El motor de tu coche necesita mantener una temperatura idónea para su funcionamiento. El encargado de que no se caliente es el ‘líquido anticongelante’, conocido también como líquido refrigerante. Un líquido que forma parte del sistema de refrigeración y que, como avanzábamos, se encarga de absorber el exceso de calor generado por la mecánica y de mantener el motor en torno a los 90 ºC. Pero ¿cómo cambiar el anticongelante, y cuándo se hace?

¿Cuándo cambio el líquido anticongelante del coche?

El líquido anticongelante del coche, o líquido refrigerante, se tiene que cambiar cada 2 años o 40.000 km en el caso de los anticongelantes basados en glicol. Y, sin embargo, los líquidos refrigerantes orgánicos se tienen que cambiar en torno a los 5 años u 80.000 km. ¿Por qué? Porque los inorgánicos utilizan silicatos y, por eso, los refrigerantes basados en glicol sufren una degradación más rápida. Los líquidos anticongelantes orgánicos no usan este tipo de aditivo y, gracias a eso, son más duraderos. Y no solo ofrecen esta ventaja, sino que además este tipo de líquido refrigerante tiene una temperatura de congelación más elevada y ofrecen mayor protección frente a la cavitación.

¿Cómo cambio el anticongelante del coche?

Para hacer el cambio de anticongelante necesitaremos un recipiente que recogerá el líquido que vamos a desechar y también una llave mordaza. Es recomendable el uso de guantes. Los pasos que tendremos que seguir son los siguientes:

  1. Localiza en los bajos del coche el tornillo del circuito de refrigeración y ábrelo.
  2. Si no lo hay, saca el manguito de debajo del radiador para expulsar el líquido en uso.
  3. Cuando salga el líquido, limpia (desde arriba) el circuito con agua hasta que salga limpia.
  4. Cierra el circuito y, desde arriba, echa el nuevo líquido anticongelante.

Es importante que todo esto se haga con el motor apagado y, por supuesto, con el motor en frío. Además, debes respetar siempre el límite marcado en el vaso de expansión y no echar ni más ni menos líquido anticongelante del que nos señala el fabricante del vehículo. Si, al cambiar el líquido refrigerante, ves que se expulsa con un color marrón o algún tipo de espuma, o algo parecido, quizá tengas que pasar por el taller porque podría existir algún tipo de fuga que hace que entre aceite del motor en el circuito de refrigeración.

Es crítico mantener en buen estado el sistema de refrigeración y, por supuesto, respetar los plazos en que se debe sustituir el líquido refrigerante. De lo contrario puedes tener serias averías mecánicas porque el motor, o cualquiera de los componentes del mismo, alcancen temperaturas más altas de las que deberían. En invierno podemos sufrir problemas porque este líquido se congele y, del mismo modo, no funcione como debería el sistema de refrigeración del motor.