer capacidad de producción en masa y reforzar la estructura comercial. Tras evaluar distintas opciones de colaboración, concluyó que transferir el negocio a Suzuki – una empresa involucrada en el desarrollo de movilidad eléctrica – era la mejor vía para seguir avanzando.
Kanadevia seguirá operando de forma independiente en el resto de sus líneas de negocio. Solo transfiere la unidad de baterías de estado sólido, incluyendo desarrollo tecnológico, diseño y ventas.

El contexto: la carrera japonesa por el estado sólido
Suzuki entra en un terreno donde la competencia es feroz, especialmente entre fabricantes japoneses:
Toyota lidera la carrera con más de 1.000 patentes de baterías de estado sólido, más que cualquier otro fabricante del mundo. En enero de 2026, la petrolera japonesa Idemitsu inició la construcción de su planta piloto de electrolitos sólidos a gran escala en colaboración con Toyota. El objetivo es tener baterías de estado sólido en producción en masa entre 2027 y 2028, con la promesa de 1.200 km de autonomía y carga en menos de 10 minutos. Mientras tanto, startups como Donut Labs prometen cifras revolucionarias, aunque las pruebas independientes todavía no respaldan sus afirmaciones.
Nissan y Honda también han anunciado planes para lanzar vehículos eléctricos con baterías de estado sólido entre 2027 y 2028, con producción en masa prevista para finales de la década.
Fuera de Japón, Mercedes y Stellantis colaboran con Factorial Energy, mientras que Volkswagen apuesta por QuantumScape, cuya batería de 844 Wh/L ya pude ver en el IAA Mobility 2025. Y en China, fabricantes como BYD, CATL y Gotion están acelerando sus propios desarrollos de estado sólido, aunque con enfoques diferentes: BYD prepara su propia batería de estado sólido con electrolito de sulfuro para 2027, y al mismo tiempo BYD acaba de presentar su Blade Battery 2.0 con carga flash a 1.500 kW, que aunque no es de estado sólido, demuestra que la competencia por la densidad energética y la velocidad de carga se libra en múltiples frentes simultáneamente.
Qué significa para el futuro de Suzuki
Suzuki no ha revelado planes concretos sobre cómo integrará la tecnología AS-LiB en sus vehículos. No hay datos sobre densidad energética prevista, autonomía estimada ni calendario de producción. Lo que sí sabemos es que la adquisición incluye toda la base tecnológica, el proceso de fabricación en seco y el equipo de desarrollo.
La gran pregunta es si Suzuki puede escalar una tecnología que, hasta ahora, ha demostrado su valor en aplicaciones de nicho – espacio, semiconductores, entornos extremos – hasta el nivel de producción necesario para el sector automovilístico. Es el mismo desafío al que se enfrentan Toyota, Nissan y todos los demás: fabricar baterías de estado sólido de forma fiable, en grandes volúmenes y a un coste competitivo. Como ya analizamos con los expertos del sector, un solo avance tecnológico no pone patas arriba a toda la industria, y el camino hasta la producción en masa sigue siendo largo.
Lo que Suzuki gana con Kanadevia es una ventaja que no se compra fácilmente: 20 años de experiencia real, no solo prototipos de laboratorio. Una batería que ha funcionado en el espacio, que ha superado pruebas de perforación sin incendiarse y que ya se fabrica comercialmente, aunque a escala limitada. Es un punto de partida sólido – nunca mejor dicho – para una empresa que necesita recuperar terreno en la electrificación.
Fuentes: Suzuki Global News | Electrive | JAXA | Kanadevia Corporation