La tracción a las cuatro ruedas había quedado reducida en los últimos años a ciertos modelos con una orientación específica. Sin embargo, la llegada de los vehículos eléctricos y también de los híbridos Mild-Hybrid ha servido de impulso a este tipo de vehículos gracias a que ahora es mucho más sencillo, y económico, dotar de sistemas AWD a la mayoría de los modelos.

Así y casi sin enterarnos, más y más vehículos empiezan a llegar al mercado con sistemas de tracción a las cuatro ruedas pero no mecánicos como se hacía tradicionalmente, sino eléctricos gracias a la adopción de uno o dos motores, en función de las necesidades.

Y es que hasta ahora, la tracción a las cuatro ruedas era casi exclusiva de algunos modelos y marcas. Subaru, por ejemplo, es la única marca que apuesta por este tipo de tracción en toda su gama. Otros fabricantes la reservaban para sus modelos más prestacionales o bien para los SUV con los motores más potentes y mejor equipados. Por último algunos modelos incluían versiones con este tipo de tracción, pensado para aquellos que quieren un automóvil crossover como las versiones Allroad de Audi, Scout de Skoda, Xperience de SEAT, etc.

La revolución de las cuatro ruedas llega con los eléctricos e híbridos

La llegada de los vehículos eléctricos ha supuesto una revitalización de este tipo de transmisiones. Los primeros en apostar por ello de forma clara han sido los modelos Model X, Model S y Model 3 Dual Motor de Tesla, los cuales recurren a un sistema compuesto por un motor delantero y uno trasero para conseguir empuje en los dos ejes.

Además algunos híbridos y sobre todo los Mild Hybrid de nueva generación que empezarán a llegar han empezado a apostar por este sistema, con motores tradicionales en la parte delantera que mandan su fuerza al tren anterior mientras que un motor eléctrico situado en la parte trasera les permite, por un lado, circular en modo completamente eléctrico algunos kilómetros y además, cuando es necesario, ayudar a mejorar la tracción sobre firmes resbaladizos o bien mejorar puntualmente las prestaciones en aceleración.

Las ventajas de este sistema respecto a la tradicional tracción a las cuatro ruedas son varias. Por un lado, la sencillez pues no son necesarios costosos ejes de transmisión, cajas de diferenciales, embragues, etc. A nivel de habitabilidad, como ya no es necesario contar con un eje a lo largo del vehículo, los túneles de transmisión son de menores dimensiones, permitiendo ganar espacio interior tanto en el maletero como en las plazas posteriores.

Pero quizás la mayor de las ventajas sea su efectividad. Hace algunos meses os explicábamos como Polestar estaba poniendo a punto sus vehículos eléctricos con tracción integral. La ventaja de una tracción eléctrica es su inmediatez y además la precisión con la que se puede programar para que entregue la potencia justa y necesaria y además lo haga de forma inmediata, con el fin de conseguir tener una tracción óptima o bien ayudar a los sistemas de seguridad activa cuando perdemos el control del vehículo.

Sin duda, un gran avance en todos los sentidos y que estará al alcance de cualquier usuario.