¿Por qué los coches eléctricos aceleran más rápido?

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Una vez pudimos ver que picarse con un coche eléctrico no es buena ideaY es que, como supongo que ya sabrás, en los coches eléctricos hay muchas cosas que destacar, pero especialmente su rápida aceleración. Sí, es notablemente más rápida que en un vehículo de combustión interna equivalente, o incluso superior, y es una cuestión de potencia y par, pero hay muchos detalles interesantes que revisar para conocer por qué, con todo lujo de detalles, los coches eléctricos aceleran más rápido que sus hermanos con motor diésel o gasolina.

 

Antes que nada debemos tener claros varios conceptos. El primero de ellos es la potencia, que es la ‘capacidad para realizar un trabajo’, y en el caso de los vehículos consiste en provocar ese movimiento, así como mantenerlo. Pero tenemos también, antes que la potencia, el par de giro y régimen de giro. Respecto al par, esta es la fuerza con que gira el motor; y el régimen de giro son las revoluciones por minuto. El producto de uno y otro es lo que nos da como resultado la potencia.

La potencia la determinan en par y el régimen (de giro) del motor.

tesla model s curva de par y potencia

Potencia y par: la diferencia entre coches eléctricos, frente a los diésel y gasolina

La diferencia crucial entre un diésel o gasolina frente a un eléctrico está en que el empuje del motor es continuo en el caso de los eléctricos, mientras que en los motores térmicos es discreto. ¿Qué quiere decir esto? Que en los diésel y gasolina tenemos un régimen crítico, que es el ralentí, y es el que mantiene la capacidad mínima de trabajo. Por debajo de este régimen crítico no se podría hacer girar el motor, mientras que en un coche eléctrico se arranca desde 0 rpm porque la fuerza de impulso es magnética y se puede generar en cualquiera de los puntos de rotación sin que se apague.

Por norma general, en un coche diésel o gasolina circularemos de forma constante con una mínimo porcentaje de la potencia máxima que puede entregar el motor, puesto que se aprovecha la mecánica a un régimen intermedio. La disponibilidad de esta potencia es limitada por ese empuje discreto, en tanto que tenemos que aumentar de forma progresiva el régimen de giro hasta un punto elevado –depende de la mecánica concreta-, y todo esto en un coche eléctrico se puede hacer de forma continua y directa.

Así, en lo que se traduce todo esto es en una disponibilidad inmediata de la potencia y par máximos en un coche eléctrico, desde una posición de cero absoluto. Frente a esto, un motor térmico –da igual diésel que gasolina-, tiene que responder a un giro progresivo discreto, desde un único punto de empuje –por pistón-, y por un régimen de giro que está condicionado por la caja de cambios, que convierte este trabajo lineal en una fuerza lineal en un movimiento circular. El trabajo para el motor eléctrico es mucho menor por no responder a un funcionamiento mecánico –salvo en puntos concretos- sino magnético.

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