En un coche gasolina o diésel la potencia fiscal se calcula de forma inequívoca y, sin embargo, en el caso de los coches eléctricos el cálculo se hace dividiendo la potencia efectiva entre 5,152. El problema está en que, según la definición de la legislación, la Potencia efectiva expresada en kilovatios (kW) será ‘la que determine el Laboratorio Oficial que el Ministerio de Industria y Energía designe aplicando los métodos de ensayo que dicho Ministerio establezca’. Es fundamental conocer la potencia efectiva porque de ella depende el cálculo de la potencia fiscal y, por tanto, el importe a pagar en el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica.
La potencia efectiva es una cifra numérica expresada en kW y sirve para poder calcular la potencia fiscal en el caso de los coches eléctricos. Como te iba diciendo, la fórmula para el cálculo de la potencia fiscal en este tipo de vehículos es tan sencilla como «Pe/5,152». En el caso de vehículos con motor gasolina, o diésel, la fórmula es más compleja pero no da lugar a dudas de ningún tipo. Y en un coche eléctrico, aunque la fórmula para el cálculo sea sencilla, se plantean serios problemas porque la forma de hallar la potencia efectiva no es siempre la misma.

¿Cómo se sabe la potencia efectiva de un coche eléctrico?
Desde enero de 2015, la Unión Europea establece que en las características de homologación de los coches eléctricos se deben indicar tres cifras de potencia: la Potencia máxima por hora, la Potencia neta máxima y la Potencia máxima durante 30 minutos. Y estos datos, donde aparecen es en el Certificado de Conformidad (CoC). Una documentación que no se suele entregar a los propietarios en los concesionarios. Sin embargo, lo que sí entregan siempre es la ficha técnica del vehículo.
El problema, como te decía, empieza aquí porque hay algunos departamentos de homologación de según qué fabricantes que usan la cifra de potencia neta máxima. Y evidentemente, la potencia efectiva de un coche eléctrico se ajusta más a la cifra de Potencia máxima durante 30 minutos, que es la que se debería de tomar como referencia.
Por norma general, la potencia efectiva debería ser la potencia máxima durante 30 minutos que, como te digo, aparece en el Certificado de Conformidad del vehículo. Pero hay casos en los que no es así, y por eso se explica el por qué algunos coches eléctricos pagan importes desorbitados del ITVM.

¿Y qué es la ‘potencia máxima durante 30 minutos’?
En el apartado 5.3.2 del Reglamento CEPE se establece que para la medición de la potencia máxima durante 30 minutos de un coche eléctrico tendrá que estar alimentado con una fuente de tensión CC con una caída máxima de tensión del 5% en función del tiempo y de la corriente. Se excluyen los períodos inferiores a diez segundos, y en el ensayo se utiliza la tensión de alimentación que esté indicada por el fabricante del vehículo.
Todo esto quiere decir que la cifra de potencia máxima durante 30 minutos será, por norma general, inferior a la cifra de potencia máxima neta. Entre otras cosas, porque los coches eléctricos usan sistemas de protección de la batería para impedir el sobrecalentamiento de la misma. Y esto hace que, aunque la potencia máxima del motor sea mucho más alta, no se pueda mantener durante grandes períodos de tiempo para evitar la degradación de sus celdas.

Así se entiende más fácil…
La potencia efectiva de un coche eléctrico tiene que venir determinada por la cifra de potencia máxima durante 30 minutos, que como te comentaba anteriormente es un dato que aparece en el Certificado de Conformidad del modelo. Es con esta cifra con la que se calcula la potencia fiscal de un coche eléctrico, y se mide según los parámetros comentados en el punto justo anterior. Modelos que han sido homologados con anterioridad al año 2015 puede que tengan registrada como cifra de potencia efectiva la potencia máxima neta y que, por lo tanto, estén pagando mucho más de lo debido en el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica.