Esta misma semana se ha dado a conocer el Dacia Spring 2024 y, desde luego, si pones el nuevo al lado del viejo, es posible que incluso te cueste saber que uno es la renovación del otro. Sí, ha dado un auténtico salto de gigante, pero ya te dije en su artículo de lanzamiento que es un gigantesco cambio en lo que menos importa del coche. ¿Por qué? Pues porque la marca se ha centrado en actualizar su diseño exterior y en darle un giro de trescientos sesenta grados a su habitáculo, además de en mejorar su equipamiento de manera muy notable, pero aunque la mona se vista de seda… la mona en cuestión sigue teniendo poquísima autonomía y una potencia definitivamente insuficiente.
Por obligación, impuesta por Europa, ahora tiene más sistemas de asistencia a la conducción que de forma directa o indirecta repercuten en la seguridad del Dacia Spring 2024. Bien por ahí, pero ningún mérito para la marca rumana porque, como te digo, es algo que viene impuesto y todos tienen que cumplir. Luego, el diseño se ha renovado y vale, muy bien, es un restyling como otro cualquiera. En el interior sí que la firma ‘low cost’ de Renault lo ha hecho de maravilla porque lo ha replanteado por completo y tiene mejor calidad, y más y mejor tecnología. Pero algo ha pasado aquí, que se han olvidado de lo importante.

El Dacia Spring 2024 mantiene sus 65 CV y ‘unos 220 km de autonomía’, cifras deficientes con el Citroën ë-C3 recién lanzado al mercado
Con su carrocería de 3,73 metros de largo, el Dacia Spring sigue jugando casi en solitario en el segmento de los utilitarios eléctricos, donde algún día estuvieron opciones como el SEAT Mii, el Skoda Citigo y el Volkswagen Up! en sus configuraciones eléctricas. Ahora mismo el único rival puro que tiene en nuestro mercado es el DR.1 y el Yudo K3. Los dos, por cierto, mucho menos populares que el modelo de Dacia que se acaba de renovar. Pero, aunque estos son los que encajan como alternativas por medidas y prestaciones, en realidad quien le va a robar ventas al Dacia Spring es un producto notablemente superior: el Citroën ë-C3.
Con esta renovación del Spring, Dacia lo tenía fácil, digamos, para haberle metido una batería más grande a su utilitario y para haberle puesto también un motor más potente. Sin embargo, mucho cosmético para el Spring 2024 y el modelo se sigue manteniendo con una batería de 26,8 kWh de capacidad de almacenamiento energético. Que puede alimentar a un motor de 45 CV en su configuración más básica, o de 65 CV en el mejor de los casos. Evidentemente, ni por batería ni por motor se puede siquiera plantear ser una alternativa al Citroën ë-C3.

El Citroën ë-C3, recordemos, usa un motor eléctrico de 112 CV que está conectado a una batería de 44 kWh. Son también unas especificaciones técnicas bastante modestas, pero es que con esto puede hacer 320 km de autonomía según la homologación WLTP y, sin embargo, el Spring se conforma con ‘unos 220 km de autonomía’ según las indicaciones de Dacia y manteniéndonos aún pendientes de conocer cuál será el resultado final. No ha mejorado la batería, no ha mejorado el motor eléctrico, y tampoco ha mejorado la autonomía que ofrece.
Es un coche eléctrico condenado y atado a la ciudad, mientras que el Citroën ë-C3, por apenas unos 3.000 euros más, es un modelo que ya es capaz de salir a la autopista sin problemas realmente críticos. También porque el Dacia Spring soporta una potencia máxima de carga en corriente continua de solo 30 kW y, sin embargo, el Citroën ë-C3 llega hasta los 100 kW de potencia máxima. Las diferencias técnicas son mucho más relevantes y grandes que esos tan solo 3.000€ de diferencia que hay entre el precio de uno y el del otro. Mi punto es que Dacia debería haberse quedado más cerca de los 300 km de autonomía, y más cerca de al menos 90 CV de potencia, y sí habría sido un potencial rival barato para el ë-C3 de Citroën.