Tanto en un coche gasolina como en un diésel, hay un rango de revoluciones óptimo al que cambiar de marcha. Si cambiamos demasiado pronto pueden producirse averías en la válvula EGR o el filtro anti partículas y, sin embargo, si cambiamos demasiado tarde, el motor sufre por exceso de esfuerzo. Así que ¿a qué revoluciones hay que cambiar en un diésel?

En un motor diésel, la entrega de potencia y de par motor es progresiva; describe una curva en relación alas revoluciones del motor. Hay un punto –de revoluciones- en el que alcanzan su máximo, y a partir de ahí la potencia cae. Es decir, que a partir de ahí el coche deja de empujar más, aunque sigamos acelerando, así que sufre y no es eficiente. Es decir, que también aumenta el consumo. Y lo habitual es que un coche diésel entregue su potencia máxima a las 4.000 rpm, como mucho.

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Cuándo cambiar de marcha en un coche diésel, el rango de revoluciones ideales

Precisamente por lo anterior, aunque depende del motor concreto que tenga tu coche, por norma general en un coche diésel se cambia de marcha entre 2.000 y 4.000 rpm. Evidentemente, hay en coches –y situaciones- en que se puede cambiar a menos revoluciones, o incluso a más. Pero por norma general este es el rango de revoluciones óptimo en el que en tu coche diésel debes cambiar de marcha.

En los coches diésel hay que tener especial precaución, frente a los gasolina. ¿Por qué? Porque llevar el coche a pocas revoluciones de forma recurrente puede producir averías en componentes como la válvula EGR, que se puede obstruir por no alcanzar una temperatura elevada, o en el filtro de partículas. Por eso, aunque queramos consumir poco combustible y conducir de una manera eficiente, es importante salir a carretera –y no conducir siempre en entorno urbano- y además alcanzar un régimen de revoluciones relativamente elevado.

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Por otro lado, también hay que tener en cuenta que un coche diésel tiene una entrega de par motor más temprana que la de un coche gasolina y un rango de revoluciones más corto que el de un coche gasolina. Por eso, los coches diésel se conducen a menos revoluciones que los gasolina y, además, las relaciones de marchas son más cortas. Esto quiere decir que tenemos que cambiar de marcha antes en un coche diésel que en un coche gasolina.

Lo fundamental es que aprendas cómo se comporta el motor de tu coche y vayas atendiendo tanto al sonido del motor como a la sensibilidad del acelerador. No es recomendable revolucionar excesivamente el motor porque, como comentábamos anteriormente, si superamos un cierto régimen de revoluciones del motor, en realidad empezaremos a tener más consumo y menos potencia. Y, por supuesto, abusar del acelerador puede hacer que la vida útil de nuestro motor sea más corta.