Audi y Skoda estudian fabricar un eléctrico urbano en Martorell, hermano del Cupra Raval

Skoda y Audi se plantean su propio eléctrico urbano, fabricado en España. Sería su versión del Cupra Raval y del Volkswagen ID.Polo, sobre la plataforma MEB Entry y siguiendo un concepto de hatchback tradicional.

El impulso de la Comisión Europea a los coches eléctricos pequeños, asequibles y fabricados en la UE está provocando movimientos estratégicos dentro del Grupo Volkswagen. Según ha informado La Tribuna de Automoción citando varias fuentes del sector, tanto Audi como Skoda están analizando el lanzamiento de un vehículo eléctrico urbano equivalente al Cupra Raval y al Volkswagen ID.Polo. Ambos se ensamblarían en la planta de SEAT en Martorell, donde el Raval ya está arrancando su producción en serie.

No es la primera vez que estos proyectos aparecen sobre la mesa. Ya en 2021, cuando el plan de electrificación del Grupo Volkswagen en España estaba en sus primeras fases de definición, se contempló la posibilidad de fabricar versiones de Audi y Skoda sobre la misma base técnica. Finalmente fueron descartados: Audi decidió que su primer eléctrico de acceso debía situarse en el segmento del A3, y Skoda apostó directamente por la variante SUV que acabó convirtiéndose en el Skoda Epiq, cuya fabricación arrancará este año en la planta de VW Navarra.

El Audi urbano eléctrico, muy cerca de aprobarse

De los dos proyectos, el de Audi es el que tiene más probabilidades de salir adelante. Hasta tres fuentes consultadas por el medio especializado califican su aprobación como «muy probable», y señalan que en distintos estamentos del Grupo Volkswagen ya se da prácticamente por hecho que se acabará comercializando. Su llegada estaría prevista entre 2029 y 2030.

Si recibe luz verde, este modelo supondría un refuerzo clave para la línea 1 de Martorell, donde actualmente se están preparando las líneas para la producción del Cupra Raval -cuyo arranque en serie está previsto para finales de marzo, con un precio desde 26.000 euros y hasta 450 km WLTP de autonomía-y del Volkswagen ID.Polo, que comenzará a fabricarse a partir de junio. Sería la primera vez que Audi tuviera un modelo eléctrico de segmento B en su gama, un movimiento que encajaría perfectamente con la estrategia de Bruselas de fomentar el coche eléctrico pequeño y accesible fabricado en Europa.

Skoda, con muchas más dudas

El panorama para la versión de Skoda es mucho más incierto. Algunas fuentes señalan que el proyecto se habría analizado pero descartado de nuevo. La marca checa, que ya tiene un calendario bastante apretado con el Epiq -un SUV urbano eléctrico desde 25.000 euros con tres versiones, baterías LFP y NCM de hasta 51,7 kWh y autonomías de hasta 430 km WLTP- y su fabricación prevista en Pamplona, podría considerar que añadir un segundo modelo urbano de silueta diferente no justifica la inversión en este momento. Su hipotético lanzamiento se situaría entre 2031 y 2032.

La ronda de planificación, aplazada a noviembre de 2027

Sea como fuere, ambos proyectos tendrían que ser ratificados en una ronda de planificación de productos del Grupo Volkswagen, las conocidas como PR. La PR74, que estaba prevista para noviembre del año pasado, se ha aplazado en dos ocasiones: primero a principios de 2026 y ahora a noviembre de 2027, sin descartarse que pueda retrasarse incluso a 2028.

Detrás de estas demoras se encuentran la incertidumbre regulatoria en Europa, un mercado del eléctrico que evoluciona de forma desigual, y las mayores dificultades financieras que afronta el consorcio alemán. No obstante, el grupo tiene asegurado un reparto de cargas de trabajo para todas sus factorías hasta 2030 gracias a rondas de planificación anteriores, lo que le da margen para tomar estas decisiones sin urgencia.

Martorell, la transformación de una fábrica clave

La planta de Martorell está viviendo una transformación profunda. De fabricar coches de combustión interna durante décadas, ahora se ha adaptado para producir vehículos eléctricos sobre la plataforma MEB+, una evolución de la MEB que incorpora tracción delantera, compatibilidad con baterías LFP y NCM, y tecnología Gigacasting para reducir piezas y costes de producción.

El Cupra Raval, que mide 4,04 metros de largo con una distancia entre ejes de 2,6 metros, es el primer modelo en salir de esta línea renovada. Hemos podido verlo de cerca hace poco y lo que nos contaron confirma que es un «urbano» que quiere servir para todo lo demás: con el tamaño de un SEAT Ibiza pero la habitabilidad de un Cupra Leon, versiones de 216 y 226 CV y baterías LFP y NCM que dan entre 300 y 450 km de autonomía.

Las primeras unidades de tanto el Raval como el ID.Polo usarán baterías producidas en Salzgitter (Alemania), pero la fábrica ya está preparada para recibir las celdas de la gigafactoría de PowerCo en Sagunto, que arrancará operaciones este mismo año con una capacidad de 40 GWh anuales, suficiente para abastecer hasta 500.000 coches eléctricos. Cuando la cadena de suministro esté completamente operativa, tanto el Raval como el ID.Polo -y potencialmente un futuro Audi urbano- podrían ser coches eléctricos integralmente fabricados en España: vehículo en Martorell y baterías producidas por PowerCo en Valencia.

La plataforma SSP, el siguiente gran objetivo

Más allá de estos Small BEV, en la próxima ronda de planificación también se tendrá que decidir si Martorell se adjudica la plataforma SSP, la siguiente generación de arquitectura eléctrica del Grupo Volkswagen. Sobre ella se desarrollarían los futuros Cupra Formentor, Terramar y Tavascan eléctricos, que forman parte de los nuevos modelos con los que Cupra quiere alejarse de los SUV. Conseguir esta segunda plataforma es vital para asegurar la rentabilidad y sostenibilidad a largo plazo de la fábrica catalana.

El contexto: una familia eléctrica «made in Spain»

Si miramos el conjunto, el panorama de los eléctricos pequeños del Grupo Volkswagen fabricados en España resulta realmente ambicioso. En Martorell se producen el Cupra Raval y el ID.Polo. En VW Navarra, el Skoda Epiq y el ID.Cross sustituyen al Polo térmico que dejó de fabricarse en España. Y si Audi -y quizá Skoda- dan luz verde a sus respectivos modelos, Martorell añadiría más siluetas a su capacidad productiva.

Todo esto ocurre en un contexto en el que la UE está endureciendo las exigencias de emisiones y, al mismo tiempo, ofreciendo incentivos para que los coches eléctricos asequibles se produzcan dentro de sus fronteras en lugar de importarlos de China. Para España, que aspira a seguir siendo uno de los grandes fabricantes de automóviles europeos, estas decisiones son determinantes.

Estaremos atentos a la evolución de estos proyectos, especialmente cuando se acerque la ronda de planificación PR74. De momento, lo que parece claro es que el futuro de SEAT pasa irremediablemente por Cupra, y el futuro de Martorell, por los coches eléctricos.