El humo negro en un coche diésel suele ser un claro síntoma de avería; sin embargo, puede deberse a problemas en la válvula EGR, en el colector de admisión en el filtro de partículas (FAP). El significado de que el tubo de escape de tu coche diésel esté echando humo negro es que la combustión está siendo ineficiente o incompleta; es decir, que hay gasóleo que no se está llegando a quemar. Ahora bien, esto tiene su origen en una avería, y vamos a ver cuáles son las posibles y cuál es su solución.

Que tu coche diésel acabe echando humo negro puede ser la consecuencia de usar el coche a bajas revoluciones de manera reiterada, o sin que llegue a calentarse lo suficiente. Si circulas mucho por ciudad, o a bajas revoluciones, puede acabar obstruyendo la válvula EGR y el colector de admisión, o puede impedir que el filtro de partículas se regenere correctamente. Y si ocurre cualquiera de estas cosas, efectivamente el combustible no se quemará correctamente y acabaremos viendo cómo, del tubo de escape, sale humo negro en nuestro coche diésel.

¿Por qué está echando humo negro tu coche diésel?

Tiempo atrás explicamos por qué revolucionar más tu diésel, y tiene que ver exactamente con esto. Tanto la válvula EGR como el filtro de partículas están orientados a reducir las emisiones contaminantes. Sin embargo, hacen su trabajo cuando el coche está suficientemente revolucionado y la mecánica está a la temperatura suficiente. Esto no ocurre cuando hacemos mucha circulación urbana, o cuando utilizamos el coche a bajas revoluciones de manera recurrente. Cuando conducimos de esta manera, estos sistemas se obstruyen y dejan de funcionar correctamente. Una de las consecuencias es que sale humo negro de tu diésel, pero hay algunas otras consecuencias que podremos notar durante la conducción.

Vamos a poder notar tirones en aceleración, por ejemplo, así como un aumento de combustible, y es posible que también notemos una cierta pérdida de potencia. En algunos casos, cuando estos sistemas se obstruyen se enciende el testigo de ‘fallo motor’, pero hay en muchos coches diésel en los que esto no ocurre. La solución, cuando los problemas acaban de empezar, puede ser circular por autopista durante un rato y a buenas revoluciones. Pero, cuando este problema lleva ya algún tiempo con nosotros, es posible que la solución sea ir al taller para reparar la válvula EGR o hacer allí la regeneración del filtro de partículas.

Otro de los síntomas de obstrucción en estos sistemas, que tiene como una de sus consecuencias el humo negro en los diésel, es que con el coche encendido, pero en parado, se puede notar el ralentí inestable. Para evitar este tipo de problemas, si nuestra conducción habitual es por ciudad y a bajas revoluciones, es importante que nos acostumbremos a dar una ‘vuelta’ por autopista en la que el motor se caliente lo suficiente y lleguemos a revolucionar el motor tanto como necesita. Sin quemarlo, claro.