Algunos años antes de empezar a dedicarme de lleno al mundo del automóvil, y de trabajar como probador de coches, me dedicaba a hacer lo mismo –o muy parecido- en el sector de la tecnología. Casualidades de la vida, ambos mundos han ido acercándose cada vez más, y sobre todo con la llegada de los coches eléctricos. Te cuento esto porque, aunque son sectores muy distintos, el desarrollo de producto y el proceso industrial funcionan de una forma relativamente similar. Y esto es importante saberlo para abordar justo el tema del que te quiero hablar. ¿Es buena idea comprar un coche que acaba de salir al mercado? Tengo una opinión sobre ello y, además, la puedo apoyar en mi experiencia como probador de coches.
Mi opinión como mero usuario, como consumidor al fin y al cabo de este tipo de productos, es que prefiero comprar algo que está probado. Y cuando digo que ‘está probado’ me refiero, en realidad, a que el producto ya ha salido al mercado y ha habido otros que lo han comprado y probado antes, y han podido encontrarse con ciertos problemas que tienen que ver con imprecisiones en el proceso de fabricación o con algunos pequeños –o no tan pequeños- problemas de diseño. Y esto te lo digo, sencillamente, por la experiencia como consumidor que, en muchas ocasiones, ha comprado algo nada más salir al mercado.

Los primeros compradores, a veces, son ‘beta testers’ que se comen pequeños fallos de diseño o de fabricación. Yo no quiero ser uno de ellos
Lo de ‘estar a la última’ está bien, el problema es que con ello a veces te comes esos fallos de diseño o errores de producción que se pueden traducir en averías o en una experiencia de uso / cliente que no es la mejor posible. Dejando a un lado mi opinión como usuario y cliente, por mi experiencia como probador de coches te puedo contar que he asistido a pruebas de lanzamiento de nuevos modelos, presentaciones en definitiva, en las que están presentes las primeras unidades producidas por el fabricante y en las que es bastante frecuente que los propios periodistas encontremos fallos.
En algunas de estas presentaciones, porque evidentemente no ocurre siempre ni en todas, somos los propios periodistas los que avisamos a la marca de que hay algo que no funciona como se esperaría que lo haga. Y sí, en muchas ocasiones toman nota, elevan el comentario a quien le compete y se soluciona antes que lleguen las unidades a los primeros clientes. Otras veces esos fallos no se comentan, o la marca hace caso omiso, o la producción ya ha arrancado, o incluso en algunos casos es un coche que lleva a la venta ya varias semanas, o meses.

Y por supuesto, incluso aunque en ese momento exista un fallo de diseño, o un error de producción, no podemos ver todos los problemas en una presentación en la que, a veces, apenas montamos en el coche durante diez minutos o llegamos a recorrer unos 10, 15 ó 20 kilómetros con él. Vamos, que a veces los periodistas hacemos de ‘filtro’, pero no siempre se da la posibilidad de que así sea. Y por supuesto, hay pequeños o no tan pequeños fallos que acaban llegando a los primeros clientes que reciben esas primeras unidades salidas de fábrica.
No te estoy contando ningún cuento chino, porque es algo que yo mismo he vivido en primera persona en algunas de estas presentaciones de producto. Los controles de calidad de la mayoría de los fabricantes son exhaustivos a más no poder, pero incluso con ello hay errores que se pueden escapar y que, desgraciadamente, no se detectan hasta que el vehículo ya está en manos de sus primeros propietarios. En estos casos, efectivamente, son los primeros propietarios los que se ven afectados por el fallo, que es resuelto en producción y deja de afectar a los siguientes clientes.

Y sí, es verdad que los coches tienen una garantía, y este tipo de problemas son responsabilidad del fabricante. Pero, aunque el coche esté en garantía, si hay que resolver un problema así nadie te va a quitar el quedarte sin coche unos días, mientras pasa por el taller. Y, por otro lado, cuando un producto lleva ya tiempo en el mercado se puede saber con mayores garantías, por ejemplo, qué tal es en términos de fiabilidad y desgaste a medio o incluso largo plazo. Y yo prefiero ser de esos, de los que tienen un producto no tan reciente, pero la seguridad de que es fiable y está ‘bien hecho’.
Así que no sé tú, pero yo prefiero esperar un tiempo prudencial y tener la opinión de los expertos –en este caso, probadores de coches- y la experiencia de los primeros usuarios. Las redes sociales, igual que antes hacían los foros, han ayudado a tener mucha información y las opiniones sobre ciertos coches a medida que van llegando las primeras unidades vendidas.