En vehículos con cambio manual, el desgaste sobre la transmisión puede dar lugar a averías. Y los síntomas de avería en el embrague más habituales son algunos como la dificultad para engranar una marcha o, por ejemplo, ciertos ruidos cerca de la propia palanca del cambio. Los anteriores no son los únicos, así que vamos a repasar cuáles son los síntomas de avería del embrague más comunes para que sepas cómo detectarlos y cómo debes actuar.

Hay diferentes averías posibles sobre el embrague, y cada una muestra sus síntomas. Uno de los síntomas que demuestran una avería en el embrague se produce durante la aceleración, cuando pisamos el acelerador y el régimen de vueltas aumenta pero, sin embargo, la respuesta del motor no acompaña. Es decir, que aceleramos pisando el pedal que corresponde, pero el vehículo no aumenta su velocidad: esto ocurre por un deslizamiento del embrague, que no permite transmitir la actividad del motor a las ruedas, por tal problema en el sistema de transmisión.

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Si te ocurre esto, seguramente tu embrague esté averiado: los síntomas más frecuentes para las averías de embrague

Otro síntoma de un problema relacionado con el embrague son los ruidos, y pueden producirse cuando se embraga –quizá el mando esté desajustado-, o pueden producirse cuando se mantiene pisado el embrague. En este último caso, con crujidos, el vehículo nos estará diciendo –probablemente- que la rótula de la horquilla de embrague está desgastada. Podemos escuchar otros ruidos en punto muerto, por ejemplo, por los mismos problemas, o quizá cuando se pisa el embrague en maniobras lentas, por problemas relacionados con el collarín del embrague. Pero lo más habitual es tener problemas para cambiar de marcha, algo que puede estar ocasionado por el sistema hidráulico o por alguno de los componentes de enlace.

En caso de que el vehículo tenga olor a quemado, un olor muy característico del embrague quemado, entonces es probable que no haya ninguna avería, sino sencillamente una ‘alerta’ por parte del componente. Este olor emana del embrague cuando los revestimientos se calientan por encima de la temperatura habitual y comienzan a arder, y ocurren por abusar del embrague durante la aceleración, o bien por mantener el pie apoyado sobre el pedal del embrague. Su correcto uso debería evitar este tipo de olores y averías, y un embrague bien utilizado –y sin defectos de fabricación- puede durar sin problema alguno más de 150.000 kilómetros sin tener que ser reemplazado.

Es imposible atender a los síntomas de avería en el embrague, porque es habitual que haya que cambiarlo por su mantenimiento. Sin embargo, si no cumplimos con su mantenimiento, y seguimos circulando por muchos kilómetros con un embrague en mal estado –porque está desgastado o sufre una avería- entonces podríamos acabar sufriendo otro tipo de problemas, y de averías, en componentes como la transmisión de nuestro coche.