Es de sobra conocido que las baterías de iones de litio que se utilizan en los coches eléctricos tienen un cierto riesgo de incendio bajo circunstancias bastante concretas. Por eso llevamos años viendo noticias de coches eléctricos que han acabado incendiados mientras se estaban cargando, mientras estaban siendo conducidos o incluso estacionados. Pero han encontrado una solución para este importante problema que cada vez podría afectar a más personas, en tanto que la adopción de los vehículos eléctricos –y no solo coches- está creciendo de forma exponencial a nivel internacional. Con esto se acabaron los incendios y las explosiones, tal y como explican los científicos.
Aunque hay diferencias entre la batería de un coche eléctrico u otro, y entre otros muchos tipos de dispositivos electrónicos, en esencia es la misma química. Básicamente, todo se basa en el transporte de electrones de un electrodo a otro –entre el cátodo y el ánodo-, con un electrolito líquido que separa estos electrodos y que, si se evapora cuando la temperatura es excesiva, entonces es cuando existe el riesgo de cortocircuito. Y estos cortocircuitos pueden provocar una fuga térmica, que es un proceso en el que la celda se calienta sin ningún tipo de control. En el caso de los coches eléctricos, un problema de fuga térmica puede propagarse entre unidades provocando un gran incendio que es realmente fácil de enfrentar. Por eso cada vez hay más coches eléctricos que tienen en sus baterías refrigeraciones activas, sensores de temperatura y otras tecnologías. El problema es que, como ya sabemos, este tipo de tecnologías no están siendo suficientes para reducir el riesgo de incendio y de explosión a cero.

Han encontrado la solución definitiva contra los incendios y explosiones de las baterías de coches eléctricos
Este descubrimiento se basa en un polímero con memoria de forma, el cual está recubierto con un aerosol de cobre conductor. Este recubrimiento sirve para que de forma regular se transmitan los electrones, para mantener el normal funcionamiento químico de la batería. Pero al mismo tiempo, cuando se calienta en exceso, en torno a los 92 ºC, el mismo recubrimiento se convierte en un aislante. A esta temperatura aproximadamente es cuando se produce un patrón tridimensional microscópico, creado a propósito en el polímero, para romper la capa de cobre y detener por completo el flujo de electrones.
Este sistema de protección térmica –mediante un mecanismo físico- de las celdas de batería hace que se corte la corriente, de tal modo que la celda muere de forma definitiva, pero se evita el incendio o la explosión. Además, tampoco supone un gran problema porque, aunque una celda deje de funcionar por completo, el resto de la batería se mantiene en funcionamiento totalmente normal. Lo malo es que se pierde la capacidad de almacenamiento energético de una celda, pero lo positivo es que se evita por completo el riesgo de incendio o de explosión.

Y hay otros aspectos positivos que describen los investigadores que han alcanzado este descubrimiento. Por ejemplo, que cuando la celda se mantiene bajo temperaturas normales de funcionamiento, a pesar de este polímero especial mantiene una alta conductividad, una baja resistividad y unos valores de vida útil muy parecidos a los de una celda de batería convencional. Es decir, que a pesar de que es un importante descubrimiento y una gran mejora en cuanto a la seguridad de las baterías para coches eléctricos, no implica prácticamente nada negativo en términos de rendimiento. Las diferencias son tan pequeñas que son prácticamente despreciables.
Los fabricantes de coches eléctricos ya han hecho importantes avances en lo que se refiere a la seguridad de las baterías de sus vehículos. Pero a pesar de ello, a día de hoy se sabe a la perfección que sigue existiendo un importante riesgo de que la batería de uno de estos vehículos acabe incendiándose o incluso llegando a explotar. Este polímero especial, con un recubrimiento de cobre, es una solución que puede reducir este riesgo a cero. Y eso, sin ningún tipo de dudas, es algo que necesitan la industria del automóvil y por supuesto los conductores. Ahora solo quedará ver cuándo llega esto a los vehículos de producción, especialmente a los que usan baterías con química NCM y NCA.