El sector del automóvil ya sufrió una crisis de microchips como consecuencia inmediata de la pandemia y la parada de la producción. Y recientemente ha enfrentado otro problema parecido con Nexperia, pero a colación de las tensiones geopolíticas que estamos viviendo en los mismos años. Y ahora hay otra amenaza de escasez de chips, pero que viene derivada del crecimiento de la Inteligencia Artificial (IA).
Los coches, y los coches eléctricos entre ellos, utilizan memoria. Usan memoria DDR4 y DDR5 como la de los ordenadores y otros dispositivos electrónicos de consumo, usan LPDDR y utilizan también otros formatos como Flash NAND y GDDR. Y el problema es que en esta necesidad entran en competencia con la IA por el suministro de los chips necesarios.
Los precios de la memoria RAM están subiendo por culpa de la IA
Los coches modernos tienen sistemas computacionales relevantes. Usan decenas de centralitas (ECUs), pero cuentan además también con SoCs compuestos por su CPU, GPU, NPU y estos sistemas de memoria RAM. Y además cuentan también con memoria Flash, y RAM, para sus sistemas de infotainment, ADAS, conectividad y la gestión de la batería entre otros.
Para que te hagas una idea, un coche moderno tiene más potencia de cómputo que un ordenador portátil de hace una década. Y especialmente los coches eléctricos, que cuentan con más sistemas electrónicos, informáticos y computacionales. Así que, aunque a priori pueda parecer extraña la relación, están estrechamente relacionados con el sector de la informática, y se ven afectados por las subidas y bajadas de precios de componentes, pero mucho más por las alteraciones en el suministro de componentes.
No falta RAM, la IA está derivando la producción hacia la memoria HBM
Verdaderamente relevantes solo hay tres fabricantes de chips de memoria de este tipo, que son Samsung, SK Hynix y Micron. Y han dedicado la mayor parte de sus recursos a la memoria RAM que utilizan nuestros ordenadores, teléfonos inteligentes, tablets, televisores, coches eléctricos, etcétera, hasta la llegada de la IA. Que requiere de memorias mucho más capaces, sobre todo, en cuanto al ancho de banda.
No demandan RAM, sino que demandan HBM. Es un nuevo tipo de memoria muy similar, pero con chips apilados verticalmente e interconectados que puede ofrecer diez veces más ancho de banda para cubrir las necesidades de las tecnologías de Inteligencia Artificial de Meta, de OpenAI y de otras compañías emergentes. Y esta memoria HBM, efectivamente, la fabrican las mismas tres: Samsung, SK Hynix y Micron.
Estas tres compañías están derivando su capacidad de producción hacia la tecnología HBM y, en cierto modo, abandonando la producción de DRAM, que sigue siendo imprescindible para todo tipo de dispositivos incluyendo los vehículos eléctricos. Y lo están haciendo por una cuestión de rentabilidad que les proporcionan los hyperscalers del sector e la IA; es decir, compañías como Meta (Facebook), OpenAI, etc.
La IA está provocando escasez de RAM y las europeas serán las más afectadas
Lo que se entiende de todo esto es que la demanda de HBM, que está creciendo por la IA de una forma desmedida, está llevando a los productores de RAM a dedicar su capacidad de producción a esta nueva tecnología más rentable y, en cierto modo, abandonar la RAM por falta de capacidad. De hecho, Micron ha abandonado por completo la producción de RAM para centrarse de lleno en producir memoria HBM. Y eso es lo que está provocando que la RAM suba de precio hasta límites que nunca antes había alcanzado.
El mayor problema no es el precio, en tanto que el sector del automóvil trabaja con grandes pedidos anticipados, cubriéndose por amplios plazos. El problema, más bien, es que no existe capacidad global para fabricar la memoria que se requiere en todos los sectores que dependen, de una forma u otra, de la capacidad de cómputo. Y el primer paso ha sido que los chips suban de precio, pero esto no es más que una señal de la escasez que existe.
Dentro del sector de la tecnología de consumo ya ha habido subidas de precio en productos como videoconsolas, y amenazas de inminentes subidas de precio en ordenadores y dispositivos móviles. El sector del automóvil tiene una dependencia menor y un ciclo de aprovisionamiento distinto. Pero va a verse afectado también en algún momento, y los coches eléctricos son aún más dependientes de este tipo de tecnologías que los térmicos.
Las empresas automovilísticas europeas son, una vez más, las más vulnerables a esta situación. Sobre todo por su falta de vocación tecnológica, pero también por su integración en el sector tecnológico. Compañías como Tesla o BYD están más y mejor inmersas en el sector tecnológico del hardware, y mejor preparadas para este tipo de cambios; especialmente BYD por su alto nivel de integración vertical. Las compañías europeas tradicionales, sin embargo, son más susceptibles a sufrir este tipo de cambios.