Ir al contenido
Noticias

Mejor no compres un coche eléctrico si no cumple estas características, es una recomendación

Con tu dinero cómprate lo que a ti te de la gana, faltaría más. Ahora bien, si aceptas una recomendación de compra, a la hora de decidirte por un coche eléctrico, ahí va. Conociendo cómo funciona la evolución tecnológica, y sabiendo hacia dónde apuntan los fabricantes de coches eléctricos con sus futuros modelos, hay una serie de características técnicas clave que, como ‘experto en movilidad’, te recomendaría que tenga tu futuro coche eléctrico. Sobre todo en relación a la batería y a la arquitectura de todo el sistema eléctrico o el sistema de carga.

Llevamos años, muchos años comprando coches gasolina y diésel. Y ya cualquier persona sabe, más o menos, qué marcas son fiables, cuáles tienen problemas de electrónica, cuáles fallan de motor, quién ofrece mejor garantía o qué tipo de motor tiene un mejor resultado a largo plazo. Pero con los coches eléctricos todavía hay mucho desconocimiento. Así que, desde la experiencia, he recogido una serie de características clave que te recomiendo que cumpla el vehículo eléctrico que te estás planteando comprar.

La refrigeración de la batería

Sí o sí, refrigeración líquida. Apenas hay ya coches nuevos que tengan refrigeración por aire, pero en el mercado de segunda mano sí que puedes encontrar algún que otro coche eléctrico con refrigeración por aire. Y el problema es muy sencillo: estos sistemas son ineficaces, la batería se calienta más de lo debido en circulación y durante la carga y el resultado es una degradación prematura de la batería. El sistema de refrigeración de la batería en un coche eléctrico es un aspecto crítico, porque va a garantizar que la batería sea capaz de sobrevivir durante más años, más kilómetros y más ciclos de carga y descarga. Y además, nos permitirá cargar más rápido la batería cuando vayamos a un punto de carga. Así que, por tu bien, compra únicamente coches eléctricos con refrigeración líquida de la batería.

El tipo de batería, su capacidad y la autonomía

En este punto, lo fundamental es que comprendas que existen varios tipos de batería. Y ahora, que sepas diferenciar entre una batería LFP y una batería NCM/NCA, que son las dos que se están utilizando principalmente. La primera tiene menos densidad energética, pero es mucho más segura y estable, y además va a durar más kilómetros. La segunda tiene mayor densidad energética y suele ofrecer mayores autonomías, pero duran menos kilómetros y también son más inseguras.

Aquí puedes elegir sin miedo, aunque personalmente te recomendaría un coche eléctrico con baterías LFP porque la batería se va a degradar menos con el paso del tiempo y, por tanto, tu coche eléctrico durará más años y más kilómetros sin perder autonomía. Ahora bien, si necesitas un coche con mucha autonomía, olvídate de las baterías LFP y mira que tu vehículo eléctrico tenga no menos de 50 kWh de capacidad de almacenamiento energético.

La velocidad de carga

Aunque la carga rápida no se recomienda que se utilice a diario, porque hace sufrir más la batería y puede llevar a una degradación prematura, créeme que agradecerás disponer de ella. Por eso, a día de hoy descartaría cualquier coche eléctrico que ofrezca menos de 150 kW de potencia de carga máxima. Vale que no todos los puntos de carga llegan a esta potencia, y que no la vas a usar a diario. Ahora bien, cuando la tengas disponible y te haga falta, lo agradecerás.

Lo mejor que puedes hacer es usar la calculadora de tiempo de carga para vehículos eléctricos. Es una pequeña herramienta en la que puedes poner la capacidad de la batería, establecer un porcentaje de carga inicial y jugar con la potencia de carga para que veas cuánto tiempo tarda en cargar un coche eléctrico. A partir de ahí, saca conclusiones por ti mismo sobre la potencia de carga que debería tener tu coche en función del tiempo máximo que te quieras pasar pegado a un punto de carga.

Arquitectura del sistema eléctrico

Todavía no hay demasiados modelos entre los que elegir, pero mi recomendación personal es que en la medida de lo posible compres un coche eléctrico con sistema de 800 V. La mayoría de ellos utilizan aún arquitecturas de 400 V, y ya es bastante evidente que en cuestión de pocos años se quedarán obsoletos. Los 800 V hacen que sean mucho más eficientes y que, además, soporten potencias de carga mayores. Las diferencias entre una arquitectura y la otra son perfectamente notables, y sobre todo se irán notando más durante los próximos años cuando se desarrolle la infraestructura de carga de coches eléctricos.

Sígueme en YouTube Únete a +55.000 suscriptores Sígueme en Google DiscoverMis pruebas y noticias, en el feed de tu móvilSígueme en Google NewsMárcame como fuente favorita con la estrella