Stellantis y Leapmotor están en negociaciones avanzadas para desarrollar de forma conjunta un nuevo SUV eléctrico bajo la marca Opel, según ha publicado Reuters citando a tres fuentes conocedoras del proyecto. La producción de este modelo está prevista para 2028 en la planta de Stellantis en Figueruelas, Zaragoza, con un objetivo de 50.000 unidades anuales.
Es una noticia que confirma lo que ya avancé hace meses: Opel va a adoptar la tecnología de Leapmotor para cubrir un hueco en su gama de SUV eléctricos. Lo que en octubre de 2025 era una filtración de Les Echos ahora es una negociación formal con nombre en clave, plazos de producción y un reparto de tareas concreto. Y lo más relevante para España es que la planta de Figueruelas sigue ganando peso como centro de producción de eléctricos basados en tecnología china para todo el mercado europeo.
La base técnica: plataforma LEAP 3.5 del Leapmotor B10
El nuevo modelo de Opel compartirá plataforma con el Leapmotor B10, el SUV compacto eléctrico que también se ensamblará en Figueruelas a lo largo de este año. Esto implica que el futuro SUV de Opel utilizará la arquitectura LEAP 3.5 con sistema eléctrico de 400 V, baterías LFP y un rendimiento de carga rápida que, en el B10, alcanza hasta 168 kW de potencia máxima con una recuperación del 10% al 80% en 26 minutos. Si estos números se trasladan al modelo de Opel, estaremos ante un coche significativamente más competitivo de lo que ofrece el Opel Mokka eléctrico actual, que se limita a 100 kW de carga y una autonomía de apenas 403 km WLTP con una plataforma heredada del antiguo grupo PSA.
El reparto de responsabilidades que describe Reuters es claro. Leapmotor suministrará las tecnologías centrales y los componentes clave del vehículo, incluidos los sistemas electrónicos y eléctricos. Opel diseñará el exterior del modelo. Y una parte significativa del desarrollo se llevará a cabo en China. Leapmotor, de hecho, acaba de abrir su primer centro de I+D en Europa, concretamente en Múnich, lo que refuerza la idea de que la colaboración técnica entre ambas compañías va a ir a más.

Esto ya lo avancé en octubre: Opel pondrá su logo al Leapmotor B10
En octubre de 2025 publiqué un artículo en el que ya explicaba que Opel estaba en vías de adoptar el Leapmotor B10 como modelo propio. En aquel momento la fuente era el diario económico francés Les Echos, que apuntaba a que Opel vendería el B10 bajo su propia marca para cubrir el hueco entre el Mokka, de 4,15 metros, y el Grandland, de 4,65 metros. Ahora Reuters concreta mucho más: el proyecto tiene nombre en clave interno, O3U, las conversaciones comenzaron a finales de 2025 y podrían cerrarse formalmente este mismo mes de abril.
La diferencia entre lo que se sabía entonces y lo que se sabe ahora es sustancial. Ya no se trata de simplemente ponerle el logo de Opel al B10. Stellantis ha estudiado el uso de la tecnología de Leapmotor para desarrollar la próxima generación del Opel Mokka, conocida internamente como Mokka B. Según Reuters, la producción de este modelo se trasladaría eventualmente de Francia a España. Es un movimiento que tiene todo el sentido industrial: concentrar la producción de modelos basados en la plataforma LEAP 3.5 en una misma fábrica para maximizar las economías de escala.
Alfa Romeo también entra en la ecuación
Hay un detalle que no se puede pasar por alto. Reuters afirma que Stellantis ha iniciado conversaciones preliminares con Leapmotor para desarrollar también un modelo de Alfa Romeo sobre la misma arquitectura, producido igualmente en la planta de Zaragoza. El objetivo sería optimizar la capacidad de la fábrica. Si esto se confirma, Figueruelas podría acabar produciendo modelos de Leapmotor, Opel y Alfa Romeo, todos sobre la misma base china. Es un escenario que hace unos años habría resultado impensable, pero que tiene una lógica industrial aplastante cuando se analiza la situación de marcas como Alfa Romeo dentro de Stellantis, cuya continuidad depende de encontrar proyectos viables y rentables.
Además de estos modelos del segmento C, las dos compañías también han discutido la posibilidad de desarrollar coches más pequeños, del segmento A, basados en la arquitectura de Leapmotor. Esto requeriría una línea de producción diferente a la de Zaragoza, pero demuestra que la colaboración no se limita a un solo proyecto puntual.

Una tendencia que va más allá de Opel: el Citroën 2CV también mira a Leapmotor
Lo de Opel no es un caso aislado dentro de Stellantis. La semana pasada publiqué que Citroën ha dado luz verde a un concept del mítico 2CV que se presentará en el Salón de París en octubre de 2026, con un modelo de producción eléctrico previsto para 2029. Y lo interesante es que, según medios italianos, la tecnología de Leapmotor podría estar detrás de su plataforma. Concretamente, la base del próximo Leapmotor T03 de segunda generación.
El patrón es evidente: Stellantis está recurriendo a su socio chino no para un modelo concreto, sino como fuente de tecnología transversal para múltiples marcas y segmentos. Un SUV compacto de Opel, la próxima generación del Mokka, posiblemente un Alfa Romeo, un Citroën urbano inspirado en el 2CV y un FIAT Pandina. Todos con tecnología de Leapmotor. Es una estrategia que permite a Stellantis reducir drásticamente los tiempos de desarrollo – el proyecto del Opel apunta a solo dos años desde el inicio de las negociaciones hasta la producción – y también los costes.
Lo que significa para Figueruelas y para España
La planta de Figueruelas ya tenía confirmados cuatro modelos de Leapmotor, con el B10 como primero de ellos y un 60% de los componentes producidos en Europa. A esto se le suma ahora la gigafactoría de baterías de CATL que está en construcción junto a la factoría. Y si las negociaciones sobre el Opel y el posible Alfa Romeo llegan a buen puerto, Zaragoza se consolidaría como el principal polo europeo de producción de eléctricos basados en tecnología china dentro de Stellantis.

Lo que empezó siendo un acuerdo de distribución entre Stellantis y Leapmotor, con una inversión de 1.500 millones de euros en 2023 para adquirir un 20% de la compañía china, se está transformando en una integración tecnológica profunda. Leapmotor entregó cerca de 600.000 vehículos en 2025, logró su primer beneficio anual y tiene como objetivo superar el millón de unidades en 2026. La empresa ya opera en decenas de mercados internacionales gracias a la red de Stellantis, y las conversaciones para producir sus modelos también en una fábrica inactiva de Canadá demuestran que la alianza no se limita a Europa.
Estamos ante un cambio de modelo: las marcas europeas tradicionales ya no solo compiten con los fabricantes chinos, sino que absorben su tecnología para transformar sus propios productos. Es lo que ya vimos con Volkswagen y XPENG, con Jaguar Land Rover y Chery, y es lo que Stellantis está haciendo de forma más agresiva que nadie con Leapmotor. La pregunta ya no es si la tecnología china va a estar en los coches europeos, sino cuántas marcas europeas van a depender de ella.