¿Cómo es la ITV de un coche eléctrico?

La ITV de un coche eléctrico tiene algunas diferencias. Se revisan el conector de carga y el cableado de alta tensión, por ejemplo, que son elementos que un coche gasolina o uno diésel no tienen.

Aunque la ITV de un coche eléctrico es muy parecida a la de un coche gasolina, un diésel o un híbrido, tiene algunas diferencias importantes que se deben precisamente a la ausencia de un motor térmico y de un sistema de escape. Además, hay una serie de pruebas específicas para este tipo de vehículos.

Durante los cuatro primeros años están exentos de pasar la ITV, mientras que entre los primeros cuatro a diez años la tendrán que pasar cada dos años. Y a partir de los diez años, la ITV se pasa con una periodicidad anual. Es decir, que hasta aquí siguen exactamente los mismos aspectos generales que un térmico.

¿Qué elementos se revisan en la ITV de un coche eléctrico?

Lo primero que se hace es identificar el vehículo comprobando la matrícula, el número de bastidor (VIN) y otros detalles como la marca, el modelo, etcétera. En el siguiente paso se revisan los elementos de iluminación y señalización; es decir, que se revisa el funcionamiento de los faros, de los intermitentes, de las luces de freno y de marcha atrás.

En un tercer paso se revisan neumáticos y suspensión, exactamente igual que en los vehículos térmicos. Se miran la profundidad del dibujo de los neumáticos, su estado general, su desgaste y otros elementos. Luego se revisan los frenos, desde el estado de las pastillas y los discos hasta el correcto funcionamiento del freno de servicio y el freno de mano. Para ello, igual que en vehículos térmicos, se utiliza un frenómetro.

Área Elemento Qué comprueban
Identificación Número de bastidor Coincidencia con la documentación
Matrícula Legibilidad, fijación y estado
Placas reglamentarias Medidas, reflectancia y homologación
Alumbrado y señalización Luces de cruce y carretera Funcionamiento, intensidad y alineación
Luces de posición Funcionamiento
Intermitentes Funcionamiento y frecuencia
Luz de freno Funcionamiento
Luz antiniebla (si equipa) Funcionamiento
Luz de marcha atrás Funcionamiento
Catadióptricos Presencia y estado
Sistema eléctrico Instalación eléctrica Estado general y fijación
Conectores visibles Ausencia de daños o manipulación
Aislamiento de alta tensión No accesibilidad ni cables pelados
Señalización de alta tensión Etiquetas naranjas y advertencias
Batería y tracción eléctrica Batería de tracción Fijación correcta y sin daños visibles
Motor eléctrico Fijación y estado exterior
Sistema de refrigeración Ausencia de fugas (si aplica)
Frenos Freno de servicio Eficacia y desequilibrio
Freno de estacionamiento Funcionamiento
Sistema regenerativo No se mide, pero no debe afectar al freno convencional
Dirección Volante Holguras
Columna de dirección Fijación
Dirección asistida Funcionamiento correcto
Suspensión y ejes Amortiguadores Estado y fugas
Muelles Estado
Brazos y rótulas Holguras
Ruedas y neumáticos Neumáticos Medidas homologadas, desgaste y estado
Llantas Estado y fijación
Carrocería y chasis Estado general Sin aristas cortantes
Paragolpes Fijación correcta
Bajos del vehículo Sin elementos sueltos
Seguridad Cinturones Estado y funcionamiento
Anclajes ISOFIX Presencia (si equipa)
Airbag (testigo) Que no haya aviso encendido
Visibilidad Parabrisas Sin grietas en zona crítica
Limpiaparabrisas Funcionamiento
Lavaparabrisas Funcionamiento
Retrovisores Estado y fijación
Emisiones y ruido Emisiones contaminantes No se mide (exento)
Ruido Que no supere niveles anómalos
Documentación Permiso de circulación Vigente
Ficha técnica Coincidencia de datos
Seguro Comprobación telemática

El siguiente paso es el relativo a la dirección y los ejes, analizando el juego de dirección, posibles holguras, el estado de las rótulas y de otros componentes. También se miran el chasis y la carrocería atendiendo a su estructura, a la posible presencia de óxido o de daños de cualquier tipo.

Los puntos específicos que se revisan en los vehículos eléctricos

En lo relativo al sistema de propulsión, aunque se diferencia de una ‘ITV convencional’ porque no se miden emisiones ni se lleva a cabo una prueba de ruido del motor o el escape, sí que hay en algunas estaciones en las que se comprueba que no haya fugas eléctricas, elementos sueltos en el vano del motor o baterías visibles.

Además se hace una revisión visual del cableado de alta tensión, para asegurarse de que estén bien sujetos y correctamente aislados. Por otro lado, se hace una revisión visual de la batería también, si es que acaso es accesible, pero no se mide su capacidad y tampoco su autonomía.

Lo que sí se revisa, pero de nuevo haciendo una inspección visual, es la toma de carga del vehículo a través de la cual se alimenta la batería. Se comprueba la integridad del conector y también su ubicación.

La documentación necesaria para pasar la ITV de un eléctrico es el permiso de circulación, la ficha técnica y el seguro obligatorio en vigor. Lo normal es que lleve entre 20 y 30 minutos todo el proceso, y en algunos casos es más barata que la de un térmico. Depende de la comunidad autónoma y de la estación, pero el precio habitual está entre los 25 y 40 euros, aproximadamente.