Sobre el estudio que encontró altas concentraciones de PM2.5 en cargadores de coches eléctricos

Grandes cuentas de redes sociales, "anti coche eléctrico", han difundido el estudio tratando de hacer creer que los cargadores para coches eléctricos son contaminantes. La realidad es que sólo tienen ventiladores que provocan la resuspensión de partículas ya existentes.

El pasado 3 de julio, la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) publicó un comunicado de prensa respecto al hallazgo de altas concentraciones de partículas PM2.5 cerca de estaciones de carga rápida para coches eléctricos. Algo que publicó Autobild el día 15 de agosto, y algunas cuentas de X se han encargado de viralizar.

Lo curioso es que, como he podido ver en redes sociales, estas cuentas que lo han viralizado no han comprendido el estudio, sus resultados y sus observaciones. Y lo cierto es que, después de haber leído el artículo de Autobild, deja lugar a poca duda. Aún así, es importante hacer algunas aclaraciones frente a las malas interpretaciones que se han hecho de este estudio.

A través de su Fielding School of Public Health, la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) publicó este comunicado en su web oficial con el título ‘UCLA team finds high levels of particulates in air near electric vehicule fast charging stations’,que se podría traducir como ‘El equipo de UCLA encuentra altos niveles de partículas en el aire cerca de las estaciones de carga rápida para coches eléctricos’. Y sí, este titular es absolutamente cierto, como encontramos en los detalles de la publicación oficial.

Altas concentraciones de partículas PM2.5 cerca de los cargadores para coches eléctricos

Se analizaron 50 estaciones de carga rápida de corriente continua, ubicadas en 47 ciudades del condado de Los Ángeles. Para la comparación se incluyeron estaciones urbanas de fondo, gasolineras y ubicaciones sin estaciones de carga rápida. Y encontraron lo siguiente:

Concentraciones de PM₂.₅ según entorno
Entorno Concentración de PM₂.₅ (µg/m³) Notas
Estaciones de carga rápida (DCFC) 7,3–39,0 Concentraciones diarias
Sitios urbanos de referencia (sin DCFC) 3,6–12,4 Concentraciones diarias
Comparativa contextual
Fondo urbano ~7–8
Intersecciones / autopistas ~10–11
Gasolineras ~12
Estaciones de carga rápida (DCFC) ~15 (promedio) Picos hasta ~200

¿Cuál es la causa real de este hallazgo?

Los investigadores dan una causa probable, no una causa probada. Y atribuyen el aumento de partículas finas no a emisiones de los vehículos, ni tan siquiera a emisiones producidas por las estaciones de carga para vehículos eléctricos. Atribuyen el aumento de partículas finas a la resuspensión de polvo, y de partículas finas, por el funcionamiento de los ventiladores de refrigeración de los armarios eléctricos que usan las estaciones de carga rápida.

Es decir, que los resultados del estudio se deben, en realidad, a un efecto colateral físico. Los ventiladores de los armarios eléctricos lo único que hacen es remover el polvo ya existente en el entorno, y que podría provenir de polvo urbano, de partículas de neumáticos, frenos, etcétera. Con el movimiento de los ventiladores, ese polvo se vuelve a suspender en el aire, lo que provoca que aumenten las concentraciones de PM2.5 alrededor de la estación.

Pero, entonces ¿los cargadores para coches eléctricos contaminan?

No, no contaminan a nivel químico. No generan gases de efectos invernadero, y no generan nuevas partículas como lo hace un motor de combustión. De hecho, no todas las estaciones de carga usan este tipo de ventiladores, tan solo las ultra rápidas, en tanto que la carga genera calor y se usan para la refrigeración de sus sistemas electrónicos. Solo contribuyen a la contaminación física localizada, en tanto que el movimiento de aire de sus sistemas de refrigeración puede aumentar de forma puntual la concentración de partículas que ya estaban presentes en el suelo o en superficies cercanas.

A pocos metros de distancia de estas estaciones de carga ultra rápidas la concentración baja rápidamente y, además, a cientos de metros desaparece la diferencia frente al aire urbano normal. Todo esto no quiere decir que no sea un problema que deba atenderse. Podrían incorporarse filtros en los ventiladores de los sistemas de refrigeración, podría replantearse la dirección hacia la que se expulsa el aire, y por supuesto podría plantearse que los cargadores rápidos estén alejados de zonas sensibles. Donde, como alternativa, pueden utilizarse cargadores lentos.

Es fundamental no quedarse en el titular, porque la información es evidentemente limitada. Si se analizan este tipo de estudios con el detalle que se requiere podemos darnos cuenta de que la realidad es más rica que un simple titular. Aún así, seguro que habrá quien siga interpretando las publicaciones a su antojo, y limitándose a los titulares que confirman su sesgo.