Volkswagen, aunque parece estar dormida o al menos muy despistada, está llevando a cabo interesantes movimientos en China desde hace algún tiempo. Igual que Stellantis, o Renault, son muy conscientes de que China lidera el sector del coche eléctrico desde la parte más sensible que es el ámbito industrial. En el año 2020 compraron el 50% de JAC, y esta empresa acaba de estrenar el primer eléctrico con batería de sodio, que poco nos importa el producto en sí aquí en Europa, pero esa tecnología es la que puede salvar a SEAT de un futuro que cada día parece más inevitable: su muerte tal y como la hemos conocido hasta ahora.
Hace no demasiado tiempo, desde la directiva de SEAT dijeron que la marca podría lanzar sus propios coches eléctricos, tipo turismo y no como cuadriciclos, pero en un futuro y siempre y cuando las baterías bajen de precio de forma significativa. Aquellas declaraciones llevaron a pensar que la histórica marca española, en algún momento, podría convertirse en ‘la Dacia de Volkswagen’, que es lo que se ha comentado en innumerables ocasiones. Y que consistiría en usar tecnologías ya rentabilizadas en coches eléctricos, pero exprimiendo las mecánicas térmicas hasta que la normativa europea así lo permita.

Volkswagen ya tiene baterías de sodio, y son las que pueden salvar a SEAT y garantizar coches eléctricos baratos en un futuro catálogo
A lo que se refirió el máximo responsable de Volkswagen es a que la opción sigue abierta para que en un futuro SEAT lance un nuevo coche eléctrico, un modelo propio como nunca llegó a ser el SEAT El Born. Pero dejó claro que la condición es que las baterías bajen de precio de una forma significativa. Y es que, a fin de cuentas, SEAT no puede vender tan caro como Cupra, y necesitan de unos costes de producción mucho menores para competir en el mercado a precios más bajos que otras de sus marcas. Vamos, lo mismo que le ocurre a Dacia con respecto a Renault.
Y resulta que esta misma semana JAC ha lanzado su primer eléctrico con batería de sodio. Y como te digo, JAC es en un 50% propiedad de Volkswagen. Vamos, que la multinacional alemana tiene ya a su alcance baterías de sodio que, como hemos estado comentando desde tiempo atrás, tienen la particularidad de que son mucho más baratas que las actuales baterías LFP y, con una enorme diferencia, más económicas que las baterías NCM de altas prestaciones. Ahora bien, tienen el problema de que también tienen menor densidad energética y, por eso, pueden dar una menor autonomía que otro tipo de químicas.

Dacia ya señaló recientemente, por boca de su máximo responsable, que están estudiando este tipo de baterías como opción para sus futuros coches eléctricos, entre los que está el Dacia Sandero de nueva generación que llegará en torno al año 2027. Y desde luego, si esta química puede dar lo que ellos esperan, no será el único coche candidato a adoptar la tecnología. Y es que la filosofía de Dacia se basa en ofrecer la autonomía justa y necesaria, y no complicarse con sistemas de carga especialmente rápidos, de modo que los costes sean muy contenidos a nivel de producción y puedan ofrecer precios bastante más bajos que sus rivales sin destacar por prestaciones.
Efectivamente, esto encaja con la opción que ha dejado abierta la directiva de Volkswagen respecto a SEAT y su futuro. Con la importante diferencia de que parece que Volkswagen está en mejor situación que Dacia con respecto a las baterías de sodio. Más que nada porque, como te estaba comentando, la multinacional alemana, aunque a través de una marca china de la que es copropietaria, ya tiene esta tecnología en su poder. Y si hay una marca dentro del grupo en la que esta tecnología encajaría, desde luego, esa es SEAT. Ya veremos qué planes tiene Volkswagen respecto a esta nueva tecnología y en relación a sus operaciones en Europa. En China, como te digo, es JAC la que ha estrenado las baterías de sodio y ya se ha lanzado el primer coche eléctrico barato que usa esta tecnología.