Se suponía que a medida que se fueran fabricando y vendiendo más coches eléctricos en todo el mundo –y eso es lo que está ocurriendo- los precios de la batería tendrían que mantener una tendencia bajista. Es decir, que a medida que fuera creciendo la adopción de vehículos eléctricos, los precios tenían que ir bajando progresivamente por la reducción de costes en la economía de escala. Pero no está siendo así por varios motivos: la escasez de ciertos materiales como el litio, y también los problemas en la cadena de suministro o la inflación. Veamos cómo han subido los precios de cada tipo de batería.
Ya sabrás que existen diferentes tipos de batería para coches eléctricos, que se diferencian en su mayoría por la composición química de su cátodo. Una batería NCM se compone de níquel, cadmio y manganeso; y una LFP se compone de litio y hierro. El enorme problema en los precios de las baterías de los coches eléctricos está en que el litio ha subido de precio una barbaridad, y todas las baterías dependen de este material. Hablamos de que en mayo de 2020 un kilo de litio costaba 5 dólares aproximadamente, y a día de hoy el precio es de más de 28 dólares el kilo. Y ha llegado incluso a rozar los 30 dólares a lo largo de este año. Esto, evidentemente, tiene consecuencias directas sobre los precios de las baterías para coches eléctricos, aunque no a todas les afecta por igual.

Los materiales de las baterías de coches eléctricos han subido de precio
El níquel ha pasado de 6 dólares/kg a algo más de 8 dólares/kg, aunque llego a estar a 13 dólares de forma puntual. El manganeso por su parte ha bajado, de 0,56 dólares/kg a 0,49 dólares/kg. Y el cobalto también ha incrementado sus precios en este tiempo, desde 4,8 dólares/kg, aproximadamente, hasta los actuales 8,5 dólares/kg según los datos más recientes que tenemos disponibles. Es decir, que salvo la bajada de precio del manganeso, que a efectos prácticos no es notable en el precio de las baterías, todos los materiales críticos para la fabricación de baterías de coches eléctricos han experimentado una fuerte escalada de precios en los últimos años.
Y hay fabricantes que están mejorando sus procesos de producción para reducir los costes de producción de los coches eléctricos. Tesla lo está consiguiendo, por ejemplo. Y fabricantes de baterías para vehículos eléctricos que han recortado márgenes de beneficios y han introducido nuevas químicas y ensamblajes más eficientes para luchar contra estos crecientes precios. Pero a pesar de ello, la subida de precio de estos materiales es tan fuerte que no la están pudiendo compensar con otras medidas paralelas.

Así ha subido de precio cada tipo de batería para coche eléctrico
Casi cualquier coche eléctrico disponible ahora mismo en el mercado usa una batería NCA, NCM o LFP. Luego es cierto que hay diferentes tipos de NCA y diferentes tipos de NCM, en función de la proporción de cada material. Pero se pueden agrupara perfectamente dentro de su categoría por su composición química, porque en esencia son el mismo tipo y porque sus precios varían de manera muy parecida.
Las baterías NCA han pasado de costar en torno a los 92 dólares/kWh a valer en estos momentos 150 dólares/kWh. Y esto, si lo multiplicas por la capacidad de almacenamiento energético que tiene la batería de un coche eléctrico, evidentemente, es una diferencia sustancial. Para que te hagas una idea, un coche con batería de 64 kWh tenía antes una batería de 5.888 dólares que ahora ha pasado a costar 9.600 dólares. Un incremento de nada menos que 3.172 dólares que, evidentemente, acaba repercutiendo en el precio de venta final del coche eléctrico.
En el caso de las baterías NCM, el coste ha pasado de 99 dólares/kWh a nada menos que 152 dólares/kWh. De nuevo, si tomamos como referencia un coche eléctrico con batería de 64 kWh, lo que antes costaba 6.336 dólares, ahora tiene un coste de 9.728 dólares. Para este tipo de coches eléctricos, los que incorporan una batería de tipo NCA, y siguiendo con la referencia de 64 kWh, sería una subida de 3.392 dólares solo en el precio de la batería.

Y sin embargo, la industria afortunadamente tiene también las baterías LFP, que son mucho más económicas. Siempre han sido más baratas, pero es que además se están viendo mucho menos afectadas por este problema de subida de precio de los suministros. Costaba en torno a los 99 dólares/kWh, y ha subido hasta los 131 dólares/kWh; es decir, que en el mismo coche con batería de 64 kWh habríamos pasado de un coste de 6.336 dólares a los actuales 8.384 dólares, con una diferencia de 2.048 dólares.
Todos estos datos son de costes a nivel de celda. Sin embargo, los costes a nivel de paquete de batería son todavía más favorables a las baterías LFP. Por eso cada vez más fabricantes se están decantando por este tipo de química que, eso sí, presenta algunas importantes desventajas como que su densidad energética es inferior a la de una batería NCA o una batería NCM. De hecho, deberían haber sido las baterías de coches eléctricos baratos, pero se están generalizando y con el objetivo de reducir los sobrecostes a los que se está enfrentando la industria en estos momentos.


