Cuando hablamos de baterías en coches eléctricos, casi siempre nos fijamos en un único dato: los kWh. Es una cifra que asociamos directamente con autonomía, pero que en realidad esconde bastante más de lo que parece. Uno de los conceptos menos explicados —y a la vez más importantes— es el buffer de la batería.
Entender qué es el buffer permite comprender mejor por qué dos coches con baterías “similares” ofrecen autonomías distintas, por qué algunos modelos degradan menos con el paso del tiempo o por qué el coche marca 0 % y, aun así, la batería no está completamente vacía en sentido técnico.
Qué es exactamente el buffer de una batería
El buffer de la batería es una parte de la capacidad total del pack que el fabricante decide no poner a disposición del usuario. Es energía que existe físicamente en la batería, pero que el sistema de gestión (BMS) mantiene fuera del rango utilizable.
Por eso, en muchos coches eléctricos aparecen dos cifras distintas:
- La capacidad total o bruta, que representa la energía máxima que el pack puede almacenar.
- La capacidad neta o utilizable, que es la que realmente se emplea para mover el coche.
La diferencia entre ambas es el buffer. Este margen no es casual ni arbitrario. Forma parte del diseño del sistema y tiene como objetivo principal proteger las celdas y alargar su vida útil.
| Concepto | Qué significa | Por qué es importante |
|---|---|---|
| Capacidad bruta | Energía total que puede almacenar físicamente la batería. | No toda es utilizable; por sí sola no sirve para estimar autonomía real. |
| Capacidad neta | Energía que el coche permite usar para moverse. | Es la cifra clave para calcular autonomía y consumo. |
| Buffer de la batería | Parte de la capacidad total que el sistema reserva para proteger las celdas. | Reduce la degradación y mejora la durabilidad de la batería. |
Por qué existe el buffer y qué problema soluciona
Las baterías de iones de litio no toleran bien los extremos. Ni las cargas completas reales ni las descargas profundas son situaciones ideales para la química interna de las celdas. A niveles de voltaje muy altos o muy bajos, la degradación se acelera y el riesgo de inestabilidad aumenta.
El buffer actúa como una zona de seguridad. Cuando el coche muestra un 100 %, en realidad la batería no está completamente cargada a su límite físico. Y cuando marca 0 %, tampoco está totalmente descargada. El sistema deja siempre un pequeño margen por arriba y por abajo para evitar que las celdas trabajen en condiciones críticas.
En la práctica, esto significa que el conductor puede usar el coche con normalidad sin preocuparse por dañar la batería cada vez que carga al máximo o llega al final del indicador.
Buffer superior y buffer inferior: dos márgenes distintos
Aunque se suele hablar del buffer como un único concepto, en realidad existen dos zonas de protección diferenciadas.
Por un lado está el buffer superior, que limita la carga máxima real. Gracias a él, cuando el coche indica 100 %, la batería se queda ligeramente por debajo del voltaje máximo que dañaría las celdas.
Por otro lado está el buffer inferior, que impide una descarga profunda real. Cuando el indicador llega a 0 %, todavía queda una pequeña reserva energética que evita que las celdas caigan a voltajes peligrosamente bajos.
Algunos fabricantes usan ambos márgenes de forma equilibrada, mientras que otros concentran más protección en uno de los dos extremos, según su estrategia de durabilidad, rendimiento o garantía.

Cuánto buffer suele tener un coche eléctrico
No existe un valor único ni estándar. El tamaño del buffer depende de múltiples factores: el tipo de química, la calidad del sistema de refrigeración, la potencia del coche, la velocidad de carga rápida que admite y, sobre todo, la filosofía del fabricante.
En términos generales, el buffer suele moverse en un rango aproximado de entre un 5 % y un 10 % de la capacidad total, aunque hay modelos con márgenes menores y otros claramente más conservadores.
| Tamaño del buffer | Ventajas | Posibles compromisos |
|---|---|---|
| Buffer pequeño | Más capacidad utilizable y mayor autonomía sobre el papel. | Menor margen de protección frente a uso intensivo o temperaturas altas. |
| Buffer medio | Buen equilibrio entre autonomía y durabilidad. | No destaca especialmente en ninguno de los dos extremos. |
| Buffer grande | Mayor protección de la batería y degradación más controlada. | Menor energía utilizable respecto a la capacidad total. |
Un buffer pequeño permite ofrecer más capacidad utilizable y mejores cifras de autonomía sobre el papel. Un buffer mayor, en cambio, suele traducirse en una batería más protegida frente al uso intensivo, el calor o la carga rápida frecuente.
Ninguna de las dos estrategias es intrínsecamente mejor; simplemente responden a prioridades distintas.
Cómo influye el buffer en la autonomía real
La autonomía de un coche eléctrico no depende de la capacidad bruta, sino de la energía realmente utilizable. Por eso, dos coches con baterías “del mismo tamaño” pueden ofrecer autonomías muy diferentes si el buffer no es igual.
Cuando se calcula la autonomía real a partir del consumo, siempre debe usarse la capacidad neta. De lo contrario, el resultado será irrealista y demasiado optimista.
Este es uno de los motivos por los que comparar fichas técnicas sin saber si los kWh son brutos o netos puede llevar a conclusiones erróneas.
| Situación | Qué ocurre realmente | Papel del buffer |
|---|---|---|
| Carga al 100 % | El coche indica carga completa, pero la batería no alcanza su límite físico. | El buffer superior evita voltajes extremos y reduce el estrés químico. |
| Descarga al 0 % | El coche deja de permitir el uso normal aunque quede algo de energía. | El buffer inferior protege frente a descargas profundas dañinas. |
| Carga rápida frecuente | La potencia se reduce a medida que sube el porcentaje. | El buffer ayuda a controlar la transición y proteger las celdas. |
| Uso diario a largo plazo | La batería va perdiendo capacidad de forma gradual. | El buffer contribuye a ralentizar la degradación con el tiempo. |
Relación entre buffer y degradación de la batería
El buffer juega un papel clave en la degradación a largo plazo. Al mantener la batería alejada de los extremos de carga, se reduce el estrés químico y térmico, especialmente en situaciones repetidas como la carga rápida o el uso diario en climas calurosos.
Además, en algunos modelos el fabricante se reserva la posibilidad de ajustar el buffer con el tiempo. Cuando la batería empieza a perder algo de capacidad por envejecimiento natural, el sistema puede liberar una pequeña parte de ese margen para que el usuario perciba menos pérdida en los primeros años.
No se crea energía nueva, pero sí se gestiona de forma más inteligente la que ya existe.
El buffer y la carga rápida
La carga rápida en corriente continua está muy condicionada por el estado de carga real de la batería. A medida que se acerca al límite superior, la potencia debe reducirse para evitar daños.
El buffer ayuda a que esa transición sea más controlada, aunque no elimina las limitaciones físicas. Un coche puede marcar 100 % y, aun así, haber reducido la potencia de carga mucho antes.
Por eso, aunque el buffer protege la batería, no convierte una batería al final de carga en ideal para seguir cargando rápido. La física sigue mandando.

Cómo saber si un coche tiene mucho o poco buffer
No siempre es fácil, porque muchos fabricantes solo publican una cifra de kWh sin aclarar si es bruta o neta. Aun así, existen algunas pistas.
Cuando se conocen ambas cifras, el cálculo es directo. Si solo se dispone de autonomía realista y consumo medio, se puede hacer una estimación aproximada de la capacidad utilizable. También hay herramientas de diagnóstico que permiten ver datos internos del sistema de gestión de batería, aunque eso ya es terreno más avanzado.
En cualquier caso, lo importante no es tanto el número exacto, sino entender que el buffer existe y que forma parte del diseño del coche.
¿Es el buffer una desventaja para el usuario?
No. El buffer no es energía “perdida” ni una trampa comercial. Es una medida de protección que permite que la batería dure más años, mantenga mejor sus prestaciones y sea más segura.
El verdadero problema aparece cuando el fabricante no comunica con claridad qué parte de la batería es realmente utilizable. Por eso, desde el punto de vista del usuario, siempre es preferible que se indique la capacidad neta, ya que es la que tiene impacto directo en la experiencia diaria.
Conclusión
El buffer de la batería es uno de esos elementos invisibles que explican muchas de las diferencias reales entre coches eléctricos. No se ve, no se toca y rara vez se menciona, pero influye en la autonomía, la degradación, la carga rápida y la tranquilidad a largo plazo.
Entenderlo permite leer las fichas técnicas con más criterio y evitar comparaciones simplistas basadas únicamente en los kWh anunciados. En un coche eléctrico, tan importante como el tamaño de la batería es cómo se gestiona.