Europa entera está impulsando la adopción de coches eléctricos con el objetivo de lograr la neutralidad de carbono en el año 2050. Pero está siendo un camino difícil, y más aún en el contexto de crisis energética que estamos viviendo. En Alemania ya hay desplegados 50.000 cargadores públicos y otros tantos miles de cargadores para coches eléctricos de particulares, y la red eléctrica germana está empezando a dar signos de fatiga. Hasta tal punto que el Gobierno está preparándose para tomar medidas. Y estas medidas ponen en grave riesgo una de las mayores ventajas del coche eléctrico que es cargar el coche en casa.
Aunque los más de 50.000 cargadores públicos instalados en Alemania, para la carga de coches eléctricos, ya dejan en ridículo la infraestructura de otros países, Alemania tiene planes mayores. De hecho, ya se anunció hace poco tiempo que se van a instalar un millón más hasta el año 2030, porque poco a poco va creciendo la adopción de este tipo de vehículos. Pero es que además, en paralelo al despliegue de cargadores públicos, como es evidente, los particulares también están poniendo sus propios puntos de carga domésticos. Y esta acelerada instalación de cargadores está empezando a dar problemas con la capacidad de la red eléctrica de Alemania. De hecho, las compañías eléctricas del país ya han lanzado la alerta al gobierno germano de que, en determinadas horas, las instalaciones están sufriendo sobrecargas puntuales. Los responsables no son solo los coches eléctricos, claro que no, sino que también lo son los establecimientos comerciales, las bombas de calor para la climatización de las viviendas y un largo etcétera. Focus informa al respecto y señala que el Gobierno, que ya está al tanto de la situación, prepara medidas que afectarán al coche eléctrico.

La red eléctrica de Alemania tiene problemas para hacer frente a la demanda de electricidad del país
Los precios del gas y el gasóleo, que han subido de manera desorbitada por las cuestiones geopolíticas que afectan a Europa, tienen buena parte de la culpa de que se haya llegado a esta situación extrema. La polémica medida que prepara el gobierno alemán apunta a limitar la potencia de los cargadores de coches eléctricos en el ámbito doméstico. Esta medida no afectaría a los puntos de carga públicos, sino sencillamente a las instalaciones domésticas, que como todos sabemos son la forma más barata de cargar un coche eléctrico.
La mayor polémica que hay en torno a esta medida que baraja el gobierno alemán está en que no se comprende por qué se puede limitar la potencia de los puntos de carga privados y, sin embargo, que no se tomen medidas que apliquen a los puntos de carga públicos. Pero además, también han surgido protestas porque la previsión es que sean limitaciones de potencia por franjas horarias, pero se desconoce cuáles podrían ser las horas del día afectadas y cuánto tiempo podrían durar estas ‘estrangulaciones forzosas’, que es como ya han denominado los alemanes a estas restricciones puntuales en el suministro de energía eléctrica.

Los puntos de carga domésticos tienen potencias de carga de entre 3,7 y 22 kW, pero la propuesta de BNetzA apunta a limitar a 3,7 kW la carga doméstica para el abastecimiento de los coches eléctricos. Esta medida supondría que muchas viviendas, y edificios de oficinas, de manera forzosa vean reducida a más de la mitad la potencia que ofrecen a día de hoy sus cargadores para este tipo de vehículos. Es decir, que un coche como el Nissan Leaf requeriría de más de 10 horas para cargar su batería al completo, y un Tesla Model 3 necesitaría de casi 20 horas para llenar su batería. Hablamos de versiones de 40 kWh y de 75 kWh, respectivamente.
Esta medida haría daño, sobre todo, a los coches eléctricos puros, que son los que Europa está tratando de que compren todos los conductores. Otros, como los híbridos enchufables, en tanto que tienen una batería con una capacidad de almacenamiento energético mucho menor, no se verían tan afectados. Es decir, que no deja de ser tirar una piedra contra su propio tejado. Una medida que está del todo desalineada con respecto a la decisión de prohibir los gasolina, los diésel y los híbridos –de todos los tipos- a partir del año 2035.