En todos los coches electrificados estamos ya acostumbrados a ver el sistema de frenada regenerativa como tecnología clave para recuperar energía que se devuelve a la batería. Esto es válido en híbridos, en híbridos enchufables y también en eléctricos puros. Bueno, pues BYD ha ido un paso más allá con el YangWang U7, que forma parte de su marca más premium –por encima de Denza- y ha instalado un sistema que recarga la batería usando el movimiento de los propios amortiguadores.
Con el objetivo puesto en mejorar la eficiencia de los electrificados, lo que llamamos motor eléctrico actúa en realidad como un generador eléctrico cuando se deja de acelerar. Así, se aprovecha la energía cinética en sentido inverso y se produce energía eléctrica que se almacena en la batería. Es como funciona la tecnología de frenada regenerativa e la que te hablaba justo antes. Y aplicando el mismo principio, BYD se ha llevado esta idea al sistema de suspensión. Lo han enseñado en el Salón del Automóvil de Pekín y, efectivamente, es el YangWang U7 el que estrena esta interesante tecnología.

Un híbrido enchufable que recarga su batería aprovechando el movimiento de la suspensión
El YangWang U7 que estrena esta tecnología no es un eléctrico puro, sino que utiliza una configuración mecánica híbrida enchufable. Es un modelo que está construido sobre la plataforma e4 de BYD, y que cuenta con un sistema de control de par vectorial independiente para cada una de sus cuatro ruedas. Hasta aquí no hay sorpresa alguna, ni tampoco innovación de ningún tipo, porque es básicamente igual que el YangWan U8 que ya se había presentado con anterioridad.
En cualquier caso es un modelo con cuatro motores eléctricos, uno para cada tipo de rueda, y que desarrolla hasta 1.300 CV de potencia máxima. Lo que, entre otras cosas, le permite acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 2,9 segundos y alcanzar hasta 270 km/h de velocidad máxima. También tiene lo necesario para frenar este conjunto salvaje, con unos frenos carbonocerámicos de altas prestaciones que, desde 100 km/h, solo requieren de 33 metros para una detención completa.
La mayor innovación está, efectivamente, en el sistema de suspensión Disus-Z. En lugar de usar amortiguadores hidráulicos independientes, lo que utiliza son motores eléctricos independientes también para cada rueda. Se consigue una mejor respuesta porque tienen un tiempo de ‘reacción’ de tan solo 10 ms. Pero la clave está en que, al disponer de una máquina eléctrica para la gestión de los amortiguadores, estos mismos se aprovechan para convertir la energía cinética del propio sistema de suspensión en energía eléctrica que, efectivamente, se envía a la batería del sistema eléctrico.
No sabemos, porque no se han facilitado los datos técnicos todavía, en qué medida esto recupera energía para el sistema eléctrico. Y es muy probable que sea una tecnología excesivamente cara como para generalizarse entre coches eléctricos de segmentos inferiores y de presupuestos mucho más bajos. Pero importa bastante poco, porque ya sabemos que este tipo de tecnologías van reduciendo sus costes progresivamente y llegando a segmentos inferiores con el paso del tiempo. Lo que sí es más importante es conocer en qué medida esto puede afectar a la autonomía con un efecto positivo más o menos notable.


