Cuando leemos que se van a endurecer las normas de emisiones para acceder a las ciudades en determinados momentos, nuestros pensamientos van en muchas ocasiones hacia los vehículos clásicos. Aunque teóricamente su uso no debería ser habitual o diario, lo cierto es que los americanos han sabido como seguir disfrutando de sus coches de una forma más ecológica: los han convertido en eléctrico.

Esta moda es más habitual de lo que podríamos pensar gracias al avance de las baterías así como de los motores eléctricos. Eso sí, se necesitan grandes doses de ingenio y trabajo para ser capaces de adaptar todo el equipamiento necesario a un vehículo con más de medio siglo de antigüedad.

Ford Fairlane electrico

Un buen ejemplo es este Ford Fairlane de 1957, llamado cariñosamente como Evie y que ha sido completamente transformado y ahora funciona gracias a un motor eléctrico Siemens y un pack de baterías de 218 celdas con una capacidad total de 50 kWh.

Esta nueva planta motriz le permite recorrer algo más de 100 km con una sola carga, suficiente para disfrutar de breves recorridos en Nueva Zelanda, país donde se puede encontrar este vehículo. Según su propietario, es capaz de recargarse en aproximadamente dos horas y su conducción es mucho más suave que con el motor V8 original que llevaba hace más de 60 años, a pesar de que el peso del coche supera ampliamente las dos toneladas de peso.

Como decíamos, en Estados Unidos es una práctica habitual en los últimos tiempos. Valga como ejemplo el episodio 16 de la temporada 2013 de Joyas sobre ruedas donde restauran un Maserati Biturbo de 1985 que había sido convertido a eléctrico al principio de la década de los 90. En el pequeño resumen que os ponemos a continuación podéis ver algunos de sus detalles.

Por desgracia, una conversión similar en España sería mucho más complicada por los trámites administrativos que ello conlleva, y que disparan el precio final de la conversión haciendo que sea mucho más complicada de llevar a cabo.