Los vehículos con motor híbrido enchufable deberían ser el paso anterior al coche eléctrico, una tecnología que sirva ‘de puente’ porque combina lo mejor de los térmicos y lo mejor de los eléctricos a batería. Al menos así debería ser sobre el papel, pero la realidad es que no convencen a los usuarios. La mayoría apuestan por un híbrido normal sin enchufe o incluso, directamente, se lanzan al eléctrico puro. Un estudio explica cuáles son los motivos de los usuarios y qué les aleja de los PHEV.
Los híbridos enchufables no gustan a los usuarios
A priori, un híbrido enchufable debería ser buena opción para el gran público porque de diario se puede usar como eléctrico puro con las ventajas a la libre circulación, además de un uso cómodo y silencioso, y por supuesto un importante ahorro. Y cuando hace falta viajar no tienen problemas de autonomía, ni tampoco de disponibilidad de cargadores o velocidad de carga. Pero un estudio de JD Power ha encontrado que los usuarios de híbridos enchufables están menos satisfechos con estos vehículos que los que tienen un coche totalmente eléctrico.

El estudio, citado por Automotive News, da algunos datos muy interesantes. Explica Brent Gruber, director general de Experiencia de Vehículos Eléctricos de JD Power, que ‘se ha puesto mucho énfasis en crear pasos intermedios para clientes que quizá no estén listos aún para dar el salto al coche eléctrico de batería’. Y detalla que, en realidad, la situación no es favorable para este tipo de tecnologías, en comparación con los eléctricos puros.
‘Los híbridos enchufables tienen sus ventajas para ciertas personas’, explica con mayor profundidad, ‘pero cuando se analiza la experiencia de propiedad, ciertamente no es tan positiva como la de los coches eléctricos a batería’. Y por supuesto, han analizado cuáles son los motivos por los que los usuarios no están tan satisfechos con este tipo de vehículos, y cuáles son las razones por las que cada vez más clientes se decantan antes por un híbrido sin enchufe o por un eléctrico a batería.
Estas son las razones de los usuarios
El principal motivo por el que los propietarios de híbridos enchufables no están tan satisfechos es por la autonomía en modo eléctrico, tan limitada, de la mayoría de ellos. Cada vez estamos viendo más nuevos modelos que superan los 100 km de autonomía, pero estas cifras son algo muy reciente. La media se mantiene en solo 40 kilómetros y, efectivamente, es un rango que resulta escaso para sus usuarios.

Otro motivo que aleja a los clientes de los PHEV está, como no podía ser de otro modo, en su elevado precio no solo en comparación con los híbridos sin enchufe sino también con los eléctricos puros. Es una tecnología compleja y también costosa. Hay que tener en cuenta también que la mayoría de los usuarios no están bien informados de cómo funcionan los PHEV y cómo deben aprovecharse, y ya conocemos multitud de estudios que demuestran que no se suelen enchufar para cargar la batería, de modo que los usuarios no se benefician de las ventajas específicas de esta tecnología.
Según mi experiencia ¿Es recomendable un híbrido enchufable?
Sí, sin duda, siempre y cuando el precio no sea superior al de un eléctrico, y siempre y cuando viajar sea algo especialmente relevante para nosotros. Es decir, creo que un híbrido enchufable es una buena opción de compra si tiene más de 100 km de autonomía para un uso diario en modo eléctrico, y sin limitaciones. Contar con la etiqueta Cero es una ventaja clave frente a un híbrido convencional, y nos podemos beneficiar del máximo importe del Plan MOVES III.
Eso sí, para tener un híbrido enchufable y que merezca la pena es fundamental contar con toma de carga. Hay que exprimir su sistema eléctrico, porque como coche gasolina consume mucho más que un gasolina convencional, o que un híbrido sin enchufe. Y desde luego, si vamos a hacer instalación de una toma de carga en casa, por ejemplo, entonces deberíamos empezar a valorar un eléctrico puro. Más ahora que, con la presión de Tesla, estamos empezando a tener disponibles precios mucho más competitivos.