La gran mayoría de los coches eléctricos baratos de origen chino de los que recibimos noticias a diario, que apenas cuestan entre 3.000 y 4.5000 euros, tienen un importante problema para llegar a Europa, y por supuesto también a España. Sin ningún tipo de duda estos vehículos podrían tener un enorme éxito en nuestro mercado. Sobre todo porque el español, lo creas o no lo creas, es de comprar coches baratos. Pero aquí la homologación no es igual que en China, y hay una serie de limitaciones muy relevantes para este tipo de vehículos.
Algunos de los coches eléctricos chinos que son baratos ya han empezado a llegar a nuestro mercado, y una buena prueba de ello es el XEV Yoyo. Pero en España un coche de estos no es un coche normal, un turismo convencional, sino que se homologan como cuadriciclos pesados. Eso quiere decir que este tipo de coches eléctricos tienen que pesar no más de 400 kg sin incluir la batería, deben tener una potencia no superior a 20 CV (15 kW) y además tienen que llegar hasta un máximo de 90 km/h. Como ves, son características técnicas bastante inferiores a las de un turismo convencional, así que de base ya tienen el gran problema de que no pueden competir con un coche eléctrico convencional, sino que compiten más bien con ciclomotores y motocicletas de baja cilindrada.

Los coches eléctricos baratos lo tienen más difícil en Europa que en China, y nunca serán tan baratos
Uno de los enormes problemas que tienen los coches eléctricos baratos de China, en el mercado Europeo, es que tienen que pasar por una serie de importantes sobrecostes. Ya no solo por cosa de los aranceles e impuestos, que sí o sí en la mera importación de los vehículos van a forzar a que tengan precios más elevados en el Viejo Continente, sino que además hay que considerar el transporte de estos vehículos hasta países como España.
En un momento de importante crisis energética como vive Europa al completo, el transporte de mercancías es realmente caro. Comercializar coches eléctricos baratos de China en Europa conlleva también este fuerte sobrecoste del transporte que, de nuevo, haría que estos productos tengan un precio notablemente más alto que el que tienen allí, en China. Y por supuesto, teniendo en cuenta que en China la competencia entre marcas se basa principalmente en márgenes de beneficios ínfimos, esto es algo que complica la situación a los fabricantes asiáticos para atacar el mercado europeo con productos así.

Europa es un mal mercado para este tipo de coches eléctricos ultra económicos. Por la limitación de velocidad y potencia para la homologación que les corresponde, y por los sobrecostes a nivel de fiscalidad y de transporte. Aparte, los estándares de calidad que demanda el mercado europeo son bastante más elevados que los que demanda el cliente chino. Y aunque en China ya se están fabricando coches eléctricos de una calidad de referencia, la realidad es que este tipo de coches eléctricos súper baratos juegan precisamente con unas calidades muy justas para mantener muy contenidos los costes de producción.
Y en último lugar, también hay que recordar que este tipo de coches eléctricos chinos, tan económicos, suelen tener autonomías de 150 kilómetros, aproximadamente. Y estas autonomías, en países como España donde la infraestructura de carga es tan pobre, son insuficientes incluso para las ciudades. Quizá en los próximos años –y esperemos que así sea- vivamos un fuerte desarrollo de la infraestructura de carga para coches eléctricos. Pero a día de hoy, casi todos los factores que podrían determinar el éxito de este tipo de vehículos en España, y en otros países de Europa, están totalmente en contra de que así sea.